Escenario

Un policial negro para mostrar los daños colaterales de la corrupción

El disparador del filme "Crimen en El Cairo", que recibió varios premios, fue un hecho real ocurrido en Dubai, pero fue ambientado en la capital egipcia

Miércoles 13 de Junio de 2018

El director sueco de origen egipcio Tarik Saleh desembarca con su premiado tercer filme "Crimen en El Cairo", que se estrena mañana en Rosario. Se trata de un policial negro inspirado en un hecho real ambientado en las calles de la capital egipcia en el que un detective corrupto investiga la muerte de una mujer con la Primavera Arabe de 2011 como telón de fondo.

El protagonista es Noredin, un policía con un futuro brillante cuyo principal propósito no es exactamente hacer el bien sino hacerse rico, que es enviado al hotel Nile Hilton, donde acaban de descubrir el cadáver de una mujer. La identidad y las conexiones de la víctima con las élites de El Cairo y otros incidentes personales acabarán llevando a Noredin a tomar decisiones que afectarán su realidad en profundidad.

"Crimen en El Cairo" obtuvo la Espiga de Oro de la 62 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). Saleh, por su parte recibió el premio a mejor director y la película se quedó con el premio Miguel Delibes al mejor guión, según lo dictaminó un jurado internacional integrado por seis expertos cinematográficos.

Esta coproducción sueca, alemana, danesa y marroquí también fue elegida mejor película internacional en el Festival de Sundance, fue nominada a mejor película extranjera para los premios César y obtuvo cinco galardones en los premios Guldbagge que se otorgan en Suecia, incluyendo el de mejor película.

"En Egipto la corrupción es una cuestión de supervivencia. Cuando has estado gobernado por extranjeros desde tiempos faraónicos, la corrupción es una forma de vida", dijo Saleh en declaraciones a la agencia Efe, y añadió que "así se crea un sistema paralelo, ni siquiera lo consideran corrupción. Es un sistema que funciona, mientras que el real es totalmente ineficaz", aseguró el director y productor, que empezó siendo artista de grafiti y es autor de documentales sobre el Che Guevara y Guantánamo.

Según contó, fue un hecho real el que lo decidió a rodar "Crimen en El Cairo". Se trató de la muerte de Suzanne Tamim, una cantante libanesa en Dubai en 2008, ordenado por uno de los hombres más poderosos de Egipto. El guión traslada la acción a El Cairo en los días previos al estallido de la Primavera Arabe, aunque tuvieron que filmar en Casablanca (Marruecos), porque el gobierno les denegó la entrada en el país.

Al referirse al crimen de la joven, Saleh explicó: "El hombre que encargó el asesinato era un magnate de la construcción y amigo personal de (el ex presidente) Hosni Mubarak. Era uno de los llamados intocables, tenía inmunidad parlamentaria. Fue una gran sorpresa que el jefe de Seguridad del Estado de la época, Omar Suleiman, ordenara su detención. El juicio tuvo mucho seguimiento en Egipto, fue como el caso de O.J. Simpson en Estados Unidos".

A pesar de su mirada crítica sobre la corrupción, Saleh confía que la situación puede cambiar. "Soy optimista, pero creo que es muy difícil. La corrupción se concreta en lo que llaman «wasta», que es un favor y no tiene connotaciones negativas. Si vas al aeropuerto y no quieres eternizarte en una cola, o si estás en un hotel y quieres que te limpien la habitación, necesitas un «wasta». Sin eso, nada se mueve, nada funciona".

El cineasta también es optimista en cuanto a los efectos que tuvo la Primavera Arabe en la sociedad. "Todo ha cambiado con la revolución. Los que están en el poder tienen como modelo a Putin, a Erdogan, ahora a Trump. Pero tienen dos cosas en contra: no son inteligentes y la gente joven está muy bien educada, tienen internet, conocen sus derechos. La pregunta es cuándo. Los líderes son hombres viejos, no son el futuro. En todo caso, también me pregunto qué vamos a hacer en Europa y si lo que hemos tenido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy habrá sido sólo un paréntesis; damos demasiadas cosas por hechas".

No obstante, en la misma entrevista de Efe que reproduce La Vanguardia, agregó: "En Egipto hay dos poderes: el ejército y la policía, y están en conflicto. Es una sociedad llena de paradojas. Puedes ir a un Starbuck o a ver la última de James Bond en una gran sala de cine, pero por la noche la policía secreta viene a tu casa, te secuestra y no puedes hacer preguntas. Puedes tener lo que quieras, pero, si cuestionas a la gente en el poder, estás acabado".

El primer borrador de la película incluía una revolución, pero el director aseguró que lo descartó porque no lo consideró creíble. "Lo curioso -contó- es que el guión original acababa con una revolución, pero no me resultaba nada creíble, me parecía ridículo, así que se quedó en un cajón hasta que sucedió de verdad y lo reescribí".

Sin embargo no pudo rodar en Egipto. "La película está prohibida, pero ha habido gente valiente que ha intentado montar proyecciones. Al final del verano, unos jóvenes anunciaron públicamente una proyección en un club. La policía irrumpió y se llevó los DVD. No es ninguna tontería, porque lo siguiente es que van a tu casa por la noche".

Saleh, que llega al gran público con su tercer filme, aseguró que el cine negro, un estilo en al cual se ajusta "Crimen en El Cairo", es su preferido. "Soy un fanático del cine, un fundamentalista", afirmó para luego compararlo con una cuestión de fe: "El cine es mi iglesia, y los géneros son como la Torá, el Corán o la Biblia del cine. El «noir» es mi favorito porque es existencial; se trata de investigar una sociedad, pero, en última instancia, tirando del hilo acabas encontrándote a ti mismo frente al espejo, como le ocurre al detective de mi película".

policial. Cuando una mujer aparece muerta en la habitación de un hotel, la investigación confronta a un detective con su propia realidad.

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