Escenario

Una crítica a la medicina y la clase alta desde el teatro experimental

"El enfermo imaginario" en El Rayo Misterioso. La obra clásica de Moliére se presenta esta noche y todos los sábados de enero y febrero en la sala de Salta 2991. La mirada del director Aldo El-Jatib.

Sábado 11 de Enero de 2020

"El enfermo imaginario" fue creada por Moliére para hacer una sátira sobre los médicos de su tiempo, allá por el siglo XVII, y lo abordó desde la comedia y con crítica social. El grupo laboratorio de teatro El Rayo Misterioso tomó esta obra, que es uno de los clásicos de la literatura universal, y la reversiona desde la escena experimental. "Elegimos la obra como una forma de aprendizaje", dijo Aldo El-Jatib, responsable de la dramaturgia y la dirección de la puesta que sube hoy, a las 21, en la sala de Salta 2991, y seguirá todos los sábados de enero y febrero en el marco del ciclo de verano Clásicos de Comedia en El Rayo.

Jean-Baptiste Poquelin -más conocido como Moliére- le brindó al teatro la última obra de su producción con "El enfermo imaginario", en 1673.

El argumento gira en torno a Argan, un hombre ya mayor y poseedor de cierta fortuna, que está obsesionado con la idea de que está gravemente enfermo, por lo que se pasa la vida consultando a un gran número de doctores y tomando apasionadamente cada medicina que se le recete, llevando su manía hasta el punto de querer casar a su hija con un médico para tener así en su familia "las personas necesarias".

Hoy, casi 350 años después, la obra adquiere un tinte de actualidad ineludible, por lo que resulta particularmente interesante retomarla y ver de qué manera se refleja en nuestra sociedad.

Es así como lo imaginó el elenco de este grupo local, integrado por Exequiel Orteu, Ada Cottu, Maywa Vargas, Camila Urruchúa, Sebastián Arriete, Yamil Barbero, Iván Brodoloni y Gianina Rodríguez.

Escenario dialogó con Aldo El-Jatib, quien ofreció algunos detalles del proceso creativo de esta producción y ratificó la cruzada de El Rayo de resistir mediante el teatro independiente, pese a las contingencias sociales, políticas y económicas.

—No es muy común que El Rayo haga clásicos, ¿por qué eligieron esta obra?

—Es cierto que no es tan común. De todos modos, ya habíamos incursionado en algunos clásicos como "La Farsa de Maese Pathelin" (2001) "Hamlet" (2005) y "Un Guapo del 900" (2013). En este caso elegimos la obra como una forma de aprendizaje, porque nos hacía alejar de lo que estuvimos haciendo los últimos años con el componente adicional de que nos hacía cambiar el tipo de entrenamiento.

—¿Se puede hacer foco en una obra de Moliére desde el teatro experimental sin alterar el concepto del clásico?

—Claro que sí. De hecho, en su momento "El enfermo imaginario" también fue una obra experimental. En el tratamiento del tipo de adaptación radica el índice de alteración. Yo creo que mi versión mantiene el espíritu de la obra.

—En la reseña de la obra se habla de "la ignorancia de los médicos y la alienación de las clases altas" ya en 1673. ¿Hoy se mantiene esa misma ignorancia y alienación?

—La alienación de las clases altas no sólo se ha mantenido sino que se ha acrecentado. La prueba fatal fue el patológico gobierno anterior gobernado por estas clases. Y la medicina moderna hace aguas en la prevención, debido a su tozudez en no acercarse a la medicina chamánica o al estudio de los centros de energía.

—¿Cómo fue el proceso de entrenamiento actoral que hicieron para esta obra y cuál es el punto de contacto con el que utilizó Moliére?

—El punto de contacto y el proceso de entrenamiento tienen que ver con las prácticas gimnásticas y gestuales de los actores de la Comedia del Arte. Los mismos actores de la Compañía de Moliére y él mismo eran de esta escuela.

—Las obras clásicas tienen una complejidad basada en los formatos de su época y la rigurosidad de los textos. ¿Fue complicado aggiornarla para una versión 2020?

—Bueno, en realidad, no sólo fue aggiornada, fue trabajada dándole más importancia al ritmo que al texto y esto dio como resultado que una obra que duraba dos horas y media, ahora dure una hora.

—¿El Rayo es la demostración de que el teatro independiente siempre puede resistir creativamente a cualquier crisis social, económica y cultural del país?

—Creo que sí. La experiencia está a la vista. Veinticinco años sosteniendo la cantidad de actividades que realizamos se puede considerar una hazaña. El secreto consiste en el trabajo de teatro de grupo y que los integrantes no se comportan como amigos, sino -como decía Grotowski- como "compañeros de armas".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario