Escenario

"Tenía ganas de hacer comedia", afirmó Osvaldo Laport

El actor protagoniza la obra que se presenta hoy y mañana en el Broadway. El actor dijo que es un apasionado que busca nuevos desafíos. Ahora va por el "Bailando".

Sábado 23 de Abril de 2016

Osvaldo Laport se define como un “apasionado”. Después de 35 años de carrera asegura que sigue aprendiendo. El protagonista de éxitos que dejaron una marca en la televisión argentina -”Cosecharás tu siembra”, “Campeones de la vida”, “Soy gitano”, “Son de fierro”, “Sos mi hombre”- llega a Rosario al frente de “Enredados”, una de las comedias más convocantes de la temporada última en Carlos Paz. Allí interpreta a un seductor que queda bajo fuego cruzado cuando se encuentra en la misma casa con dos de sus amantes. La obra que protagoniza junto a Florencia de la V e Iliana Calabró se presenta hoy, a las 21.30, y mañana, a las 20.30, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223). Completan el elenco Sebastián Almada, Federico Bal, Laurita Fernández y Ailén Bechara.

Sin prejuicios, se entusiasma con este debut en una comedia brillante y en una gira. El actor también compartió la posibilidad de participar en la próxima edición de “Bailando por un sueño” y, mientras tanto, dirige teatro, sigue al frente de su banda y continúa con su labor como embajador de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

   —¿Por qué decidiste hacer este trabajo?

   —Realmente me sedujo este guión. Me parece muy pícaro, muy divertido. Tenía muchas ganas de hacer una comedia brillante y creo que se logró. Y la gira también es nueva para mí porque si bien había hecho mucho teatro nunca había hecho gira, lo mismo que las dos funciones diarias que hicimos en Carlos Paz, así que estoy perdiendo la virginidad.

   —Tu personaje es un seductor...

   —Es un atorrante agradable, un gigoló agradable, simpático, que se ve enredado, sorprendido yendo a la casa de una de sus víctimas. El conquista mujeres por la redes sociales. Aparece en la casa de una de sus amantes y se encuentra que hay otra de sus amantes en la misma casa.

   —¿Cómo te llevás con la seducción y la edad?

   —(Ríe) Para seducir no hay edad. Yo siempre digo lo mismo: uno tiene que pasar por la vida y no que la vida te pase por encima. O sea que soy un apasionado de lo que hago con el arte, me encanta transgredir y transitar por los andariveles de diferente expresiones artísticas, y la seducción va de la mano con todo eso. Estoy feliz y muy contento. Estoy aprendiendo, además, no solamente un género que desconocía como actor, con un aprendizaje de tirar abajo la cuarta pared, interactuar con el público, que es algo que tampoco había hecho. Tengo maestros y colegas que lo hacen muy bien, como Sebastián Almada que está brillante, además de Florencia de la V, Iliana Calabró y Federico Bal, que hicieron mucha comedia, o sea que lo mio es observar, aprender y disfrutar.

   —Suena llamativo que en un actor con tanta trayectoria todavía piense en aprender. Se podría pensar que ya lo sabés todo...

   —No, mirá, lamentablemente me incluyo dentro de esos actores que nos hemos equivocado en intentar intelectualizar la carrera. De pronto me sucedió que colegas, amigos compañeros de laburo de las nuevas generaciones me pidieron algún consejo u opinión sobre si debían hacer o no tal ficción o tal cosa. Lamentablemente intelectualizamos la carrera y perdemos oportunidades de transitar por otros caminos del arte. En algún momento todos queremos ser Alfredo Alcón y hacer Shakespeare, y no. De pronto Alcón en sus últimos años nos demostró que también quería ser un actor popular y transgredió con personajes en la televisión. Realmente fue un disfrute verlo a este tipo que también fue un ejemplo a seguir en el aspecto intelectual. No tenemos que discriminar. Por eso antes hablé de aprendizaje. Soy un privilegiado. Me parece que es una buena oportunidad para exteriorizar y para que mis colegas también se sumen a esta inquietud.

   —¿Hay prejuicios sobre trabajos que dan más prestigio que otros?

   —Es prejuicio, pero quiero ser honesto: yo también tuve prejuicios. Pero (en este caso) me sedujo el guión, sabía que venía de la mano de Villa Carlos Paz, pero también sabía que iba a estar con compañeros de trabajo como Florencia del a V, y en aquel momento era Carmen Barbieri, y yo se que más allá de no haber transitado nunca ese género, también estaba el prejuicio de pensar hago comedia de verano. De pronto está en uno que la comedia liviana también sea comedia brillante y seria porque en eso cuentan los años de experiencia, de oficio, de entrega, de respeto al público y a uno mismo.

