Escenario

Un último adiós a Oscar Peterson, el "marajá del teclado" del jazz

Nadie desplegaba tanto swing frente a un piano como Oscar Peterson. Generaciones de pianistas tomaron como referencia su arte musical. Existen pocos premios de jazz que no haya recibido a lo largo de su carrera. El hombre que Duke Ellington bautizara como el “marajá del teclado” murió a los 82 años en su casa ubicada en las cercanías de Toronto.

Miércoles 26 de Diciembre de 2007

Nadie desplegaba tanto swing frente a un piano como Oscar Peterson. Generaciones de pianistas tomaron como referencia su arte musical. Existen pocos premios de jazz que no haya recibido a lo largo de su carrera. El hombre que Duke Ellington bautizara como el “marajá del teclado” murió a los 82 años en su casa ubicada en las cercanías de Toronto, Canadá.
   “Tocaré hasta que me caiga del taburete”, había prometido Peterson en 1993, poco después de sufrir un accidente cerebrovascular que casi marca el fin de su carrera. Pero su voluntad de hierro, la misma que lo llevó a conquistar el olimpo de los pianistas de jazz, le permitió superar las consecuencias de su enfermedad para volver al escenario y deleitar a sus fans, entre ellos el ex presidente estadounidense Bill Clinton, que se vanagloria de poseer los más de 200 discos del artista. O Nicolas Sarkozy, el presidente de Francia, que lo alabó como “una de las luces más brillantes del jazz”.
   De niño, Oscar Emmanuel Peterson, hijo de un mozo de equipajes de la Canadian Pacific emigrado del Caribe, practicaba frente al piano 8 horas al día. Según aconsejaba a sus aprendices, existe sólo un músico capaz de salir bien parado sin largas horas de ensayo: “Se llama Gabriel y tiene alas”.
   Su sueño de infancia era convertirse en trompetista como su ídolo Louis Armstrong, pero una tuberculosis pulmonar se lo impidió cuando tenía siete años. Sin embargo, la enfermedad puede ser vista a la distancia como un golpe de suerte, pues fue durante su tratamiento cuando descubrió el amor por el piano. Más tarde lo tocó no sólo junto con Armostrong y Ellington. También Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie, Count Basie, Nat King Cole, Stan Getz, Charlie Parker y otras luminarias del jazz fueron sus socios y amigos.
  El enorme talento de Peterson fue descubierto en una competencia de la radio canadiense. Su padre Daniel Peterson, también de gran talento musical y autodidacta del órgano, se ocupó de que su hijo recibiera clases particulares y asistiera al conservatorio de Montreal. La carrera profesional de Oscar comenzó cuando tenía 17 años, y grabó su primer disco a los 19: “I Got Ryhthm”, aún muy influenciado por el boogie-woogie.
   Peterson fue el único músico negro en la Johnny Holmes Orchestra, que tocaba para que la gente bailara en Montreal y sus alrededores. Una y otra vez debió soportar ofensas e insultos racistas, tanto del público como de algunos colegas. En 1947 encabezó por primera vez su primer trío musical. El éxito llegó años después, cuando Norman Granz lo invitó a participar en la serie de conciertos “Jazz at the Philharmonic” en el Carnegie Hall de Nueva York. Desde entonces no se detuvo.

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