Escenario

Un sentimiento, de Córdoba al país

La directora Lorena Muñoz contó cómo es el filme sobre el músico cordobés Rodrigo Bueno que se estrena el jueves.

Domingo 30 de Septiembre de 2018

"Para mí el ejemplo más maravilloso de que él es un ídolo popular es que todo un país cantó «Soy cordobés». Así lo afirmó la directora Lorena Muñoz al referirse a Rodrigo sobre su película "El Potro, lo mejor del amor" que se estrena el jueves. La realizadora fue también responsable de "Gilda, no me arrepiento de este amor" y de "Soy del pueblo", una serie de 27 documentales dedicados a artistas de las décadas del 30 y 40 como Carlos Gardel, Osvaldo Pugliese, Tita Merello y Niní Marshall y Alberto Olmedo, entre muchos otros. Contó como fue el proceso de rodar este filme protagonizado por el debutante Rodrigo Romero (ver aparte). La película, en la que también trabajan Florencia Peña, Fernán Mirás, Jimena Barón y Daniel Aráoz, recorre la vida del músico y cantante cordobés que, según Muñoz, "aportó a la cultura y la tradición cordobesa, e hizo que trascendiera las fronteras de la provincia".

   —¿Cómo surge el proyecto?

   —Es un proyecto para el que me convocó el productor y me propuso que me encargara del guión y la dirección. De todas formas a Rodrigo lo amo y ya había hecho hace unos seis años un pequeño documental para el programa "Soy del pueblo" para canal Encuentro. Fueron 27 biografías documentales entre los que está Gilda también. Ya había investigado bastante, entrevisté a mucha gente, viajé a Córdoba, me entrevisté con los tíos, con amigos, con Ramiro, el hijo, con Patricia Pachecho.

   —¿Tuviste el aval de la familia para contar la historia?

   —El aval lo tuvo Fernando Blanco como productor en cuanto a los derechos que son del hijo, Ramiro Pacheco Bueno, el único heredero, y llegaron un acuerdo y le cedió los derechos a Fernando. Eso es previo a mi incorporación que fue distinto a lo que me pasó con "Gilda" que participé de todo ese proceso. Y con Bety (Beatriz Olave, madre de Rodrigo) nos reunimos como tres horas en Córdoba. Para mí fue hermoso, cantó una canción, es una gran compositora. En la película intentamos retratarla un poco con la sensación que tuvimos, como una leona, una madre de esas. Estoy segura que Rodrigo no sería quien fue si no fuera porque tuvo esa mamá.

   —¿Cómo fue la relación con Ramiro, el hijo de Rodrigo?

   —Con Ramiro siempre estuvimos de acuerdo. Ramiro leyó el guión, vio la película, y esa es la mejor parte de todo, cuando el hijo ve la película y te dice que está contento, que está feliz con el resultado, que agradece y me dijo que me quería. Para mí es un sol, tiene un corazón enorme. Me daba mucha responsabilidad lo que él pudiera opinar, sobre todo porque siempre me pongo en el lugar de la persona a la que estoy retratando, tanto con Gilda como con Rodrigo, y pienso en cuál sería el aspecto que más le gustaría cuidar. Y me parece que el de cómo te ven tus hijos y me gustaría que mis hijos estuvieran orgullosos de mí. Lo último que quería era lastimarlo. Cuando uno trabaja sobre biografías está trabajando sobre cosas muy íntimas, muy delicadas, sobre emociones fuertes. Se vuelve a remover todo, y es una historia que tiene un final trágico y el hijo además participa de ese accidente. Es muy terrible y muy doloroso, pero hay momentos que son hermosos.

   —¿Qué período abarca la película?

