Escenario

Toquinho: "Yo fui una persona privilegiada"

La historia de la bossa nova cumplió medio siglo y entonces Toquinho, una especie de bisagra en el almanaque de la música brasileña, cruzó ríos y fronteras para mostrar su propio homenaje "50 años de bossa nova", el show que encabezará hoy a las 21 en el Broadway, como parte del programa de Petrobras "Energía para chicos", a partir del cual la empresa de hidrocarburos brasileña entregará antes del show una ayuda económica al Hospital Granaderos a Caballo de San Lorenzo.

Viernes 14 de Noviembre de 2008

La historia de la bossa nova cumplió medio siglo y entonces Toquinho, una especie de bisagra en el almanaque de la música brasileña, cruzó ríos y fronteras para mostrar su propio homenaje "50 años de bossa nova", el show que encabezará hoy a las 21 en el Broadway, como parte del programa de Petrobras "Energía para chicos", a partir del cual la empresa de hidrocarburos brasileña entregará antes del show una ayuda económica al Hospital Granaderos a Caballo de San Lorenzo.

Toquinho, que viene de presentar este recital en Chile y Paraguay, se siente más seguro actuando desde su lugar de reinventor de las formas tradicionales o de artista echando una mirada actual a las viejas composiciones. Montado, una vez más, entre los viejos maestros y las nuevas generaciones. En la frontera.

El paulista Antonio "Toquinho" Pecci Filho una vez más regresa a la Argentina. Sus noches porteñas en los 70 junto a Vinicius de Moraes en aquellos míticos recitales en La Fusa le dejaron, entre otras cosas, cierta familiaridad con nuestro lenguaje. Una bendición, en este caso, para el periodista. Y una frontera menos.

—¿La frontera del lenguaje no los aísla algo de América latina?

—Y sí, somos como una isla portuguesa en medio de Latinoamérica. Yo pasé un buen tiempo de mi vida en Argentina así que puedo comunicarme sin problemas, pero no es normal en Brasil que la lengua castellana sea una cosa comprensible.

—Además de ser como un país con muchos países adentro...

—Eso es verdad. Yo me siento un poquito turista en Brasil, sobre todo cuando voy a Bahía o Recife.

—¿Cómo es hoy Toquinho?

—Un mosaico que cada día toma una tonalidad distinta. Un cúmulo de muchas experiencias. Hago lo que quiero y si es posible considerarse feliz en un mundo como este se puede decir que soy una persona feliz.

—¿Cuál es la música que más le gusta tocar?

—Me gusta tocar las canciones que me emocionan y soy de los que creen que la técnica y el virtuosismo deben estar siempre en función de la creatividad. Y si a eso le agregas la emoción la cuestión está completa.

—De todas maneras el ciclo que lo trae a la Argentina tiene que ver con la música y las canciones del pasado.

—Tú puedes tocar una de esas canciones doscientas mil veces y tocarla cada vez de una forma actual. No es necesario tocarla como era originalmente. Entonces, cuando yo canto una canción de bossa nova no es más la canción que se hacía entonces. Es cierto, son canciones del pasado que tengo que cantar porque estoy haciendo un homenaje a la bossa nova y el público quiere oír aquellas canciones, pero tienen mi mirada de hoy y entonces es una interpretación que tiene que ver con cómo estoy hoy y no con cómo estaba cuando tocaba con Vinicius. Esa etapa de mi vida fue muy importante y bella pero no existe más. En realidad, a mí no me gusta mucho eso de añorar los viejos tiempos.

—Por lo que dice, la bossa, como el jazz, ¿es algo más que una música determinada?

—Totalmente. La bossa nova es una atmósfera musical, una forma de tocar una canción. Como el jazz. Cualquier música puede ser tocada como bossa.

—Aunque no le guste añorar el pasado, ¿qué momento rescataría junto a Vinicius?

—(risas) Fueron tantos. Seguramente con una botella de whisky a su lado. Creo que la fase de Bahía, que fue muy especial, creativa y divertida. Yo me quedaría con esa.

—Usted por aquellos años pertenecía a la generación de los "hijos de la bossa", pero tuvo el privilegio que no tuvieron otros de su generación, que fue tocar junto a uno de los padres de la bossa.

—Fui una persona privilegiada, tuve suerte pero también el talento de aprovechar la suerte. Porque suerte es sólo una oportunidad. Empecé a trabajar con Vinicius con 22 años, realmente muy joven, y supe comportarme musicalmente, por eso estoy acá.

—¿Y cuáles fueron las influencias que vinieron del pop?

—Mi música es básicamente brasileña pero tiene componentes de música pop. Hoy tenemos una gran información musical, dónde vas puedes bajarte cualquier cosa en tu computadora. Paul McCartney, Stevie Wonder están a su manera en la música brasileña.

—Parece convencido del poder de internet.

—Yo creo que la bossa nova está tan viva porque, entre otras cosas, la internet favoreció su permanencia. Años atrás, el pasado de Gardel estaba en los viejos discos, ahora en cambio está toda su discografía en internet al alcance de cualquiera. La internet dejó vivo el pasado de un montón de música.

—Stan Getz también hizo lo suyo en los 60 para difundir la bossa, ¿no?

—La bossa tuvo la suerte de que en los años 60 los músicos norteamericanos de jazz se sintieran muy en casa tocando bossa nova. Algunos íconos del jazz como Stan Getz, Miles Davis y Ella Fitzgerald agregaron en sus vidas nuestra música y para nosotros fue importante porque Estados Unidos es una gran ventana al mundo.

 

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