   —Se pondría pensar que después de tantos años de televisión y con una imagen consolidada no tenías necesidad. ¿Fue puro placer o diversión?

   —No, diversión no. Mi carrera personal ha sido honesta gracias a Dios y a la vida, y creo que esto tiene que ver con la educación que me dieron mis padres. Mis padres, a mis hermanos mayores y a mi, nos enseñaron que en la vida había que pasar y no que la vida te pase por encima, y a aprender a hacer de todo. Desde muy chicos nos enseñaron desde ordeñar una vaca a levantar una pared, cortar el pelo, levantar el ruedo de un pantalón, coser un botón, planchar, lavar la ropa, barrer, tender las camas. Creo que está relacionado con todo eso. Cuando yo le hice la cuna a mi hija lo hice y punto. Para mí no era algo extraordinario. Y me daba cuenta que para muchos sí lo era. Para mí era un acosa más que había hecho. El arte es un privilegio. Es como cuando empecé a cantar. Yo tenía mi propio prejuicio de lo que podían llegar a decir de mi y sé que lamentablemente o afortunadamente, pueden criticarme como cantante, pero sé que lo que hago lo hago con muchísimo respeto y lo hago bien. Tengo dos CD y mi banda y salgo a cantar. Y no pasa por si tengo necesidad o si lo hago por diversión. Lo hago porque soy un apasionado de todas las expresiones del arte, siempre que lo haga con el respeto que se merece, en principio a público y obviamente a mi mismo porque el patrimonio de uno es uno mismo.

   —¿Te pesan las críticas?

   —Me pueden haber pesado en alguna etapa de mi vida, como la juventud. Voy a cumplir 60. Al contrario, siempre que la crítica sea de buena voluntad y de respeto, es bienvenida. Ahora, cuando viene de gente que realmente ignora un montón de cosas, o no se informó...

   —¿Extrañás el éxito de telenovelas que marcaron su época? ¿Te quedaste con ganas de hacer algo?

   —Sigo con ganas de seguir haciendo cosas porque soy inquieto. Estoy todo el tiempo apasionado con las diferentes expresiones del arte. También dirijo teatro. Tengo tres espectáculos, “La novia de Travolta”, que irá por la cuarta temporada; “A que la luna nos llame”, y ahora arranco con uno que se llama “Beatnik”, que está relacionado con la generación previa a los hippies, que fue la generación de autores y escritores con una cabeza muy abierta. Es la primera vez en Argentina habría una expresión de ese hecho, porque hay películas, pero no teatro. Pero no extraño. Sí sé que soy un privilegiado de una etapa brillante de la ficción en nuestro país donde se fusionaban con capitales extranjeros y donde tuve el privilegio de protagonizar megaproducciones con grandes historias.

   —¿Cómo ves hoy la ficción en televisión?

   —Hoy se que hay una etapa, que hay que respetarla también, donde la ficción no está pasando con una etapa muy feliz. Esto está relacionado con las latas que viene de afuera, y si me preguntás qué opino sobre eso, yo no debo ser egoísta. Si bien sé que nuestra plaza es muy pequeña y nos quitan posibilidades de continuar comiendo no solamente a los que estamos delante de la cámara sino para los que están detrás de cámara que son muchas familias, también se que mis productos rompieron fronteras y a mi me abrieron las puertas en diferentes puntos del planeta. Entonces yo no puedo ser egoísta con esos sectores y esos colegas que también tienen la inquietud de venir para nuestra plaza. Pero creo que hay que encontrar el equilibrio.
  —Seguís como embajador de Naciones Unidas....

   —Este año cumplo diez años. Estoy haciendo mucha presión para eso porque hace diez años que estoy con este compromiso, viajo por el mundo a diferentes crueldades, a diferentes crisis humanitarias en el mundo. Hace un año estuve en la frontera con Siria, en Líbano, hacía cuatro años que estaba la guerra en Siria, y tengo muchísimo material de eso. Cuando volví, como lo hago cuando vuelvo de cada viaje, golpeo puertas en mi país y en países de Latinormérica y no es fácil que se abran las puertas porque no interesa vender este tipo de información. Y te puedo contar diferentes episodios realmente desagradables de puertas que realmente se entornaron, me dijeron, bueno, venite mañana, vamos a hablar y después me cambiaron como una figurita porque vendía mucho más el video de Maradona que lo que pudiese hablar de Siria.

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