Escenario

Trap para los jóvenes, rock para el recuerdo

La música urbana latina se impuso con un "nuevo" ritmo. Los singles dejan atrás al formato de álbum. Las propuestas alternativas resisten.

Domingo 30 de Diciembre de 2018

Reggaetón. Trap. Música urbana latina. Como gusten. Los que pensaron que el furor que explotó con "Despacito" era flor de un día se equivocaron. Este año se terminó de imponer el trap (pariente cercano del hip hop y el reggaetón) y los números hablan solos: el "trapero" cordobés Paulo Londra fue el argentino más escuchado en Spotify durante 2018, y el puertorriqueño Bad Bunny (tal vez el mayor representante del género) llenó tres Luna Park sin ni siquiera haber editado un disco. Otra estrella del trap, Duki, salió en la tapa de la revista Rolling Stone, un signo de que los tiempos cambian cada vez más rápido... Mientras tanto, el rock sobrevive a fuerza de nostalgia y algunos chispazos nuevos, con el mainstream tratando de vender entradas en medio de la recesión que atraviesa el país y las propuestas alternativas en la lucha permanente por un espacio.

   El trap no es nuevo. Nació en EEUU en los años 90 como una variante del hip hop, y en este siglo desembarcó en España y después en Latinoamérica. Este estilo está marcado por ritmos programados en tempo lento y bajo, y voces procesadas con una ayudita del Autotune. Es una fórmula bastante simple que se cocina en una computadora con los programas indicados, pero que enamoró a los "centennials" (nacidos a partir del 97) que buscan una estética propia. Los representantes argentinos del género son Paulo Londra, Duki, Khea, YSY A, Cazzu y Dakillah (entre otros), y comparten espacio en los ránkings con Bad Bunny, J Balvin, Ozuna, Natti Natasha y la lista continúa. El formato de difusión por excelencia del trap es el single, la canción suelta con su correspondiente video. Para los traperos el concepto de álbum, de LP, no existe. Duki, por ejemplo, agotó entradas para el Gran Rex y el Luna Park sin haber editado un disco.

Un puñado de discos. El rock argentino mira de reojo al trap como a un visitante extraño, pero todavía es capaz de llamar la atención con sus representantes históricos. En ese sentido, el rock nacional se paró este año desde los nuevos trabajos del Indio Solari ("El ruiseñor, el amor y la muerte"), Andrés Calamaro ("Cargar la suerte"), Babasónicos ("Discutible") y grupos y solistas ascendentes como Perras On The Beach ("Flow de Cuyo") y Marilina Bertoldi ("Prender un fuego").

   Con "Cargar la suerte" Calamaro volvió a su mejor forma. El Salmón retomó el sonido de guitarras y rock más clásico con un socio musical que conoce del asunto, el pianista Germán Wiedemer. El resultado es un disco de costura hi fi, contundente y por momentos emotivo, con invitados de lujo como Rich Hinman y Mark Goldenberg. Babasónicos dio que hablar con "La pregunta", el intrigante primer single de "Discutible". Sin embargo, cuando se editó el LP, quedó al descubierto que no se trataba de un disco "de quiebre" o experimental, como se sugería desde el barullo de las redes sociales. En su álbum de estudio número 12, Dárgelos y compañía entregan un puñado de canciones que se suman a la extensa y exitosa colección post "Jessico" (2001), pero se quedan cortos con respecto a su discurso de riesgo y cambio permanente.

   Las mujeres fueron protagonistas este año desde muchos frentes. Y la música no fue la excepción. La revelación fue Rosalía, la cantante española que fusiona las raíces del flamenco con hip hop, electrónica y pop. Su disco "El mal querer" figuró en muchas listas de los mejores de 2018. Lo mismo pasó con Janelle Monáe ("Dirty Computer"), Ariana Grande ("Sweetener") y la rapera Cardi B ("Invasion Of Privacy").

Emociones del pasado. Un dato contundente de este 2018 se puede leer a través de un video que tuvo millones de visitas en YouTube y emocionó hasta al más frío. Este año Paul McCartney lanzó un nuevo álbum, "Egypt Station", pero lo que realmente trascendió fue su participación en el programa de TV del popular conductor James Corden. Allí McCartney recorrió en auto las calles de su Liverpool natal y recordó su infancia y la historia de los Beatles. Es decir: nostalgia en estado puro, sin cuestionamientos ni culpas, y todo el mundo lagrimeando con los recuerdos y las canciones. Parece que quedara poco aire para el rock masivo fuera de los festejos de aniversarios y la añoranza por el pasado.

   Este año volvieron a las bateas pesos pesados como los Arctic Monkeys ("Tranquility Base Hotel & Casino"), Suede ("The Blue Hour"), Jack White ("Boarding House Reach") y el supergrupo de Damon Albarn The Good, The Bad & The Queen ("Merrie Land"). ¿Algo nuevo bajo el sol? No. Quizás el caso más curioso sea el de The 1975. La banda inglesa liderada por el cantante Matt Healy comenzó su carrera en 2013 con críticas más bien despectivas, y ahora muchos la apuntan como "banda del año" gracias a su tercer disco, "A Brief Inquiry Into Online Relationships". El semanario New Musical Express lo llamó "el «OK Computer» de los millennials"... Exageraciones aparte, "A Brief Inquiry..." es un gran álbum que rescata influencias de los 80 con un sonido actual y letras potentes.

Rosario da batalla. En Rosario la escena rockera resistió frente a un año especialmente difícil para concretar proyectos. Si bien algunos músicos siguen editando discos en formato físico, también es cierto que la edición virtual facilitó y agilizó la difusión de nuevas canciones. Grupos ya históricos como Sucesores de la Bestia y Patagonia Revelde editaron nuevos álbumes, y Ike Parodi, el cantante de Vudú, debutó como solista. Mi Nave, una de las bandas emergentes más importantes, regresó con su cuarto trabajo de estudio, "Ojos cuadrados", y las Alto Guiso y Puesto en Marte lanzaron sus respectivos discos debut.

Grieta y después. El 2019 se abre con muchos interrogantes. La grieta que se abrió entre rockeros y poperos de la vieja escuela y las nuevas generaciones fogoneadas al calor del hip hop, el reggaetón y los ritmos programados es bastante profunda, y por el momento estos universos parecen irreconciliables. El rock y sus distintos subgéneros, que fueron la gran música popular del siglo XX, perdieron su lugar central en la cultura, y la industria, ante las herramientas cada vez más cambiantes que ofrece la tecnología, también está tratando de reinventarse. ¿Habrá trap dentro de cinco años? ¿Desaparecerán los discos con más de ocho canciones? ¿Resucitará algún estilo del pasado? Y la pregunta más acuciante: En medio de esta recesión que no da tregua, ¿quedará algún resto de dinero el año que viene para el consumo de streaming, discos y recitales?

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