Escenario

Terapia para reír del drama

Las directoras Romina Tamburello y Paola Chávez cuentan cómo es la comedia que debuta el miércoles en plataforma Lavardén.

Viernes 23 de Octubre de 2015

La frase fue escuchada una y otra vez: “Estás para el diván”, que es un eufemismo para decir “estás loco” o, más gráfico, “estás del tomate”. “Matar al diván”, de la escritora y dramaturga rosarina Patricia Suárez se estrena en Rosario para hurgar sobre los laberintos de la mente humana, pero, por sobre todo, para mofarse de lo que uno se se puede llegar a encontrar en esos callejones sin salida.

   Planteada desde la comedia, la puesta que apunta a desentrañar el vínculo entre psicólogo y paciente, sube a escena este miércoles y jueves, a las 21; viernes y sábado próximo, a las 22; y domingo, a las 21, en el teatro de Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). El elenco está integrado por Liliana Gioia, Juan Carlos Abdo, Jorge Ferrucci, Juan Pablo Cabral, Ana Tallei, María Celia Ferrero, Juan Pablo Biselli y Camila Olivé, con dirección de Romina Tamburello y Paola Chávez, quienes dialogaron con Escenario junto a Suárez (ver aparte), para analizar, valga esta palabra más que nunca, el ADN de la obra.

   —”Matar al diván” propone una mirada humorística sobre el vínculo terapeuta-paciente. ¿Se puede darle un tono divertido a los problemas de la mente o se corre el riesgo de tomar en sorna temas que son realmente dramáticos?

   Romina Tamburello: Se puede dar un tono humorístico a casi todo (si lo pienso bien, creo que el casi está de más), también se puede caer en en el riesgo de tomar en sorna esos temas realmente dramáticos. Pero la comedia es un poco eso, es la tragedia vista de lejos. En el texto hay una gran cuota de humor acerca de algunos dramas comunes a nuestra época: disfunciones sexuales, pérdida del deseo de la maternidad, hijos descuidados por sus padres, madres invasivas. Por otro lado, hay un elenco de actores que manejan el humor desde hace años y hacen que estos temas que, en otros cuerpos, podrían ser melodramas, en los suyos sean momentos desopilantes. Será el espectador quien, al final de todo, juzgue este abordaje.

   —¿Qué temas se prefirió evitar, referidos a las cuestiones más sufridas del universo humano?

   Paola Chávez: La obra transcurre en un largo día de trabajo del doctor Hugo Kovensky. Es un día especial, ya que su maestro de toda la vida acaba de morir. Hay un desfile de personajes singulares, pacientes, una asistente entrometida, una madre judía invasiva y hasta un personaje que excede el terreno de lo real.

   —Juan Carlos Abdo es actor y psicólogo, ¿qué aporte tomaron de su experiencia profesional?

   Tamburello: Juan fue una usina de información, es una persona que ama profundamente sus dos profesiones y, por suerte, puede reírse de ambas. Así que nos puso al tanto de todos los clichés que tiene su profesión de psicólogo. Además, la autora Patricia Suárez también realizó un trabajo de investigación antes de ponerse a escribir este texto.

   Chávez: También en lo actoral Juan aportó mucho, modismos, frases, posturas. El toma el rol del doctor Kovensky, así que hay algo de la construcción desde lo corporal que le viene de su otra profesión.

   —Actualmente hay muchas obras o ficciones que toman la problemática del psicólogo y del paciente. Ya sea desde el humor como la obra “Toc Toc”, un éxito nacional; o “En terapia”, en la TV Pública, desde un costado dramático, sin olvidar a “Vulnerables”, años atrás. ¿Por qué es tan seductor hablar de la mente humana, cuando es posible encontrar zonas divertidas como otras más oscuras?

   Tamburello: Es seductor porque casi todos (acá el casi no está de más) pasamos por el diván de un terapeuta y nos hicimos preguntas acerca de ese hombre que nos estaba escuchando ¿Quién es?¿Cómo es su vida? Esta comedia aborda también ese costado, se le crea al dr. Kovensky una divertida y caótica vida que el espectador espiará desde la platea como si fuera una cerradura.

   Chávez: Los pacientes también son todo un fenómeno, el público quizás se vea reflejado en alguno de ellos.

   —¿Cuál es el mensaje que deja latente “Matar al diván”?

   Tamburello: “Matar al diván” no pretende dejar un mensaje ni una moraleja. Sí muestra un costado humano de la profesión del psicólogo que, a veces, idealizamos tanto.

   Chávez: También pone sobre la mesa la pregunta de: ¿En qué creemos para abordar esa cuota de sufrimiento que nos acompaña?

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