Escenario

Una historia de amor maternal que realza el valor de la cultura andina

El director Juan Pablo Di Bitonto y la actriz Eva Bianco contaron cómo impactó en sus vidas la premiada película "Magalí" filmada en Jujuy

Miércoles 18 de Septiembre de 2019

"El sur también existe" se escuchó de boca de Serrat, pero también se leyó como metáfora de reivindicar aquella geografía y cultura que resiste y se opone a lo que manda el star system norteamericano.

Juan Pablo Di Bitonto no pensó en el sur, sino en el norte, pero paradójicamente coincide con la metáfora que sigue cantando el Nano con textos de Mario Benedetti.

"Magalí", que se estrena mañana en Rosario, es la ópera prima del realizador que viene de ganar con este filme el premio del público en el Festival Internacional de Cine de las Alturas, en una cita jujeña que también le permitió obtener el Premio Andes de mejor actriz protagónica a Eva Bianco y, en el rubro película, también tuvo una mención especial de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina.

Escenario dialogó en San Salvador de Jujuy con Di Bitonto y Eva Bianco luego de que la película, que estaba en la competencia oficial del festival, se presentó a sala llena y con un cerrado aplauso tras los títulos finales.

"No queríamos hacer la visión porteña del norte argentino. Sabemos que llama mucho la atención lo que es el carnaval y la ceremonia de la Pachamama, pero eso nos parecía una forma muy turística de vincularnos", dijo el director, quien vivió en Salta y conoce muy de cerca la cultura andina.

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"Magalí" es la historia de una enfermera que tras la muerte de su madre, a cargo del cuidado de su hijo Félix, tiene que emigrar de Buenos Aires a Susques, una pequeña localidad de la Puna ubicada en el noroeste de la provincia de Jujuy. El objetivo de ese viaje es cuidar de su hijo pre adolescente, con quien no tenía un vínculo cotidiano. A partir de esa relación, más tensa que agradable, Magalí conocerá a Félix pero también el ADN de la vida andina, sus costumbres, sus fábulas, sus pesares y también todas sus riquezas.

"Queríamos reflejar que también existe la migración de la ciudad al pueblo y no sólo del pueblo a la ciudad", apuntó Di Bitonto. "Comencé a investigar y le propuse trabajar en el proyecto a Sandra Gugliotta ("Las vidas posibles", "Arrebato") y se sumó a la producción desde el primer momento", agregó.

"Fue así que queriendo llegar a un pequeño pueblo llamado Toro, descubrí Susques. Un lugar único, con gente que viaja continuamente o trabaja en las minas de litio. Una comunidad, que como muchos lugares del norte argentino, tiene una mezcla muy particular entre catolicismo y tradiciones andinas. Allí, junto a Daniela Seggiaro ("Nosilatiaj, la belleza"), amiga y guionista, desarrollamos esta historia. Una historia que indaga en los vínculos entre padres e hijos, pero también en la migración y en las revinculaciones familiares y culturales", destacó Di Bitonto.

"Fui descubriendo que el mundo andino no tenía una frontera clara, estaba la frontera política y no estaba la frontera cultural, y a partir de ahí empecé a enamorarme de ese mundo andino", acotó.

Eva Bianco, la actriz cordobesa que viene de destacarse en las películas "Margen de error" y "Los labios", en la que ganó en 2010 como mejor actriz en el Festival de Cannes, rescató el aporte valioso de este rol y el caudal de aprendizaje que le generó trabajar junto a un elenco de no actores.

"El hecho de trabajar con personas que no son actores y filmar en su locación me obligó como actriz a dejar de actuar y tratar de relacionarme con los que viven en ese lugar. Eso hace que la película funcione. Córdoba no es parecida al norte, yo me tengo que integrar a ellos. Ellos están ahí, no hay sets de filmación, están sus casas, su espacio, yo no tuve que construir un personaje sino dejarme integrar", detalló.

"Resulté muy beneficiada en los procesos de actuación, lo que me posibilitó entrar por otro lado al cine. Y como persona me da un lugar precioso de integración", indicó sin poder evitar su tonada cordobesa, que en ningún momento se percibe al interpretar a Magalí en la película.

A su turno, Di Bitonto contó el costado personal que se filtró en la ficción: "Empezamos a trabajar las relaciones que se generaban y cómo se perdían muchos de esos vínculos en las migraciones. En el medio yo me separo y tenía que decidir si me quedaba en el norte o me iba a Buenos Aires. Este proceso de revinculación lo incluyó hábilmente Daniela (Seggiaro, coguionista). El núcleo son las fronteras culturales, la migración y una revinculación madre-hijo en el caso de la historia y padre-hijo en mi caso personal. Yo no quería ser un padre ausente y no ver el crecimiento centímetro a centímetro de mis hijos, y creo que eso también sintió Magalí".

Al abordar el tema de la precariedad que viven los protagonistas y su asociación con la realidad del país, Di Bitonto señaló que "no traté de hablar de crisis, ya que eso se muestra como algo latente". Y fue Bianco quien cerró la idea: "Ahí está la clave, ¿qué es la precariedad, qué son las personas necesitadas, qué es culturalmente la pobreza, quién es el necesitado? ¿Necesitado de qué? Habrá quienes piensan «pobrecitos, las cosas que pasan en la Puna», pero esa gente sostiene su cultura, y la sostiene en su micromundo hasta las últimas consecuencias. Es una reflexión para todos nosotros, una cuestión cultural, y la cultura de ellos nos enfrenta con nuestra cultura".

"No queríamos hacer la visión porteña del norte argentino. Reflejamos la migración de la ciudad al pueblo" (Di Bitonto)

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