Escenario

Un espacio teatral para explorar las fantasías

La obra de Paula manaker se basa en la biografía de sus actores y busca interrogar a los espectadores. Hoy se estrena en el CEC.

Sábado 24 de Mayo de 2014

El teatro no convencional, que gravita fuera de los márgenes, siempre es un desafío. Y más si invita a los espectadores a participar y a pensar. Esta es una de las bases de “Morir tampoco tiene sentido”, la obra dirigida por Paula Manaker que se estrena hoy, a las 21, en el CEC (Sargento Cabral y el río). La pieza protagonizada por Maite López, Federico Tomé y Mauro Carreras es una singular obra escénica creada a partir de una red tejida con la biografía de los actores y sus fantasías personales en una plataforma ficcional. La dirección de arte y la creación musical está a cargo de Carlos Masinger y el diseño de luces es de Marcelo Díaz.

   “Este es un proyecto que nace a partir de un taller de laboratorio que yo dicté durante el año pasado, y los actores son alumnos de ese taller”, contó Paula Manaker. “El universo de la obra está completamente ligado a las fantasías y también a las experiencias personales, y se inicia a partir de las biografías de los actores, como una manera de ser autores también del texto. Al teatro y a la escena lo usamos como una plataforma de ficción, y ahí se mezclan las fantasías, las imágenes, los momentos, las resignificaciones de las ideas que cada uno trae. Se trata de pensar el detalle como una ampliación, que lo descontextualiza y lo pone en una nueva situación, y ahí cobra otro sentido”, se explayó.

   La directora reconoció que la obra es “difícil de describir” en el sentido convencional. “Pero por esa posibilidad de resignificarla y descontextualizarla que nosotros le damos a través de las emociones de los actores tiene un poder de identificación muy potente”, afirmó. “Los artistas a veces tenemos que andar un poco a los gritos para generar cierto disturbio, para hacernos escuchar por fuera de los márgenes esperables”, agregó.

   Paula Manaker viene de la danza y de la danza-teatro. Pero asegura que no cree en ese tipo de etiquetas. “Acá los actores bailan, actúan y cantan. La obra se plantea en un espacio en el cual el espectador y el actor confluyen para hacerlo posible. La obra se comparte con el espectador, lo implica como cómplice. En este caso la presencia del público es muy activa —no porque estén convidados a hacer cosas específicamente— sino porque es una escena abierta, los espectadores están iluminados todo el tiempo. Acá no hay un final y un aplauso, como en el teatro convencional. Acá hay otra cosa, pero es una sorpresa”, anticipó.

   Entre sus principales influencias, la directora cita a “los artistas visuales contemporáneos, a quienes también les cuesta hablar de sus obras de una manera definida. Ellos hacen obras interactivas o performances, y es difícil catalogar ese tipo de trabajo”, admitió. También está influenciada por la directora de teatro porteña Vivi Tellas, con quien trabaja desde hace un año y medio. “Ella hace teatro desde el biodrama, y con esa técnica yo hice una obra con mi papá el año pasado. Mi papá no es actor, pero trabajamos sobre la biografía de él. Yo dirigía y además bailaba con él al final de la obra. Ahora estoy en una beca con Vivi. Estamos trabajando en el teatro General San Martín de Buenos Aires, haciendo biodrama con los empleados del teatro”, relató.

Abriendo preguntas. Más allá de las dificultades con las que se topa el teatro independiente, Manaker aseguró que hay un público creciente para este tipo de propuestas. “Las entradas van a estar agotadísimas para el estreno de esta función. Creo que va a quedar gente afuera”, dijo confiada. “Igual siempre estamos hablando de un público limitado, que es el público del teatro independiente en Rosario. En Buenos Aires es muchísimo más amplio”, aclaró. Así y todo, la directora apostó por la apertura del público. “Cada vez hay más teatro alternativo y la gente también se muestra cada vez más interesada. El teatro tradicional ha perdido público, y poco a poco tenemos que ir generando nuevas ofertas y abriendo preguntas. Yo estoy convencida de que los espectadores son artistas plenos, personas que son capaces de tomar el arte como una herramienta para pensar”, concluyó.

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