   —Más o menos desde los 17 hasta los 37 años. Es un relato cronológico que se basa en aspectos íntimos, en el detrás de escena, cómo vivía él lo que le estaba pasando. Te diría que lo que menos me interesa es mostrarlo en el escenario. Obviamente que pasamos por esa situación porque me parece que es lo que todo el mundo conoce. Es una historia cronológica, menos el inicio de la salida del camarín al recital de los 13 Luna Park, como boxeador. Yo amo profundamente "Toro Salvaje", así que quise citar eso que es maravilloso, como también Leonardo Favio con "Gatica". Y Rodrigo tuvo esos trece Luna Park, que fue una enormidad y me parecía importante como ícono y lo trabajamos mucho en el guión y en la película.

   —¿Cuál es el riesgo y el desafío más importante cuando hacés una película biográfica?

   —El riesgo es no ser fiel al personaje, a lastimar, la responsabilidad que siento. Es un delicado equilibrio el de decidir qué hitos son los que vos considerás importantes de esa historia y representarlo. La película no está dedicada a los fans. Me encantan los fans y los incluyo siempre que puedo porque como tengo formación documental me interesa mucho ese aspecto real, esa pasión que tiene el fan me gusta y me siento identificada, pero no es una película que hice pensando puntualmente en eso. En general, sobre todo la gente que estuvo muy cerca de Rodrigo, como de cualquier otro artista, siempre dice, bueno, pero no era exactamente así o no hacía tal cosa. Es un hecho cinematográfico, nos interesa que sea una película que tenga todos los ingredientes que tiene una ficción, de género si es posible, y de autor.

   —Hiciste "Gilda" y los documentales para "Soy del pueblo" sobre artistas argentinos. ¿Qué te interesa indagar sobre los ídolos populares?

   —Me parece que hay algo muy interesante y creo que se transmite con la pasión que tengo por las historias que narro y es que me interesa mucho tratar de entender por qué esa persona es tan adorada por el pueblo. Y la verdad es que es muy lindo tratar de conocerlos en su intimidad, como seres humanos, no como ídolos populares o como mitos, sino como seres humanos. También me parece que ese camino de sacrificio también los vuelve héroes de alguna manera.

   —¿A qué conclusión llegaste?

   —Me lo preguntaba un montón cuando hacíamos lo de Encuentro. Hicimos capítulos sobre Discépolo y el cine del 30 y los 40, Tita Merello, Sabina Olmos, Fanny Navarro, actrices maravillosas que casi mueren en el olvido. También es algo que me aterra es el paso del tiempo y que todo quede medio tapado por el tiempo. Por el olvido de la gente también. Yo tengo un hijo de 16 y uno de 13 y no tienen ni idea. Conocen a Gardel porque les quemo la cabeza desde que son chiquitos, pero hay montón de nombres, como Tito Lusiardo, que para mí es un personaje que amo, que es como un tío, y me da mucha tristeza que pase eso con nuestra cultura, con nuestra identidad. Me da pena.

   —¿Por qué se transforman en ídolos populares?

   —Me parece que lo que los vuelve tan amados por el pueblo es la autenticidad sobre todas las cosas, ese ser diferente a lo conocido hasta el momento y que se mantengan fieles a su esencia, que no se transformen en ese camino hasta lograr ese triunfo, el reconocimiento del pueblo. Me parece que eso lo que la gente más admira, ese ser único, ser distinto. Por eso cuando buscábamos a nuestro actor le decía que no buscamos copiarlo a Rodrigo. Rodrigo es único. Lo que vamos a hacer es una interpretación de lo que consideramos que es nuestro Rodrigo, lo que desde nuestro punto de vista es único.

   —¿Qué diferencia a Gilda o a Rodrigo de otros ídolos del rock, por ejemplo?

