ESCENARIO

Susana Giménez reapareció tras ser internada por Covid: "Mi primer miedo fue morirme"

La diva de los teléfonos ofreció este viernes una entrevista vía "realidad aumentada" por Telefé. Contó como su experiencia al ser internada al contagirarse Covid-19.

Sábado 04 de Septiembre de 2021

Susana Giménez volvió a la televisión. Después de un año fuera de la pantalla, la diva de los teléfonos le concedió una entrevista de características especiales a los conductores de la edición nacional del noticiero de Telefé, Cristina Pérez y Rodolfo Barili. Fue un acontecimiento televisivo que permitió ver por primera vez a la estrella después de haber transitado el Covid en Uruguay.

“Estoy muy bien ahora, por suerte, pero mi Covid fue muy malo, muy grave, nunca me imaginé que sería así. Mi hija lo tuvo al mismo tiempo que yo y no le pasó nada. Yo tuve una neumonía bilateral, fue horrible. Creo que jamás uno se imagina lo horrible que es y las secuelas que deja", contó Susana, al contar su experiencia al contagiarse de coronavirus, una enfermedad que obligó a que fuera internada.

También contó cuáles fueron los motivos que la llevaron a que fuera en el piso del noticiero donde diera su primera entrevista. “Yo le prometí a Cris y acá estoy, cumpliendo la promesa”, contó la histórica conductora de programas de entretenimientos de Telefé y de inmediato, consutada sobre cuáles fueron sus principales miedos al contagiarse, la diva aseguró: “El peor miedo que tuve fue morirme, el segundo que me entubaran”.

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“No tenía ganas de morirme en ese momento. Además me aterrorizaba que me pudiera entubar, pedí que si tenían que hacerlo me dejaran ir porque no iba aguantarlo. Fue lo que le pasó a mi maquillador y no lo aguantó. Te agarra terror porque estás solo en un cuarto. Yo lloraba por todo”, añadió Susana, quien estuvo junto a Pérez y Barili gracias a una emisión de "realidad aumentada" inaugurada por Telefé.

Los enseñanzas del Covid

“Me acuerdo que un día me llamó Lucia (su nieta) y yo ya estaba en terapia intensiva y empecé a llorar durante una hora. No podía hacer nada, ni rezar y eso que yo rezo todas las noches antes de dormir, pero ahí no rezaba, y no es que estaba enojada con Dios, pero me preguntaba por qué”, contó Susana sobre los días que estuvo internada en en el sanatorio Cantegril de Punta del Este.

Pese a haber sido una experiencia traumática, Susana dijo que le dejó una enseñanza positiva: “Aprendí que hay cosas muchos más importantes, que la salud es lo primero en el mundo, sentirte con ganas, fuerte. Yo no podía moverme. Me decían que tomara mucha agua y yo la detesto, hasta que un día dije que me iba a salvar y empecé a tomar. Pero lo que me salvó fueron dos inyecciones, muy caras, que consiguieron en el Cantegril”.

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“Fue increíble cuando me dieron el alta. Soy una mujer muy sana aunque tuve mis cosas: me rompí la cadera en una clase de gimnasia, tuve cálculos, el apéndice... pero son pavadas. Después del alta no salí más de casa, excepto un día cuando fui a comer con Teresa Calandra”, relató Susana,

Habló, claro está, de su vida amorosa. “¿Si estoy enamorada o me quiero enamorar? No, no y no. Ni estoy enamorada ni me quiero enamorar. Estoy bien con mis cosas, extraño el trabajo y voy a volver al canal en marzo, ya tengo el contrato firmado. Hubo un estúpido que me sacó a bailar y yo no sabía ni cómo se llamaba. Quería un poco de fama, pero fueron cinco minutos que bailamos en un restaurante en el cantó mi hermano Patricio”, contó la diva.

La preocupación por la Argentina

Fiel a su estilo, Susana opinó sobre la realidad política y económica de de la Argentna. “Me preocupa todo, la inflación, la pobreza y la inseguridad. El aumento de las cosas me parece increíble. Sé que la gente sufre. Voy a estar para las Paso y voy a votar porque un voto es un voto y tengo ganas de votar a ver si pasa algo positivo, si la gente reacciona. Pero no quiero hablar de política porque me salen cosas del corazón y después me llaman Ricardo (Darín) y Flor (Bass) y me retan”, comentó risueña.

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Finalmente, agradeció las expresiones de cariños de sus seguidores. “No tengo palabras para agradecerle a la gente los mensajes que mandaron, sé que hicieron cadenas de oraciones. Inés Hernández, que trabaja conmigo desde hace muchos años, fue a Punta del Este y me llevaba comida y no podía entrar, pero me miraba por la ventanita [del sanatorio]. Se quedó en casa, me ayudó, me prendía y apagaba el oxígeno, me hacía compañía. (...) Quiero agradecerle a toda la gente porque sin ellos yo no existiría. Fue muy emocionante”, concluyó.

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