Escenario

Un choque de culturas entre dos familias que buscan coincidencias

El choque de culturas puede mostrar distancias eternas, y a veces irreconciliables. "Perdidos en la tribu", el reality conducido por Mariano Peluffo que mostrará la compleja empresa de tres familias argentinas por ser aceptadas en exóticas tribus originarias de Africa y Asia...

Lunes 23 de Abril de 2012

El choque de culturas puede mostrar distancias eternas, y a veces irreconciliables. "Perdidos en la tribu", el reality conducido por Mariano Peluffo que mostrará la compleja empresa de tres familias argentinas por ser aceptadas en exóticas tribus originarias de Africa y Asia, apunta a hacer foco sobre esas diferencias y, mejor, ver cuántas cosas en común puede haber entre personas que, en principio, parecen tan distintas. El docu-reality comienza hoy, a las 22, 15 en Telefe, que en Rosario se ve por Canal 5.

Este envío, que ya tuvo versiones en Holanda, Bélgica, Alemania, Noruega, Nueva Zelanda, Australia y España desembarcará de la mano de Eyeworks Cuatro Cabezas con el objetivo de plasmar una compleja competencia solapada de experiencia intercultural.

Seleccionados entre cerca de mil grupos inscriptos, la primera familia llegará a Indonesia para ser acogida por la tribu Mentawai; la segunda será recibida por la tribu Hamer de Etiopía, mientras que la tribu Himba de Namibia albergará a la tercera.

De esta forma, "Perdidos en la tribu" apuesta a sumergir al espectador en tres viajes de familias reconociblemente argentinas que se adentrarán en los orígenes de la humanidad, conviviendo con algunas de las tribus más antiguas del mundo.

"Es un tema áspero, son pueblos que tienen costumbres milenarias y lo que hacen es recibir a estos contingentes, pero sin alterar sus costumbres ni sus rituales, de modo que el desafío de las familias es adaptarse y ser aceptados por la tribu", explicó Peluffo.

El atractivo, además de adentrarse en la peculiar cotidianeidad de estos clanes, es ver cómo las familias intentarán adaptarse a una realidad completamente diversa que por momentos, incluso, puede volverse completamente adversa.

Es que deberán comprender y aceptar la idiosincrasia de sus anfitriones, vencer la barrera idiomática, adaptar el paladar a comidas extrañas, vestir prendas autóctonas; amanecer al alba y cumplir con las rutinas y rituales diarios.

"Además del juego en sí, es interesante ver cómo los participantes terminan revalorizando cosas que daban por sentadas, porque son lugares donde tienen que caminar 7 kilómetros por un balde de agua de pozo o dormir sobre un cuero en el piso", adelantó el conductor que acaba de terminar la última edición de "Gran Hermano".

El mecanismo del programa está organizado en distintos retos que deberán afrontar las familias y por los que serán evaluados y aconsejados, con el fin de ser admitidos como auténticos miembros de las comunidades a las que se integran temporalmente.

Finalmente, luego de casi 30 días de convivencia, cada consejo tribal les hará saber si lograron su cometido y si se han hecho acreedores de los 300.000 pesos que podrán ser para una, dos o las tres familias, en caso de que todas resulten victoriosas.

"En algún momento se estigmatizó al reality porque se decía que le sacaba trabajo a actores y periodistas, pero quedó demostrado que no, que sólo es un estilo más de programa que la gente consume. Y la tele es eso, entretenimiento; yo no le pido más", expresó.

Exito y fracaso. Consultado sobre sus expectativas de audiencia luego de estar al frente de edición de un "Gran Hermano" con el promedio de rating más bajo de todas las temporadas (6.7 puntos, según la medidora Ibope), Peluffo verbalizó su deseo por "quedar afuera de la locura del rating".

"Se instaló esto de las mediciones, pero yo creo que el objetivo final es que la gente tenga muchas opciones y se entretenga sin que ninguno de los involucrados pierda", remarcó el conductor.

"Por mi parte -concluyó- no suscribo a la idea de fracaso, porque fracaso es el programa que sale antes del aire, así que en general trato de no subirme al concepto de éxito-fracaso ni cuando me va muy bien ni cuando me fue muy mal".

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