Escenario

Un virtuoso equilibrio entre pasado y presente

Rudi y Nini Flores confirmaron con dos conciertos en Rosario su gran nivel técnico y un profundo conocimiento de la música del Litoral.

Martes 31 de Marzo de 2015

Inexorables, como la llegada del otoño, Rudi y Nini Flores volvieron a Rosario. El pasado fin de semana los músicos correntinos que cultivan los ritmos del Litoral cumplieron con la cita anual que mantienen en Rosario con su público, que colmó la capacidad de El Aserradero en dos noches consecutivas. Si bien los seguidores del dúo ya conocen la destreza de Rudi y Nini con la guitarra y del acordeón, respectivamente, siempre queda un margen para el asombro al verlos en acción y nadie quiere perderse ese placer.

Con una modestia heredada del gran bandoneonista Avelino Flores -padre y mentor de los visitantes- Rudi y Nini subieron otra vez al escenario Chacho Muller para arrancar con "La calandria", de Isaco Abitbol, y continuar con composiciones clásicas y contemporáneas interpretadas al límite de lo posible. Aunque ambos toquen dos instrumentos tan disimiles, como son la guitarra y el acordeón, consiguen hacerlos sonar como si fuera uno solo ejecutado a cuatro manos. El buen gusto, el virtuosismo y la vertiginosidad se combinan en medidas dosis como para que nada empalague y al asombro le suceda el disfrute de sorprendentes arreglos para temas que ya suponían haber dado todo su potencial. Rudi y Nini siempre encuentran algo más para decir con las mismas notas que escribió el compositor y se atreven, a la hora de mechar estilos sin alterar las esencias. Largos años de radicación en Europa tiñeron al acordeón de Nini con un sepia de musette que hoy se cuela en los climas de bailanta sin restarle un ápice de su auténtica reciedumbre litoraleña. Los rasguidos dobles pueden incluir postales de bulevares parisinos y los valses transportar camalotes florecidos en un Sena imaginario. Nada es imposible. Nada es insólito. La música se abre o se cierra como el fuelle del acordeón y abarca múltiples geografías revelando los ancestrales parentescos que las unen en la raíz.

Así de compleja y simple resulta la mágica confluencia de dos virtuosos intrumentistas que apoyan su encanto en la habilidad para tocar con asombrosa solvencia técnica los temas de un repertorio que parte de lo tradicional hasta incluir las recientes creaciones del dúo.

Los Flores volvieron a deslumbrar confirmando que no se quedan en la destreza del firulete y ahondan, superponiendo capas de acordes y transposiciones hasta descubrir en las obras del Litoral rincones insospechados por sus propios compositores.

Con una generosa invitación a las cantoras Natalia Gómez Alarcón y Patricia Duré, Rudi y Nini Flores confirmaron que son dos excepciones dentro de la música del Litoral y consiguen que la guitarra sea arpa, contrabajo y fuente de sonidos inacabables, y el acordeón navegue el Paraná y el Sena con el mismo señorío.

El corolario de los conciertos lo puso una señora cuando les dijo a los músicos -que se congratulaban por la suerte de tocar en Rosario- que los agradecidos eran los que escuchaban.

Y tenía razón.

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