Escenario

Un actor en un gran momento

Protagonista de "Arpón", filme que está en la cartelera local, el intérprete habla de su rol y sus proyectos.

Sábado 09 de Diciembre de 2017

El actor Germán de Silva , que empieza su carrera actoral ya adulto y debuta en el cine hace menos de 20 años para enhebrar luego una ascendente carrera que lo lleva en la actualidad a haber participado en más de 40 largometrajes, es el protagonista de "Arpón", coproducción entre Argentina, Venezuela y España del venezolano Tom Espinoza, que este jueves llegó a las salas de cine rosarinas.

    Sea en "Las acacias" de Pablo Georgelli, en "Marea baja" de Paulo Pécora o en en el memorable episodio "La propuesta" de "Relatos salvajes" de Damián Szifron, De Silva ha dado muestras de que su principal atractivo es el manejar los silencios, un lujo que le permite darse un rostro surcado por la vida.

    En esta ópera prima de Espinoza, De Silva encarna al director de un colegio secundario de un barrio suburbano en el que se viven los problemas de un presente duro, jóvenes que hacen lo que pueden en un mundo que poco los tiene en cuenta, y a veces no tienen demasiadas alternativas.

    Este hombre, que tiene la obsesión de controlar que esos chicos no caigan en el mundo de la droga, tiene a su vez una vida que no es del todo moral, pero aún así se toma el tiempo necesario para resolver el problema que enfrenta una de sus alumnas, sin imaginar que puede ser el principio del fin.

    De Silva comparte este relato con Ana Celentano, como otra docente que trata de ayudarlo a no excederse en el colegio, Laura López Moyano y Nina Suárez Blefari, hija de la actriz y cantante Rosario Blefari.

    —Estás viviendo un excelente momento profesional...

    —Son cosas que se van dando en el curso de la vida de cada uno. En mi caso trabajé en teatro toda la vida y lo que me más me sorprende de los últimos tiempos es el cambio de tecnología, lo digital que da otra dinámica al cine, y también me parece que la gente joven empezó a mirar a otros actores no convencionales.

   — También en televisión...

   —Por ejemplo en los últimos días estuve trabajando en una serie que está haciendo Fernando Meirelles para Netflix a propósito del Papa Francisco que se llama "The Pope" y tiene un elenco internacional. Acá estuvieron haciendo la parte de Bergoglio joven, con Juan Minujín como el Papa y a mí me tocó interpretar al padre Daniel Yorio que supo trabajar en villas miserias Ahora me acaban de elegir para una serie web. Uno va buscando de acuerdo a los guiones. A fin de cuentas todos son trabajos.

    —Trabajaste mucho en cine independiente pero también en producciones con mayor respaldo, como "Relatos salvajes" que te dieron otro tipo de masividad...

    —Nunca tuve representante ni creo que lo vaya a tener. Puedo decir que donde estoy parado me lo debo a mí mismo. Además hace poco fui padre de una nena que hoy tiene 1 año y estoy concentrado en mi vida familiar. Los años pasan, ya tengo 64. Soy una mezcla de gente bien criolla, entrerrianos, bien de la tierra.

    —Una característica de los personajes por lo que también te buscan, como el camionero de "Las acacias", que tantas satisfacciones te trajo.

   —Hay algo de los personajes que me proponen que siempre me ronda, que uno lo puede tomar como que te buscan para lo mismo, pero no es tan así. Ahora me convocó Martín Desalvo para una película que tiene que ver con las detenciones de Jorge Antonio, Héctor Cámpora, Guillermo Patricio Kelly y John William Cooke tras el golpe del 55, donde me tocó hacer el director del presidio de Río Gallegos

   — "Arpón" es tu primer protagónico total...

    —Todavía no vi la película y cuando uno hace algo le queda la idea de algo que después se confirma cuando la ve... Fue un rodaje intenso, además compartir el trabajo con Nina, la hija de Rosario Bléfari, que es maravillosa, me pareció espectacular.

    —¿Cómo es la idea de este docente que vive con esta doble vida, la profesional obsesionada por sus alumnos y la privada, por cierto transgresora...?

    —Aguirre, el personaje, es un director de colegio suburbano que tiene una especie de doble vida, porque es rígido con las reglas en las aulas pero sale de putas sin que por eso sea un fiestero. Es un ser medio atemporal en ese colegio que es un delirio entre marginal y raro donde esa chica se inyecta algo para modificar su imagen. Uno se puede preguntar cómo un tipo como éste puede llegar a ser director de un colegio.

    —¿Un personaje difícil de componer?

    —Es un personaje que fuimos trabajando en el mismo rodaje. Uno recibe el guión y va armando el personaje en su cabeza, algo parecido a lo que hace un escritor cuando imagina un personaje. Cuando se lo lleva a la acción está en la mirada del director que a lo mejor te corre de todo lo que vos estabas pensando. Es un juego entre el director y el actor, a veces es muy placentero a veces no.

    —¿En que estás ahora?

    —¿Hace dos meses hicimos una película con Federico Sosa, en la que soy un sindicalista en una cooperativa de servicios eléctricos durante la crisis del 2001. Fuimos construyendo la película en la medida que se iba haciendo, con escenas que a veces ni siquiera estaban escritas, una improvisación a partir de la situación que se presenta.

    —No es lo único por verse...

   —También estoy en la versión para cines de "La educación del rey", de Santiago Estévez, que originalmente era una miniserie mendocina para la televisión y que tras ganar como proyecto para cine en San Sebastián se convirtió en película. Interpreto a un guardia de seguridad penitenciario que se acaba de jubilar y decide dar albergue a un joven que debuta como delincuente que cae en el patio de su casa, con el que llega a un acuerdo.


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