Escenario

Un freak show para liberar los monstruos

La compañía creada y dirigida por Matías Madueña se presenta hoy en Plataforma Lavardén, antes del estreno de su próxima obra.

Sábado 17 de Marzo de 2018

"El arte es catártico, liberador, sanador, y sin lugar a dudas funciona como el mejor de los exorcismos para liberar el demonio que tenemos adentro". Así lo aseguró Matías Madueña, creador de la Compañía Argentina de Freak Show y director de "Circo del horror. Carnaval de Fenómenos", que se presenta hoy, a las 21 y a las 23, en el Subsuelo de Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). Esta será la última vez que el público rosarino pueda ver este freak show en la gira de despedida y en el que veinte artistas despliegan una performance gore con exorcismos, malabares con motosierra, cama de clavos y perforaciones.

   La compañía de Madueña, el Payaso Mate en escena, está a punto de cumplir cuatro años y se despide de este espectáculo con el cual ya estuvo en Rosario en dos ocasiones. Luego de la gira que los llevará a Mar del Plata, Córdoba, Mendoza, la Patagonia y posiblemente Chile, será el momento de lanzar el nuevo show. Mientras tanto, vuelven al ruedo con "Circo del horror" en el que incluyeron elementos del cine de terror y música en vivo.

"Este espectáculo tiene la singularidad de ser al mismo tiempo un recital de rock. Tiene condimentos y formas que trascienden el teatro y el circo con géneros que van del hard rock, el metal, hasta los valses, sonatas italianas y un cantante lírico que pertenece al coro del teatro Colón que le pone un broche a esta escena macabra", recordó.

   La propuesta está organizada en torno a la idea de un "circo de muertos que vuelven a la vida para reclamar por el aplauso del público. Es un circo argentino tradicional en el que un enajenado produce un incendio y muere toda la troup. Años más tarde la troup se levanta y vuelve a la vida para clamar una venganza y terminar esa función", contó Madueña a Escenario desde su casa en las sierras de Córdoba, donde dedica su tiempo a la música popular argentina y a cultivar la tierra (ver aparte).

   Para quienes aún no pasaron por la experiencia intensa de este show vuelve a Rosario renovado y con nuevos integrantes. El artista explicó que "la idea es que sea un desfile de fenómenos, una catarata de actos fuertes y lo que destaca a este espectáculo es que tiene una banda de rock en vivo. Es un conglomerado y un varieté de artistas que se la juegan mucho en escena. Es un circo con la particularidad de que por ahí no tiene la alegría ni el colorido como protagonista, sino que tiene la oscuridad y la cosa tenebrosa, pero lo que buscamos es que la gente la pase bien y que se divierta, pero a través del miedo y otro tipo de entretenimiento".

   Madueña perseguía la idea de una propuesta con estas características desde 2009, cuando montó "El circo de los defenestrados". Ese espectáculo fue el germen del que finalmente tomaría forma en 2013 tal como se lo conoce ahora. "Me parece que me representa mucho, a mí, a mis amigos, al lugar de donde venimos que es la zona Sur de Gran Buenos Aires. La música y el género que nos caracterizó en ese momento tenía que ver con monstruos. A mí me gusta ver la belleza en otro tipo de cosas", aseguró.

   Como un plus a la diversión que proponen, el actor explicó que otro de los objetivos es impulsar alguna reflexión. "A la mayoría no le gusta pensar, sino lo que está digerido, amasado y entregado. No es que el público la pasa mal ni nada por el estilo. Sencillamente buscamos otra forma de diversión y de entretenimiento sin tener que suprimir el cerebro del espectador. Me parece que cambiando al circo y dándole vuelta, lo estamos repensando y así es como avanza la historia y nuestra historia. Nosotros, que venimos de centros culturales, universidades y escuelas de formación, cuando formamos esta compañía nos empezamos a encontrar con los centros culturales y los teatros under todos llenos y después de un año de hacer esos espacios pasamos a uno de los teatros más importantes de Buenos Aires como el ND Ateneo e hicimos un ciclo de un año con capacidad agotada con casi mil personas por función", contó sobre la evolución del grupo.

