Escenario

Una historia de desarraigo y solidaridad en la gran ciudad

La obra teatral “Solas”, una historia de desarraigo y esperanza, se estrena hoy como parte de la temporada de verano en la calle Corrientes de Buenos Aires con Leonor Manso, Julieta Díaz y Juan Manuel Tenuta en los roles protagónicos y la dirección de Alicia Zanca.

Sábado 05 de Enero de 2008

La obra teatral “Solas”, una historia de desarraigo y esperanza, se estrena hoy como parte de la temporada de verano en la calle Corrientes de Buenos Aires con Leonor Manso, Julieta Díaz y Juan Manuel Tenuta en los roles protagónicos y la dirección de Alicia Zanca.
La pieza, basada en la película de Benito Zambrano con adaptación de Antonio Onetti, relata la historia de una madre de provincia que debe trasladarse a la ciudad cuando su marido debe ser internado de urgencia. Ya en la Capital se reencuentra con su hija que había emigrado tiempo atrás, enfrentada con su padre que es un hombre golpeador. En su pareja repite la violencia y duda en interrumpir o no su embarazo.
Pero la madre conoce a un vecino con el que entabla un vínculo de solidaridad. Es un hombre solo, un viudo que ayudará a restablecer los vínculos familiares.
“No se plantea la visión de que todos los hombres son maltratadores, también está el hombre bueno –sostuvo la directora–, sino que se resalta la soledad de la ciudad y la falta de solidaridad”.
Zanca no titubeó en decir que la obra es un drama, aunque la presencia de Tenuta garantiza una dosis de humor que permite reflejar la ironía de la vida.
El elenco incluye además a César Bordón, Néstor Sánchez, Cristina Fridman y Miguel Dedovich.
La directora también dijo: “Quise hablar de la soledad, de la solidaridad, de que no se es madre y padre por vínculo de sangre solamente. Y de que en un mundo tan caótico y consumista puede aparecer la solidaridad”.
“Además que dos personas grandes encuentren el amor a esa edad es algo maravilloso. Es un amor maduro, capaz de transformar lo que lo rodea”, agregó Zanca. “Solas” se presenta en el teatro Metropolitan 2.

Un tiempo casi onírico diseñado por las luces

“Solas” debe responder al carácter casi cinematográfico del libro y por eso el pasaje de una escena a otra se da sin rupturas, sin puertas ni timbres, en un relato continuo. Mientras, el espacio escénico plantea diversos ámbitos: la casa del vecino, la de la hija, el descampado, el hospital, el bar donde trabaja la hija. Salvo las casas, todos los espacios son definidos por el diseño de luces. “Es una especie de realismo –detalló la directora, Alicia Zanca–. Está todo en el pensamiento de la madre. Por eso hay un tratamiento especial del tiempo y un tono onírico”.
Zanca aludió a esas decisiones estéticas tomadas frente a un texto de autor: “Yo dejo que la obra me impresione. Y en general, no me gusta hacer una copia exacta de lo que está. Me pregunto por qué elijo ese texto y cómo me gustaría contar la historia”.
Y agregó: “Tiene que haber un cuento que yo quiera contar y saber para quién es este cuento”.

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