Escenario

Tangos malditos de ayer y hoy con "34 puñaladas"

La agrupación se presentará esta noche a las 21 en el teatro La Comedia (Mitre y Ricardone).

Sábado 10 de Noviembre de 2018

En los 90, años del grunge, del britpop y de un autoproclamado nuevo rock argentino, también surgieron en Argentina muchos grupos de tango formados por jóvenes músicos, entre ellos, 34 Puñaladas, una formación de guitarras más un cantor con un repertorio de tangos de las primeras décadas del siglo XX, tangos orilleros y malditos. Esta agrupación, hoy con 20 fructíferos años sobre sus hombros y siete álbumes editados y varias giras por Latinomérica, Europa, México, Estados Unidos, Canadá y Australia, se presentará esta noche a las 21 en el teatro La Comedia (Mitre y Ricardone).

   "34 Puñaladas surge a finales de la década del 90 y en ese entonces el panorama globalizado de la industria musical empezaba a mostrar signos de cierto agotamiento o repetición, y nosotros como tantos otros en ese momento sentimos la necesidad de revalorizar los colores locales y nuestra propia identidad cultural. Algo así como una reacción lógica ante la hegemonía cultural de la globalización", explica a Escenario Lucas Ferrara, a cargo del guitarrón en el grupo que además integran Alejandro Guyot en voz y Maximiliano Cortez, Edgardo González y Juan Lorenzo en guitarras.

   "Después, hablando con músicos de otros países nos fuimos dando cuenta que a ellos les pasaba algo parecido, y en el mismo momento. Se volvió a abrevar en los folclores y en la música popular tradicional. Y el tango es el folclore de la ciudad que habitamos", añade el músico.

   El grupo fue destacado por la prensa como una propuesta "rupturista" dentro de la escena del tango actual, como "una postal porteña, oscura y brumosa".

Creadores de una estética personal donde la profundidad de la voz y la imprevisibilidad de los arreglos construyen un discurso propio, 34 Puñaladas ofrece un sonido que tiende puentes hacia la música contemporánea y la experimentación, pero que a la vez su sonido es orillero y está profundamente arraigado en la tradición guitarrística.

   —En el tango se vuelve tentador, y hay muchos ejemplos al respecto, sumar al estereotipo y al prejuicio del tango. ¿cómo se evita eso?

   —Creo que tanto el tema de los estereotipos como de los prejuicios es un problema que está presente en casi todas las manifestaciones artísticas. No creo que sea privativo del tango, es algo inherente al ser humano. Nosotros tratamos de evitar caer en lugares comunes, aunque no siempre lo logramos. Es parte del trabajo que nos interesa hacer como artistas.

   —Fueron en aquellos años en que ustedes surgieron que muchos músicos se lanzaron a hacer tango más allá de Piazzolla, o más atrás de Piazzolla. Es decir, también hubo un tiempo donde fue grande la obnubilación a causa de Astor...

   —La figura de Piazzolla ha sido enorme y fue un parteaguas en la historia de la música argentina, además de tener gran reconocimiento a nivel mundial. Es posible que semejante influencia haya sido insoslayable para toda una generación de músicos de tango. Creo que la música de Piazzolla representa con mucha nitidez una época de cambios en el tango. Nosotros admiramos su obra, de hecho incluimos uno de sus tangos en nuestro repertorio. Es uno de los grandes maestros que ha dado la historia de este género musical.

   —¿La búsqueda de los tangos más viejos significó para 34 Puñaladas una búsqueda paralela de voz propia, de sello personal?

   —Si bien el grupo tuvo una primera etapa de investigación y aprendizaje del género, algo que seguimos haciendo, nunca tuvimos la idea de copiar o intentar reproducir un lenguaje ajeno. Tratamos de ser honestos con el tiempo que nos toca vivir, y eso nos permitió ir formando un sonido propio. Después cuando empezamos a componer ya pudimos desarrollar más plenamente nuestra estética, pero es algo que lo veníamos masticando desde el principio.

   —Cuando empezaron a escribir tangos propios, ¿cómo hallaron la poética lunfarda de la actualidad?

   —Bueno, un poco lo que te decía antes. Intentamos conectar con la Buenos Aires de hoy, con su contemporaneidad, su eclecticismo. Nunca quisimos disfrazarnos de tangueros del año 20, sencillamente porque es algo que no somos. El lunfardo, como todo lenguaje, es algo que está vivo y en permanente transformación, y es la manera de hablar de la ciudad en que vivimos, por lo tanto resulta natural que aparezca en nuestras letras.

   —Ustedes buscaron tangos de los "márgenes" de los años 20 y 30, ¿cuáles serían hoy esos "márgenes", esa nueva mishiadura?

   —Las historias de los tangos por lo general hablan de perdedores, de personajes que están en ese margen del que hablás, o justo en el límite. Eso no ha cambiado a lo largo de más de un siglo, y la realidad actual nos ofrece a diario una gran cantidad de esas historias. Nuestro desafío es poetizar sobre esa realidad, a veces áspera, a veces romántica, pero siempre compleja. El tango desde sus inicios fue un género bastardo e impuro, que fue forjando su identidad en un país que, salvo honrosas excepciones, siempre ha vivido en estado de crisis y escasez.

   —¿Cuál es el poeta de tangos que más te gusta?

   —Sería injusto nombrar a un solo poeta, ya que el tango cuenta en su historia con muchos y muy diversos exponentes. Si tuviera que elegir uno que me viene a la mente ahora te diría Julián Centeya, por su uso del lunfardo y por el tipo de historias que cuenta. Fue un escritor comprometido con su contexto y un profundo observador. Nos sentimos identificados con su poesía.

   —Veinte años de 34 Puñaladas: mucha agua pasó bajo el puente... ¿qué síntesis hacés y qué perspectiva podés trazar sobre el futuro?

   —La verdad es que nunca pensé que llegaríamos hasta acá. Son muchos años de grabar discos, salir de gira, componer, sostener un proyecto colectivo en base a la autogestión. Es evidente que nos llevamos bien, somos como una familia. De otra manera no hubiésemos podido mantenernos tantos años como grupo. Para el futuro inmediato tenemos planeado editar un disco de vinilo con un concierto que hicimos el año pasado en el teatro Sinfónico de Hamburgo, y paralelamente empezar a definir lo que será nuestro próximo disco de composiciones propias. Estamos motivados.


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