   —Para mí, del rock, sobre todo a Rodrigo no lo diferencia nada. Para mí es súper rockero. Su historia y la forma que tiene de cantar cuarteto... Mirá Ulises (Bueno, hermano de Rodrigo), que me encanta y soy fan, en realidad logró un estilo que está muy cercano al rock, de cuarteto, pero como una fusión. Rodrigo es como que atravesó de manera transversal todas las clases sociales y todas las edades. Incluso mis hijos escuchaban Rodrigo antes de que decidiera hacer la película, bailan su música. Me parece que lo que tiene el ídolo popular es que trasciende, que se corre del nicho para el cual está dedicado su arte. Para mí el ejemplo más maravilloso de que es él es un ídolo popular es que todo un país cantó "Soy cordobés". Es una locura, en Jujuy, en Tierra del Fuego, los porteños cantando "Soy cordobés"... es maravilloso. Aportó a la cultura y la tradición cordobesa y él hizo que trascendiera las fronteras de la provincia.

Rodrigo Romero: fan, actor y protagonista

Rodrigo Romero aseguró que nunca se imaginó que interpretaría a su ídolo en su debut como actor. Romero cumplirá 30 años el 8 de octubre y dijo que estar al frente de "El Potro, lo mejor del amor" es la mejor forma de celebrarlo: "Después del regalo que me dio la vida con mis hijos, creo que este lo sigue claramente", afirmó el flamante actor.

   Actualmente radicado en Buenos Aires y decidido a perfeccionarse en actuación y canto, recordó con humor cómo era su relación con la nueva profesión. "La realidad es que no soy actor, y sí podría decir que de pequeño era el primero en levantar la mano cada vez que la señorita decía quién quiere actuar de... y yo actuaba en todos los actos. Mis viejos renegaban un poco de eso, y en este caso en particular me fui descubriendo también. Yo no sabía que podía hacer cosas, pero de a poquito me fui copando con el tema. Fue un descubrimiento que hice día a día, ya sea la parte actoral y lo que es la parte musical, ya que tampoco soy cantante y en la película me toca cantar a mí. La realidad es que quiero estudiar actuación, canto, quiero perfeccionarme si puedo vivir del arte. Aparte dicen las malas lenguas que soy un artista", bromeó y añadió: "En el momento de la peli estaba laburando en la construcción. Pero la realidad es que he trabajado toda la vida de lo que había. Trabajé de todo, en una verdulería, en un frigorífico de pollos, en el ámbito de la construcción, desde albañilería hasta plomería. Hoy me toca trabajar de actor y es lo mismo: hay que laburar".

   Rodrigo aseguró que todo es positivo en este nuevo rumbo que dio a su vida. "La película me trajo un montón de gente nueva que yo miraba desde la tele y eso es un disfrute, me trajo a la directora (Lorena Muñoz), que hoy en día es mi amiga, me trajo al hijo de mi ídolo, a Ramiro, y hoy es mi amigo, y es como tenerlo al Potro un poco más cerca. Es un pedacito de él y hoy tengo la suerte de que sea mi amigo. Está buenísimo. Disfruto de todo".

   El cantante cordobés estuvo presente en su vida desde que era un niño, y de esa etapa recuerda especialmente el día que lo vio actuar. "Yo era una criatura, tenía 11 añitos, y mi vieja era fanática de él, lo iba a ver siempre. En ese último tiempo de Ro, cuando explota todo el país, con ese tour que él hacía provincia por provincia, hizo un paso fugaz por Río Cuarto con un show de una hora, en el club Central Argentino, con la entrada a 8 pesos. Me llevaron mis viejos, entró al escenario, con remerita negra, jean claro, con esas botas tejanas que usaba. Me solté de mi vieja para ir a verlo de cerca. Es un recuerdo que lo tengo muy fresco en la mente y en la pupilas".

   Sobre las razones de su admiración dijo que Rodrigo "era un artista muy completo. Aparte de ser un gran intérprete era un gran compositor, músico, cantante y Rodrigo tenía luz, pudo trascender todas las clases sociales, todos los ámbitos. Yo soy de una generación que nos quedamos con gusto a poco, con esa sensación de que queríamos un poco más, y me parece que justamente lo que va a hacer esta película es traer esos tiempos y volver a vivir esa magia que despertaba el Ro".

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