   Según Madueña, la aceptación de este estilo teatral, no es un fenómeno aislado, sino que es parte de una tendencia. "En la década del 30 el horror aparece en momentos en que el público lo necesita más que nunca. La gente se siente interesada en momentos de crisis, de guerra. Siempre que hay conflictos en que la gente la pasa mal resurgen diferentes expresiones artísticas. En un momento fue el rock, en otro fue el folclore, el teatro experimental de los 80, en los 90 se dio mucho el rock y punk barrial. Me parece que a partir del 2005 hubo un resurgir de una nueva forma de hacer circo y la gente se siente interesada por eso. Hay una explosión mundial con el terror, los zombies, hay un montón de series en Netflix que van en ese sentido. Me parece que sucede a medida que la humanidad y la sociedad va dejando atrás algunos prejuicios y que personas que antes no tenían la voz o espacios y ahora los empiezan a tener".

   El aspecto violento del show, aunque escenificado y de ficción, funciona como una catarsis, consideró Madueña. "La persona que viene a este espectáculo se libera del horror de verdad, del social, el mediático y el laboral. Me parece que eso es lo que provoca el género, una descompresión total de la situaciones cotidianas que a veces no son tan buenas. Tampoco hay que tirar todo tan abajo porque la verdad que la vida es hermosa. Tiene un montón de cosas lindas, aunque las injusticias están a la orden del día y hay gente mucho más sensible que otras en ese aspecto y quizás nosotros podemos de cierta forma exorcizar eso. Como artista de freak show, no hay nada más lindo que me pueda pasar que escuchar gritos del público y que se tape los ojos y que se ría al mismo tiempo. Hay muchas personas que por ahí no están ligadas al arte en su vida cotidiana y uno lo siente en el aplauso final. Es como un partido de fútbol: muchísimas personas están esperando ese partido para poder descomprimirse y festejar. Creo que el arte es catártico, liberador, sanador y sin lugar a dudas funciona como el mejor de los exorcismos para liberar el demonio que tenemos adentro. Por supuesto que a muchas personas un espectáculo como el nuestro le sirve para eso".

   El artista contó que buena parte de sus influencias fueron la cultura popular y sobre todo del antecedente de la compañía sueca Cirkus Cirk". "Las influencias más importantes fueron las películas de terror de los años 20 y 30 de Universal, lo que pasó en los 80 en televisión con las series de terror y otros artistas que decidieron salir solo de la expresión musical para mezclarlo con el teatro y el freak show, un montón de circos y teatros de horrores de otras partes del mundo, como el teatro del Grand Guignol, todo tipo de expresiones ligadas a lo más extraño. Me di cuenta que acá no existía como género, si bien había algunas expresiones. Hubo un boliche, Nave Jungla en los 90, y en los 40, el Parque del Retiro en el lugar donde ahora está el Sheraton. De ahí salieron figuras muy grandes como Tu Sam, Chasman y Chirolita, había bailarinas de vodevil y fakires, pero nunca se consolidó como un espectáculo o como un género teatral. Con el freak show por primera vez apareció una dramaturgia, el maquillaje. Apareció un nuevo género y hoy hay grupos que se están mandando para este estilo y ojalá que siga mucho más".

   —¿Por qué los payasos pueden representar tanto el terror como la alegría?

   —El payaso tiene la cara tapada y todo lo que vos podés reconocer no está tan relacionado al miedo sino a la risa, y todo lo que no podés reconocer o no podés ver bien, está bajo el maquillaje, entre neblina, y no conocer la identidad tiene más que ver con el miedo. El payaso tiene esas dos cosas ambiguas. Pero el payaso fue toda la vida sinónimo de circo y es un poeta, un navegante de risas, emociones, pero no sale a hacer reír. Sale a hacer un trabajo y si aparece la risa aparece él, la puede tomar en cuenta, pero no es un comediante. Sale a hacer navegar a la gente por distintas emociones, situaciones, que pueden ser tristes o alegres porque el payaso tiene esta poética. Es alguien fuera de sí sin ningún tipo de prejuicios. Y no es un personaje, no es un actor. Un payaso es en sí mismo un payaso de circo. Es una persona que da su visión del mundo y por supuesto que existen distintas energías. Hay payasos blandos y fuertes. El del Circo del horror es fuerte, tierno y psicótico. Elegimos la imagen del payaso porque resume a un circo y la motosierra remite al terror. Un payaso con motosierra es un símbolo de los horrores.

   —Como los payasos de "Balada triste de trompeta"...

   —Una de las frases para mí más importantes de esa película es cuando el payaso malo le pregunta al cara blanca por qué quiere ser payaso y él le dice, "no sé". Y el otro le pregunta "por qué sos payaso" y le contesta "porque si no sería un asesino". Creo que hay una locura que por suerte puede anidar y encauzar la persona y se llama payaso.

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