Escenario

"'Tango feroz' quedó en el inconsciente colectivo mucho más fuerte de lo que creía"

El realizador Marcelo Piñeyro cuenta por qué decidió el reestreno de "Tango feroz", 21 años después, y habla de la resignificación de la frase final de Tanguito.

Lunes 15 de Septiembre de 2014

Pasaron más de veinte años, pero el amor es más fuerte. Al menos, así lo siente Marcelo Piñeyro, el director de "Tango feroz", que el jueves pasado se reestrenó, en versión remasterizada y en alta definición. "La película ha quedado en el inconsciente colectivo mucho más fuerte de lo que yo creía", dijo, y casi sin darse cuenta repitió ese "más fuerte", que fue un fragmenta clave de la canción leit motiv del filme.

Con los protagónicos de Fernán Mirás, como Tanguito, y Cecilia Dopazo, la película vio la luz un 3 de junio de 1993 y fue la ópera prima del director que viene de estrenar "Ismael", su octavo largometraje. Piñeyro atiende telefónicamente a Escenario desde el fijo de su casa "para poder hablar más tranquilos" y es inocultable el entusiasmo que lo rodea tras este relanzamiento.

—¿Qué te motivó para reestrenar "Tango feroz"?

—En un principio ni se me pasó por la cabeza reestrenarla. En realidad, cuando se estaban por cumplir 20 años del estreno empezaron a llamarme de muestras y festivales pidiéndome una copia en buen estado para hacer una función homenaje por el tema de la cifra redonda. Como era previsible las copias estaban en muy mal estado, y dije, «bueno, pido una copia nueva y listo», pero el problema era que no podía encontrar el negativo. Pasó que en su momento se improvisaron productores para la película y esos materiales quedaron en el limbo, entonces cuando vi que no podía conseguir el negativo me agarró pánico. Es mi primer película, le tengo un cariño enorme y a muchos de los que la hicimos nos cambió la vida.

—¿En dónde conseguiste una copia entonces?

—Mirá, no sé cómo llegó ahí, pero encuentro el negativo en la filmoteca española, yo justo estaba en España filmando "Ismael", eran finales de 2012, y entonces dije: «salvado el hombre, hago una copia y la mando a un laboratorio en Madrid». Pero me dicen que el negativo original estaba muy dañado y que las copias no iban a servir. Hasta que empiezo un trabajo de restauración cuadro por cuadro, que llevó 9 meses. O sea, 24 cuadros por segundo, dos horas, tres minutos, dura la película, fue un trabajo enorme, pero cuando empezó a aparecer la imagen y el sonido verdadero de la película me quería morir. A mí mismo me había quedado esa cosa de verla en la tele, o en internet, y son masters analógicos de VHS, pantalla cuadrada, colores totalmente desvaídos, muy planos de contraste, un sonido pobrísimo, y que reaparezca la película la verdad fue muy fuerte.

—¿Qué sentiste en la primera proyección en Buenos Aires?

—En Buenos Aires, después de verla en Madrid, hice una proyección totalmente cerrada, sólo para los que hicimos la película, actores y técnicos, y fue especial, porque la peli, aparte, termina con una promesa a veinte años. Es Tanguito (Mirás), mirando a cámara, en ese blanco y negro de película vieja, rayado, que dice: «dale, filmame porque para cuando sea grande quiero decirme algunas cosas que ahora tengo claras, filmame y la pasás cuando sea viejo, dentro de diez años». Y el personaje de Cecilia Dopazo dice: «no, qué vas a hacer viejo dentro de diez años». «Ok, entonces dentro de veinte», dice Tango. Y ahí empieza con «todo no se compra, todo no se vende, tengo una lista interminable de cosas más importantes que la seguridad». Y la verdad, ese llamado es decir «ojo, no te traiciones». Y estábamos allí, veinte años después, que sin duda habíamos crecido y cambiado, pero sentí que lo habíamos hecho sin traicionarnos. Ahí decidimos reestrenarla, porque está fantástica y moderna, y lo que tiene para contar sigue vigente.

—¿La frase de Tango sobre la seguridad no se resignifica en el contexto social actual?

—Mirá, yo creo que todos los contenidos de la película se resignifican, y sigo suscribiendo a cada uno de ellos. Siento también que la seguridad a la que se refiere Tango no es exactamente la seguridad de la que se habla hoy todo el día, pero en definitiva todo se conecta también. Lo que intentamos que encarne a la figura de Tango en la película son esos valores muy ligados a los jóvenes, que tienen que ver con la integridad. Con respecto a la actualidad, no creo que la seguridad sea un tema menor y no está bueno banalizar el tema. Creo que hemos visto cómo el país generó una exclusión social muy fuerte a lo largo de la historia argentina, y cuando a las generaciones se les roba el futuro hay una sociedad que paga un precio, que pasa por la inseguridad, pero también por muchas otras cosas importantes. Creo que si no se recupera una visión del conjunto de la sociedad, no hay manera de que haya soluciones.

—¿La coexistencia del momento social, el nacimiento del rock y la historia de amor fueron la combinación ideal para el éxito de la película?

—Creo que la peli habla de la identidad cultural, que es un tema muy vertebral, habla del nacimiento del rock en la Argentina, que es una de las propuestas culturales más interesantes que dio el país en la segunda mitad del siglo XX. Y se contextualiza en un momento particular de la Argentina, que es el final de los 60 e inicios de los 70. Ahí, por primera vez, la juventud pisó fuerte, cuestionó los poderes y las reglas establecidas y esa generación también tuvo integrantes que pagaron el costo con su vida. Eso básicamente es el tema de la película, que la hicimos en los 90, época del 1 a 1, de Cavallo es Dios, pleno menemismo, de la muerte de las ideologías, acá y en el mundo. Y la peli salía con un mensaje a contramano de esos valores. Algunos nos acusaban de ingenuos y otros de subversivos, y el tiempo demostró que ingenuos no éramos. La historia del hombre siempre ha sido más compleja, y para el espectador de hoy, el que nunca la vio, la peli viene a hacer una conexión. Porque entre generaciones a veces hay líneas de puntos que no llenamos, y "Tango feroz" cuenta cómo empezó una movida que todavía hoy tiene continuidades, no directas ni partidarias, sino de actitud, de espíritu de la cosa. Y también creo, no estoy del todo seguro, que la película ha quedado en el inconsciente colectivo mucho más fuerte de lo que yo creía.

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