Escenario

Una apuesta por la diversidad con el carisma de Polino

Glamorée presentó el sábado en el Broadway "Lengua filosa", espectáculo basado en guiños televisivos y con un impactante despliegue en los musicales.

Lunes 09 de Julio de 2018

Marcelo Polino tuvo su noche soñada el sábado en Rosario. Fue la estrella de "Lengua Filosa" y por primera vez en su carrera encabezó un espectáculo en esta ciudad que, como si fuera poco, contó con la idea y dirección general de Pecky Land, de amplia trayectoria en producciones locales y en las marquesinas porteñas.

Con un concepto pensado en la inclusión y la diversidad, "Lengua Filosa, con mucho Glamorée" tuvo un debut auspicioso en el Broadway, más allá de que, si se usaba el tan mentado "menos es más", el show hubiese sido redondito, dado que resultó algo extenso.

Ante una importante concurrencia de público pese a la llovizna que se empecinó en aparecer a la hora que la gente salía para el teatro, Marcelo Polino abrió el juego en medio de una acertada coreografía basada en la popular serie española "La casa de papel".

El periodista y showman hizo una suerte de reality de su historia de vida en la primera salida, mientras que en el número de cierre estuvo más picante, al revelar algunas intimidades de "ShowMatch", lo que fue festejado por gran parte del público, que mayoritariamente lo sigue por su rol de jurado en ese ciclo. Otro buen momento fue cuando sorprendió con la presencia de su colega Marcela Tauro, que se subió al escenario a saludarlo en medio del aplauso de la gente.

El humor corrió por cuenta de las logradas imitaciones de Mirtha Legrand (Fernado Parra); Moria Casán (Gustavo Moro) y Susana Giménez (Marcelo Ponzio).

El número de Susana tuvo un plus con la participación de un imitador de Antonio Gasalla, en un momento en que el escenario parecía haberse convertido en el living de la diva en el programa de TV. Otro guiño muy televisivo fue cuando Mirtha invitó a su "mesaza" a Moria, Polino, Silvia Süller y a una mucama, que aportó la cuota más graciosa del show.

Es que Virginia Luss, de ella se trata, se lució a partir de su desparpajo y de jugar con su condición de travesti, lo que generó las risas más genuinas desde las plateas. Incluso, en otra de sus apariciones, levantó la bandera de la diversidad e hizo una encendida defensa de las malas palabras, como "culo", por ejemplo, y tiró dardos hacia la realidad política y social del país, de cuyas miserias salen las verdaderas palabras que deberían considerarse malas.

Javier Migled impactó con sus interpretaciones y fue por lejos la mejor voz de la noche, a diferencia de quien hizo las veces de Freddy Mercury, quien pese a una lucida puesta falló en la afinación de un tema tan emblemático como "Rapsodia Bohemia".

El otro homenaje fue para Michael Jackson, cuyo imitador descendió de una nave y realizó una celebrada performance en compañía de los bailarines de Glamorée.

El show también hizo un paso por importantes musicales, desde "El fantasma en la ópera" hasta "Moulin Rouge", en donde Migled sorprendió con una interpretación jugada que se mixturó con "Roxanne" en plan tanguero.

No faltaron artistas contorsionistas, mujeres haciendo telas y hasta una efectiva presentación de Soy Malambo, cuya puesta telúrica de zapateo y boleadoras levantó a la gente hasta la ovación.

El cierre con "A Chorus Line" coronó una noche que combinó a figuras de la pista del "Bailando" con una bailarina excedida de peso, en una muestra inclusiva que pocos espectáculos exponen.

Aunque media hora menos le hubiese sumado un punto más a este show, Glamorée volvió a poner la vara en alto en las producciones artísticas de la ciudad.

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