Escenario

"«The Wall» aún es una acción de protesta para cualquiera que sufre"

El ex líder de Pink Floyd, Roger Waters, habló del filme que se empezó a gestar en 2010 y de la vigencia de un disco que se convirtió en un clásico del rockç.

Lunes 20 de Julio de 2015

En dos meses se volverá a escribir un nuevo capítulo en la historia de "The Wall", la icónica ópera rock publicada por Pink Floyd en 1979. Pocos discos tuvieron una vida tan larga e intensa como "The Wall": a través de sus canciones Roger Waters exorcizaba sus demonios personales de joven ídolo de masas desencantado con el vacío de la fama. Sus miedos levantaban un muro entre él y el mundo que al final del disco se derribaba humanizándolo de nuevo. "The Wall" se llevó a los escenarios por primera vez en 1980 y revolucionó la idea de lo que podía ser un espectáculo de rock. En 1982 se convirtió en una película de culto de la mano de Alan Parker y Bob Geldof, que interpretaba el papel del joven y atormentado Pink.

Waters abandonó Pink Floyd en 1985 y peleó en los tribunales con David Gilmour y Nick Mason sobre los derechos de la marca y el material. Perdió los derechos sobre Pink Floyd pero retuvo los de "The Wall". En julio de 1990, ocho meses después de la caída del telón de acero, el álbum se reencarnó en un concierto de magnitudes épicas, celebrado en Berlín, con el que el Olimpo del rock quiso demoler el muro cultural que separaba los dos bloques.

En 2010, un Waters sexagenario se embarcó en una gigantesca gira mundial de tres años con "The Wall", que terminó documentada en una nueva encarnación fílmica. Titulada "Roger Waters The Wall", y codirigida por el músico y Sean Evans, se estrenó el año pasado en el festival de Toronto y llegará a los cines de todo el mundo el próximo 29 de septiembre.

¿Cómo se convirtió "The Wall" en uno de los mayores espectáculos en vivo de todos los tiempos? "Mi relación con el público cambió un día de 1999", dijo Roger Waters en una entrevista con el diario español "El País". "Después de dejar Pink Floyd hice un par de giras solo. Eran tiempos muy duros. Estaba luchando con mis antiguos compañeros por el nombre de la banda, fue una época de esas que forman el carácter. Decidí parar un momento. Entonces Don Henley (de The Eagles) me propuso participar en un concierto benéfico con él, Neil Young y John Fogerty. Acepté y fue maravilloso. El público escuchaba. No era como antes, que todos se gritaban unos a otros, bebían cerveza, pedían otra ronda a gritos mientras vos tratabas de tocar. Yo odiaba eso. Pero en ese concierto viví de nuevo ese gran sentimiento de amor, y pensé que podría volver a la ruta. Años más tarde me lancé a hacer «The Wall»", explicó.

El ex líder de Floyd recurrió a un socio de lujo. "Lo primero que hice fue llamar a (el arquitecto) Mark Fisher, que murió hace dos años repentina y lamentablemente", contó. "Había trabajado con él en 1977 en el espectáculo de «Animals» y después en todas las grandes giras. Con él empecé a hacer inflables, aviones y Dios sabe qué. Le dije que quería volver de gira con «The Wall». Se partía de risa. «¿Te parece una locura?», le pregunté. Me dijo que no. Le sugerí hacer algo con pantallas, pero me respondió que, si iba a hacerlo, tenía que ser como entonces. Había que construir una pared y derribarla. Inmediatamente supe que era verdad", relató.

El cantante y guitarrista confesó que en la actualidad se encuentra lejos del torturado personaje de Pink, el protagonista de la ópera rock. "Estoy en un lugar muy diferente al del miserable y jodido Roger de hace tantos años. Ahora estoy mucho más feliz con el público y conmigo mismo, aunque menos contento con lo que está sucediendo en el mundo", admitió. "«The Wall» todavía es una acción de protesta", aseguró Waters. "Es mucho menos sobre la historia del chico y su pérdida que sobre la preocupación de todos los que perdemos a gente en guerras. Al final del día todos podemos ser daños colaterales, que es un eufemismo para decir «gente inocente muerta». «The Wall» es hoy una pieza sobre cualquier persona que sufre en cualquier conflicto", afirmó.

En ese sentido, el músico señaló que el mensaje de "The Wall" sigue siendo relevante. "Todavía no hemos aprendido a proteger a este pequeño planeta del desastre", opinó. "Hablo del cambio climático, los océanos, pero no sólo eso. Después de la Segunda Guerra Mundial pensábamos que los países occidentales teníamos una cosa llamada democracia que haría que todo funcionara. Pero tenemos que darnos cuenta de que ahora hay otras fuerzas que son más poderosas que esa vieja idea griega. El dinero, la avaricia, el lado oscuro de la naturaleza humana... es una batalla intensa y difícil, que estamos perdiendo", disparó.

Memorias de Berlín. Recordando aquella monumental puesta de "The Wall" en Berlín, Waters dijo tener sentimientos ambivalentes. "He tratado de aislar por qué fue tan diferente como espectáculo, al margen del contexto histórico. En primer lugar, porque había más artistas. Y en segundo lugar, porque fue increíblemente complejo en términos de finanzas. Tengo un buen recuerdo, pero también está la angustia y la responsabilidad de dar con la forma de que aquello funcionara. Y no funcionó económicamente", reconoció.

Sobre las diferencias entre esta nueva película sobre "The Wall" y la clásica película de Alan Parker, el cantante señaló: "Las dos son poderosas, pero muy distintas entre sí. Esta carece de la parte más narrativa. En «Goodbye Blue Sky», por ejemplo, en lugar de una animación sobre la guerra, hay símbolos cayendo. Es más sutil, pero quizá más político", aseguró. Estos "símbolos" molestaron en el momento de la gira a mucha gente. "No podés hacer tortillas sin romper huevos", se defendió el ex Pink Floyd. "Se quejaron de que había imágenes consecutivas de la estrella de David y el símbolo del dólar cayendo del avión. Dijeron que era antisemita, que sugería que los judíos están obsesionados con el dinero. Y no quería sugerir eso. Así que lo cambié, no afectaba a lo que yo quería contar", admitió.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario