Escenario

Un loco que revela las fallas de la cordura

Alfredo Casero presentó "Todo en etéreo" el sábado último en el teatro Broadway, y reafirmó su gravitación en una creciente franja de público que conquistó con sus recordados ciclos televisivos "Cha-cha-chá" y "De la cabeza", a la que se siguen sumando adeptos.

Miércoles 15 de Agosto de 2012

Alfredo Casero presentó "Todo en etéreo" el sábado último en el teatro Broadway, y reafirmó su gravitación en una creciente franja de público que conquistó con sus recordados ciclos televisivos "Cha-cha-chá" y "De la cabeza", a la que se siguen sumando adeptos.

Acompañado por Diego Rivas (actor, guitarrista y cantante), Humberto Spallina (pianista) y los actores Javier Bacheta y Flavio González, el "Gordo" Casero presentó su nueva propuesta teatral que remite a algunos pasajes de "Estese confuso", su anterior espectáculo, y aporta nuevos monólogos delirantes a una sucesión de historias y digresiones que surgen de su inagotable capacidad para improvisar.

Si algo ha cambiado en este extraño personaje del teatro underground argentino es el mayor espacio que le dedica a su "mensaje serio", con el que reclama coherencia mientras él aporta su descomunal dosis de locura que refleja fielmente los dislates de la sociedad contemporánea.

El espectáculo incluyó la participación de un grupo de actores que hicieron su trabajo mezclados con el público, desde los pasillos, la platea y el palco. Aunque no se trata de un recurso nuevo, sirvió para romper una estructura que pone a los artistas separados de los espectadores.

"Todo en etéreo" (título explicado por Casero como la vacuidad de muchos de los temas que aparecen como centrales en una vida en la que todo es etéreo) también incluyó proyecciones de video con ficticios avisos comerciales descabellados (un poco más que los reales); fragmentos de presuntas filmaciones antiguas que incluyen la participación de Nazareno Casero y uno de las mejores pasajes de la obra, con Alfredo Casero cantando lieder y canciones italianas en las que hizo gala de su manejo de la voz y de su enorme poder expresivo.

Sobre el final, cuando desde todos los rincones llegaban pedidos de temas de sus discos, el cómico anunció que, después de la proyección de unos dibujos animados, iba a cantar el reclamado "Caballito de telgopor", salió a escena con todo su elenco, saludó y cayó el telón.

El delirio que no cesa, la locura que nos revela los desencajado de la "cordura", sigue siendo el resumen que ofrece Casero. Y no es poco.

M.M.

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