Escenario

Sugestión y caída de un rey innombrable

Carlos Romagnoli dirige en el teatro la escalera "MKB, la trama escocesa", una versión de "Macbeth".

Domingo 27 de Mayo de 2018

si es verdad que el destino de un hombre está pre-escrito, cabría preguntarse si es posible cambiarlo, desviarlo hacia otros objetivos e intereses. Con seguridad las brujas que se le aparecen a Macbeth dirían que sí y se reirían estrepitosamente del arma utilizada para cumplir con el supuesto hechizo: la sugestión. Gracias o por culpa de ella, la tragedia se desatará sin control. Sobre esa base argumental se asienta "MKB, la trama escocesa" para dar cuenta de cómo el absolutismo y la tiranía están allí, en el corazón de los sujetos, muy cerca del amor y la razón.

Con dramaturgia, puesta en escena y dirección de Carlos Romagnoli, y las actuaciones de Marcela Espíndola Galante, Nacho Farías, Germán Geminale, Marcelo Pucheta y Nicolás Jaworski, la obra tuvo su pre-estreno en noviembre pasado e hizo su temporada de presentación desde abril pasado y hasta junio próximo, siempre los sábados a las 22:00 en el teatro La escalera (9 de Julio 324).

Antes de empezar "MKB" debe lidiar con la supuesta maldición que pesa sobre el libro. De allí que esta puesta lleve como subtítulo "la obra innombrable de Shakespeare". Pero el adjetivo califica también a Macbeth, a quien la historia le reservó un lugar oscuro, al punto de convertirlo en un innombrable.

HISTORIA. Quizás haciendo un repaso del vínculo que la historia ha establecido entre el Rey de Escocia de 1040 a 1057 y el harto famoso texto que lo retrata aparezcan bosquejadas algunas de las intencionalidades puestas en juego a la hora de elegir montar un clásico.

La remisión original a Macbeth como personaje de un escrito está en una publicación de 1527 del escritor escocés Hector Boece. Shakespeare escribió su texto recién entrado el 1600. En esa época la inmensa mayoría de las personas no sabía leer ni escribir, por lo que la literatura y el teatro eran propios de la aristocracia.

Por eso, ambos autores expresan en sus obras la relación que mantenían con sus monarcas, Jacobo V y VI, los dos pertenecientes al linaje que derrotó a Macbeth. Boece satanizándolo y Shakespeare utilizándolo como una metáfora de las tormentas que desatan la ambición y la procura del poder por el poder mismo.

ASOCIACIÓN. En su enorme humanidad y aspecto feroz, Nacho Farías condensa los males del despotismo en un personaje tan violento como influenciable. Macbeth es la contraposición del Banquo de Germán Geminale en su físico pero sobre todo en su moral. De esa que carece Lady Macbeth en la blanca piel y la rojiza cabellera de una Marcela Espíndola Galante que trasunta con holgura una terrorífica transformación. Su trabajo es un buen ejemplo del interés del director en el desarrollo de los personajes, es decir, que al final de la obra son diferentes que al principio del relato.

Resulta interesante observar la puesta como un todo y como un trabajo eminentemente grupal. Es así como Geminale, junto a la diseñadora Lorena Fenoglio, es responsable de un vestuario recargado de simbologías y colores, sobre todo el rojo-sangre, al igual que el maquillaje está ideado por Espíndola Galante. En ese mismo sentido, se suma el trabajo de Pucheta en la creación de los objetos que acompañan a los intérpretes y del mismo director en la escenografía.

REFUERZO. Párrafo aparte para el dispositivo escenográfico con espejos gigantes que le otorga a la puesta un dinamismo a veces ausente en las adaptaciones clásicas y un halo de misterio que ayuda a reforzar la atención del espectador.

En "MKB", el siempre dificultoso abordaje de un clásico está resuelto con una adaptación que ahorró en personajes y recortó inteligente y tangencialmente sobre los climas de la obra, con una dirección que intentó allanar la complejidades de un texto maldito y con actuaciones que se corren del acostumbrado recitado de tales textos. Con eso y un gran trabajo artístico que incluye la escenografía, la iluminación, el vestuario y el maquillaje, "MKB, la trama escocesa" retoma a Shakespeare con valentía, autoridad y dedicación para reflexionar no necesariamente sobre el poder y la sangre sino sobre las sugestiones y obsesiones de los personajes en pos de conseguir sus objetivos. Y ya todos saben cómo le fue a Macbeth.

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