Escenario

"Tengo mucho orgullo y autocrítica: cuando subo al escenario es pa' matar"

Hugo Fattoruso y Rey Tambor se presentarán el próximo miércoles 25 a las 20 en la sala Lavardén (Sarmiento y Mendoza). El pianista,cantante y compositor actuará acompañado por la cuerda de tambores...

Viernes 20 de Mayo de 2011

Hugo Fattoruso y Rey Tambor se presentarán el próximo miércoles 25 a las 20 en la sala Lavardén (Sarmiento y Mendoza). El pianista,cantante y compositor actuará acompañado por la cuerda de tambores que alista a Fernando Núñez (chico), Noé Núñez (repique) y Diego Paredes (piano).
  Los artistas uruguayos presentarán un repertorio de clásicos del candombe y los temas incluidos en el álbum “Puro sentimiento”, editado a fines de 2010, que incluye obras de Eduardo Mateo, Rubén Rada, Jaime Roos, Fernando Brant, Milton Nascimento, George Gershwin y del propio Fattoruso.
  En el show también estará Gonzalo Pombo, como artista invitado.
  Hugo Fattoruso es dueño de un historial y una fama que hace suponer que se trata de un académico de la música que se ha pasado la vida entre sesudas investigaciones y complicadas búsquedas.
  Sin embargo, la realidad es mucho más sencilla. El artista creció y vive deslumbrado por la música popular de su tierra: desde el incitante sonido de los tambores que tocan sus vecinos montevideanos, hasta los contagiosos compases del tango y del folclore de la orilla de enfrente, lo que le da carta de ciudadanía rioplatense: “Con Rosario dicen que tenemos cosas en común. Tendrá que ver con una característica de la provincia Cisplatina... No sé muy bien de eso”, se ataja el compositor, pianista y acordeonista —que nació y creció en Uruguay y luego vivió en Brasil y en los Estados Unidos— a poco de iniciar un diálogo telefónico con Escenario.
  —¿El candombe tuvo mejores tiempos en Uruguay?
  —En mi país al candombe se le presta mucha atención en la época del carnaval, cuando se ven en las calles comparsas formadas por 150 personas, con cuerpos de baile, banderas, ropas, y cuerdas de 50, 60 o 70 tambores. Eso es una cosa. La propuesta de Rey Tambor, —a la que yo le llamo la orquesta más chica que se puede formar para exponer el candombe—, es otra cosa y alguien —guitarrista o pianista— tiene que llevar la voz cantante junto a los tres tambores. Con este grupo tocamos en Brasil varias veces, pero aquí, en Uruguay, con Rey Tambor tocamos mucho menos que en el exterior.
  —¿Qué relación tiene su música con lo que sucede en Montevideo cuando salen los tambores a la calle?
  —La verdad es que casi nada que ver. En realidad, el verdadero candombe es ritmo y danza: no hay canto, no hay música. Después del ritmo y la danza, se empiezan a componer temas, con letras o instrumentales. Pero el candombe en sí son los tocadores de tambor andando en la calle: van caminando, van saludando al barrio y las personas van danzando alrededor de los tambores, van acompañando a la cuerda y esa es la celebración. Eso es el verdadero candombe.
  —Rosario incorporó hace unos años las murgas en la calle...
  —¡Qué bueno!
  —¿Le parece que hay algún parentesco musical entre Montevideo y Rosario?
  —La verdad es que no sabría responder a eso. Lo que sé es que tenemos una empatía muy particular con la gente que yo me encuentro en Rosario. No sé por qué será. Hay algunos, totalmente locos, que me dicen “lo que pasa que la zona de Rosario y la zona de Uruguay pertenecían al no se qué de lo Cisplatino. Estaban más o menos unidos por no se cuánto y después, entre no se qué de los soldados de uno y los soldados del otro, lo dividieron y se transformó en un área y en otra”. Pero me dicen que eso estaba territorialmente -y no sé lo que quieren decir con eso- unidos: Rosario con la zona que hoy se llama Uruguay. Yo no leo historia, no tengo referencia de eso. Lo que sé es que hoy día, en el año 2011 y desde que empezamos a ir con Los Shakers en el año 1965, conozco Rosario y me siento emparentado.
  —El año pasado cuando actuó en trío con Daniel Maza y su hermano Osvaldo arrancaba expresiones como ¡que animal!
  —Gracias, gracias...
  —Aclaremos que en el ambiente de la música decir ¡qué animal! es un halago..
  —¡Sí! Ese trío me encanta.
  —Desde Los Shakers a la actualidad sigue tocando con una notable energía. ¿Cuánta cuerda le queda?
  —(Risas) Vamos a ver... De ánimo estoy impecable. Tenemos mucha suerte porque conseguimos sobrevivir con algo que realmente nos apasiona. Es una suerte muy grande. Yo voy a laburar, pero voy a dar todo lo que tengo. Tengo mucho orgullo y autocrítica: cuando subo al escenario es pa’ matar. Y no sé si mato, pero tiro con todo lo que tengo. Es una satisfacción muy, muy grande. Lo mío es ciento por ciento real.

Un maestro de aquí a Japón

Para explicar la pasión por el ritmo que mueve a Hugo Fatorusso hay que tener en cuenta que el Uruguay tiene un reservorio artístico y humano inapreciable, y que el candombe, su música nacional, ya es patrimonio de la humanidad.
  “Acá nadie le da bolilla”, aclara el artista con un desencanto que no le impide tocar candombe hasta en el Japón, país al que volverá en 2011 junto a Rey Tambor.
  “Este año estaremos tres semanas abriendo una gira en la ciudad de Toyama, en un festival que reúne artistas de 30 naciones”, anuncia el músico desde su casa montevideana.
  Su vínculo con el Lejano Oriente es estrecho y prolífico ya que acompañó a la cantante Mio Matsuda en su álbum “Flor criolla” y compartió con el percusionista Tomohiro Yahiro el CD “Dos orientales”. “Con Tomohiro este será el sexto año que hacemos nuestra gira como dúo. Y también este año Rey Tambor va a Japón por tres semanas abriendo el festival Sukiyaki Meets The World”, revela el artista que ya reviste el carácter de prócer en la historia de la música de la Banda Oriental.

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