Escenario

Tras la huella de Camarón

El guitarrista flamenco Tomatito, compañero musical del inmenso Camarón de la Isla en sus últimos 18 años de carrera, está de regreso a la Argentina después de una ausencia de 12 años...

Jueves 29 de Noviembre de 2012

El guitarrista flamenco Tomatito, compañero musical del inmenso Camarón de la Isla en sus últimos 18 años de carrera, está de regreso a la Argentina después de una ausencia de 12 años para presentar su espectáculo "Luz de guía".

El músico, que hace esta gira en recordación de Camarón a dos décadas de su partida, se presentó anoche al frente de un sexteto en el Gran Rex de la ciudad de Buenos Aires y hoy actuará en Rosario, a las 21, en el teatro La Comedia (Ricardone y Mitre).

"Trataré de ofrecer un recorrido por todas las posibilidades del flamenco, desde lo añejo hasta lo más vanguardista", cuenta Tomatito sobre la gira argentina que también lo llevará a la ciudad de Córdoba y añade: "También habrá lugar para algún que otro guiño al tango argentino, a la rumba y a una serie de cosas que he ido absorbiendo en estos años".

"Son presentaciones fundamentalmente instrumentales pero que contarán también con pinceladas de cante y baile", precisa sobre la intenciones musicales de los conciertos.

Pidiéndole definiciones sobre la importancia de Camarón en la historia del flamenco, Tomatito dice que la del cantaor gaditano "es una huella divina". "Para mí, mucho más que influencia, Camarón es una luz de guía y, en cierto modo, mi razón de ser; él me decía: «José, tu no te equivoques, un flamenco tiene que tocar flamenco», y esa frase se ha convertido en mi guía", asume.

"Camarón -continúa- me enseñó humildad y respeto, me inculcó el valor de la autenticidad, de la tradición del cante, también a escuchar mejor y darle forma al toque", dice el músico que también es uno de los nombres fundamentales de la renovación del flamenco que surgió con Camarón, Paco de Lucía, sus primos los hermanos Amador y Kiko Veneno, entre otros.

"A los jóvenes -indica en relación con la guitarra- les aconsejo tenerla entre las manos todo el tiempo posible, tocarla, acariciarla, formar unión con ella, como si fuera una mujer, porque como con ellas, si la tratas bien, le dedicas tiempo y tu sentimiento es sincero, tienes gloria bendita". En particular sobre la guitarra flamenca remarca que "admite fallos técnicos, acordes que no obedecen a la teoría armónica, picados menos precisos... pero el instrumento en sí es más amplio que en otras músicas, al servir la caja de madera para el golpe y otros sonidos rítmicos, aparte de la cuerda y el diapasón".

Al preguntársele qué significó para él la pequeña revolución que hicieron en el flamenco entre mediados de los 70 y comienzos de los 80, Tomatito arriesga que eso fue "alejarse de la tradición y probar otras formas". "Es cierto que a partir de Camarón y Paco, el flamenco se convierte en mainstream en España, lo que antiguamente se consideraba una música para entendidos se abre al gran público y la gente se empieza a interesar por sus orígenes y su estructura", confirma.

La cantera. Como producto de aquella agitación, informa que "ahora mismo hay una cantera impresionante de nuevos valores que están arrasando" y enumera entre los nuevos a Miguel Poveda, Potito, Niña Pastori, al tiempo que no olvida a Fernanda, Pansequito y Remedios Amaya. "Estoy a favor de la revolución puesto que he formado parte de ella casi sin querer, pero también reivindico las raíces y la pureza; no se deben mezclar elementos sin tener en cuenta sus propiedades individuales", remarca.

"Mi primo Raimundo -consigna hablando de uno de los Amador, que participó de la grabación de "La leyenda del tiempo" y fue líder del grupo Pata Negra- es conocedor absoluto del arte jondo, pero su sintonía con el rock le ha permitido darle un aire distinto a su toque y lo ha transmitido a nuevos públicos".

Hablando sobre los motivos que lo llevan a componer, Tomatito dice que viaja constantemente y que la inspiración le puede venir en cualquier momento y no necesariamente por vía musical. "El paisaje, las vibraciones de una ciudad nueva, un cuadro o una escultura, una charla con amigos, incluso mi niño jugando, pueden ser momentos que me generen la intención de componer algo con la guitarra", relata.

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