Escenario

Un filme que ahonda en la crisis del 2001 y la búsqueda de la identidad

Alberto Masliah dijo que en su sexto largometraje trabajó sobre "la visión desencantada del mundo social". La protagonizan Calu Rivero y Pablo Rago.

Martes 16 de Abril de 2019

La crisis argentina de 2001, una muerte en circunstancias extraña, los resabios de la Dictadura militar y el precio del neoliberalismo. Sobre estos tópicos navega el aroma de "El sonido de los tulipanes", el filme de Alberto Masliah que se estrena esta semana en Rosario con los protagónicos de Pablo Rago, Calu Rivero, Roberto Carnaghi y Gerardo Romano. "En «El sonido de los tulipanes» la órbita de la identidad ronda lo intrapersonal, lo psicológico, el más interno de los anillos que conforman el individuo. Qué sentimos, qué somos, a quiénes reconocemos como pares y a quienes como origen", dijo Masliah.

En Buenos Aires durante la crisis de 2001, Marcelo (Pablo Rago), un escritor devenido en periodista, debe volver sobre los últimos pasos de Tonio, su padre (Roberto Carnaghi), un consagrado intelectual de quien se encuentra profundamente distanciado tras una muerte dudosa. De la mano de Carolina (Calu Rivero), la ex secretaria de su padre, Marcelo se sumerge en un mundo oscuro, lleno de violencia y ambiciones de poder, enfrentándose a "El Loco" Bertolini (Gerardo Romano).

Pero el peligro no sólo lo acechará a él sino también a los suyos. ¿Podrá Marcelo encontrar los verdaderos motivos de la muerte de su padre?

Este es el sexto largometraje dirigido por Alberto Masliah, que cuenta con un guión original escrito por Masliah junto a Hernán Alvarenga con la colaboración de Lucas Santa Ana, en un filme producido por Sombracine al que se suman en el elenco los actores Gustavo Garzón, Atilio Veronelli, Bernarda Pagés, Amanda Busnelli e Iván Masliah.

La historia gira en torno a una muerte extraña, a los vínculos y silencios que unen a sus personajes, y al papel de cada uno durante los años de la última dictadura militar, tanto como sus viejas ideas y prácticas resurgidas en los años neoliberales que antecedieron al estallido social. Si bien se trata de una historia de ficción, tanto la trama como sus personajes bien podrían haber existido en aquella Argentina quebrada, no sólo a nivel económico sino también simbólico.

"Desde lo estético, esta película tiene varias vertientes", detalló el director. Y agregó: "En principio se trata de una película de «época», cercana a la actual pero con diferencias reconocibles. La historia está ubicada en 2001, en una ciudad consumida por la crisis social y política que vive el país. En ese punto el tema de la basura es preponderante desde lo narrativo pero también desde lo estético", describió.

"La basura se acumula en las calles, literalmente y simbólicamente. La veremos desde un registro casi documental, como si la memoria de nuestro personaje, que va describiendo lo que sucede, imaginara con ese tipo de registro. Y también desde lo simbólico, por lo que pasa con la política, la farándula y los medios de comunicación que son parte del entramado narrativo, que como se trasluce en el guión están inspirados en personajes reales", graficó el director.

Masliah también explicó de dónde nace la metáfora de los tulipanes del título. "Para contrastar la basura, algunos «beneficiados» por la crisis viven en la opulencia, donde estéticamente están en las antípodas de lo que sucede a su alrededor. Esta idea está representada simbólicamente en las flores. Particularmente en los tulipanes, que conviven con los personajes que se identifican de alguna forma con la burguesía de los Países Bajos. Estas dos imágenes entran en contraste creando un primer eje estético que recorre toda la película", indicó.

"Otra vertiente estética tiene que ver con lo que propone el género policial, que remozado y argentinizado sigue siendo un género, con algunas reglas por cumplir, no tanto, pero un poco. Trataremos de recrear un mundo oscuro, ambiguo, de ambientes húmedos y pegajosos, perversamente apasionado pero improductivo, imágenes arrebatadas de un mundo de contrastes", consideró el realizador.

Masliah dijo que "en principio nuestros héroes tendrán una visión desencantada del mundo social, del que descreen. Como en el policial negro, los personajes no creen en la transparencia de los hechos o en la claridad de lo real, sospechan de todos y descreen que algo pueda arreglarse, y ese es su punto de partida".

"Estos son las motivos por los que realicé esta película, que además conforma por tamaño y ambición un claro paso adelante en mi filmografía", destacó el director.

Alberto Masliah dirigió los largometrajes "Negro Che, los primeros desaparecidos" (documental, 2006); "Schafhaus, casa de ovejas" (ficción, 2010); "El último quilombo" (documental, 2012),"Yenú Kade: Cristiano bueno" (documental, 2015), "En el cuerpo" (largometraje documental estrenado en agosto de 2018) y el largometraje de ficción "El sonido de los tulipanes", que ahora llega a los cines.

"Desde hace tiempo, incluso antes del comienzo de mi carrera como director, me encuentro trabajando el tema de la identidad. Primero desde la militancia política en agrupaciones de derechos humanos y luego, entre otras cosas, como docente de la carrera de Imagen y Sonido de la UBA(Universidad de Buenos Aires), proponiendo trabajos académicos que incluyeran el tema", recordó Masliah.

Y concluyó: "Hoy, que vuelvo a abordar en este proyecto, mi sexto largometraje, el mismo tema, se ha convertido en la directriz de mi filmografía. Todos los proyectos que he desarrollado se apoyan sobre esta idea".

"Algunos beneficiados por la crisis viven en la opulencia, representados por los tulipanes" (Masliah)

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