Escenario

Spielberg explora el mundo de la Guerra Fría en "Puente de espías"

El director vuelve a trabajar con Tom Hanks en la película que llega mañana a Rosario. El filme es un sueño cumplido para Spielberg y refleja una historia real de los años 60.

Miércoles 28 de Octubre de 2015

"Puente de espías" es un sueño cumplido para Steven Spielberg. Tras años de admirar el universo cinematográfico de los espías, el premiado director finalmente se adentró en este mundo. La película, que mañana llega a los cines de Rosario, está inspirada en la historia real del abogado James Donovan, quien en medio de la Guerra Fría tuvo que negociar la liberación de Francis Gary Powers, un piloto estadounidense que fue capturado en tierras soviéticas en el llamado "incidente U2".

Donovan era un abogado de seguros que de repente se vio envuelto en un escándalo cuando se convirtió en el defensor del espía soviético Rudolf Abel en una corte de EEUU, pero después favoreció el intercambio con el piloto estadounidense capturado por los rusos. La gran jugada para ambas naciones era un intercambio de prisioneros, cuyo éxito dependía de la habilidad del abogado. El propio Donovan narró la historia en un libro que ahora salta a la pantalla grande con un equipo de lujo: los hermanos Joel y Ethan Coen en el guión, Spielberg en la dirección y Tom Hanks como protagonista.

"En los años sesenta yo tenía muchísimo conocimiento e información sobre lo que pasaba en la Guerra Fría", contó Spielberg. "Además amo las películas de espías. Me gusta John Le Carré, las películas de James Bond, la revista «Mad» y la infame columna «Spy vs. Spy» de Don Martin con la que crecí, así que esto de los espías siempre estuvo en mi mente", aseguró.

Sin embargo, el director no había tenido la oportunidad de hacer una película sobre el tema hasta que Matt Charman (uno de los guionistas de "Puente de espías") le presentó la historia sobre Rudolf Abel y James Donovan. "Yo no tenía idea sobre el intercambio de Abel por Francis Gary Powers", dijo Spielberg. "Sabía sobre Powers porque, creciendo entre los años 50 y 60, todos habían escuchado sobre su avión espía derribado y sobre cómo lo expusieron públicamente, pero no tenía idea del espectacular final que tenía su historia. Cuando escuché por primera vez la historia pensé: «esto suena como una película, ¿realmente ocurrió?», y revisamos los hechos reales que inspiraron el filme y me entusiasmé totalmente", relató.

"Esta es una historia fascinante, poco conocida", dijo por su parte Tom Hanks. "Donovan fue un abogado de una agencia de seguros, hombre de familia, católico, que fue designado como el defensor de un espía soviético en territorio norteamericano. ¿Quién diablos quería hacer ese trabajo en ese tiempo? Pero Donovan lo hizo y logró que este hombre acusado de ser espía para la Unión Soviética tuviera un juicio justo. Además fue visionario. El sabía que ese era un comodín para la causa norteamericana, como efectivamente terminó sucediendo", comentó el actor.

"James Donovan es uno de estos tipos que se paran firmemente en lo que cree, lo que en su caso es justicia para todos", agregó Spielberg. "El sólo estaba interesado en las cartas de la ley. Lo que más admiro de Donovan es su tenacidad y que pone muchísimas cosas antes de su gratificación personal e incluso que su familia, lo que no necesariamente es algo bueno, pero él realmente cree que la ley necesita ser respetada", explicó.

Desde el Muro de Berlín. "Puente de espías" se filmó en Berlín. Pese a tener mucho vínculo con Alemania por su Fundación Shoah, que cuenta con uno de los más variados archivos visuales y documentales del Holocausto, Spielberg no había filmado nunca en ese país. "Fue una gran experiencia. Los equipos de filmación alemanes son fantásticos e hicieron muy fácil el rodaje", afirmó. "Filmamos la secuencia del puente en el verdadero Puente Glienicke, el cual está justo al lado de Wannsee. Ahí fue donde se llevó a cabo la Conferencia Wannsee, en donde Eichmann y otros arquitectos del Holocausto se reunieron por primera vez. También filmamos en el Muro de Berlín, que fue realmente simbólico y no es tan grande como te podés imaginar. Era realmente fácil de escalar, pero nadie se atrevía a hacerlo. Construimos casi 300 yardas de muro para la película. Cuando grabamos las escenas miré esta pared y pensé «¿esto realmente ocurrió?». Fue impactante", aseveró.

El director también aseguró que se sintió atraído por esta historia porque esconde varias lecturas: "Muchas personas tienen prejuicios sobre situaciones en sus comunidades o en el mundo, y siempre buscan ver un lado bueno y malo de las cosas. Entregamos toda nuestra empatía al héroe y nada al villano, y al hacer esto tiramos toda nuestra tolerancia por la ventana. No es fácil sentir algo bueno por un espía que atenta contra la seguridad de tu país, ¿cómo es eso posible? Pero en este caso ocurre, y esto es algo esencial por lo que quise involucrarme en el proyecto", reconoció.

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