Escenario

"Soy un artista consciente que mira la realidad"

El músico Víctor Heredia presenta este sábado un show en el círculo a 35 años de "Todavía cantamos". Su mirada sobre el presente y las llagas del pasado.

Domingo 23 de Junio de 2019

Víctor Heredia entra al bar El Cairo y son varias las personas que interrumpen su café de la mañana para pedirle una foto, darle un abrazo o agradecerle por haber hecho una canción. Por ejemplo “Todavía cantamos”, la misma que cumple 35 años y este sábado, a las 21, se festejará con un show en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza) donde, claro, Heredia tocará junto a su banda para celebrarlo. Víctor dialogará con Escenario sobre el presente de una Argentina en llamas, sobre los desaparecidos, la falta de justicia en este país, y hasta de cuando se refugió en Rosario en el 78 y vio el Mundial sin gritar un sólo gol por temor a que descubrieran que vivía en ese departamento (ver aparte). “Soy un artista consciente que mira la realidad” dice mirando por la ventana. Y la realidad está cada vez más nublada.

   —”Informe de la situación” y “Sobreviviendo” parecen hechos la semana pasada y los compusiste en los primeros años 80. ¿Esa vigencia de estos temas te da alegría o te frustra por la realidad del país?

   —Me siento halagado como compositor porque superé una mirada que se tenía sobre mi trabajo desde una crítica supuestamente especializada que decía que yo escribía canciones coyunturales, lo decían peyorativamente. Y estas supuestas canciones coyunturales hoy siguen atadas a lo cotidiano, a la realidad, a las vivencias que tenemos los argentinos y me animaría a decir a las que tienen en otros lugares del mundo. Obviamente me halaga porque da respuesta a ese determinado sector y a la vez siento una preocupación y un dolor muy profundo porque no quisiera que estas canciones tuvieran esta vigencia, porque fueron escritas en un momento determinando con la expectativa de que ese momento se terminara y los argentinos empezáramos una vida distinta. Que mejoráramos. Lo conseguimos, en algunas etapas de la vida política y social, pero evidentemente los tiempos vuelven a repetirse y lo cierto es que cuando uno canta, por ejemplo, “Informe de la situación”, remite casi exactamente al hoy, a los tiempos de ahora.

   —”Todavía cantamos” cumple 35 años. El tema termina con tu voz bien arriba diciendo “todavía esperamos”. ¿Seguimos esperando?

   —Sí, seguimos esperando, nunca nos dijeron dónde. Es uno de los interrogantes más serios que plantea la canción: “que nos digan adónde han escondido las flores”. Nunca dijeron y han tenido oportunidades de arrepentirse, de confesar, no lo quieren hacer. Es decir, ellos nos han conminado tan bien a la familia de desaparecidos como si fuésemos culpables de alguna cosa.

   — ¿Cuándo decís “ellos” te referís a algunos nombres puntuales o a los militares directamente?

   —Pienso en los represores, no estoy pensando en un organismo determinado de las Fuerzas Armadas, pienso en los represores, los que fueron juzgados y condenados por haber cometido crímenes de lesa humanidad. No pienso en los organismos, pienso en los represores. Un represor no tiene un trabajo determinado: es represor. De la misma manera pudo haber sido un abogado represor, un médico represor, el hecho de haber sido un integrante de una fuerza de seguridad no implica que haya tenido que ser exclusivamente un represor.

   —Más allá de esa alusión a los desaparecidos que vos hacés en este tema, hoy la canción se resignifica por la gente que espera un cambio real en la vida social y política.

   —Cuando la gente pensó que podía mejorar su vida lo hizo desde esa inocencia, ojalá que la canción acompañe ese “esperamos”. Pero con el paso del tiempo creo que muchos de los que votaron inocentemente tendrían que transformarse en verdaderos inocentes y no en indolentes. Es muy distinta la inocencia que la indolencia. Y hoy hay posibilidades de informarse para saber exactamente qué es lo que se está haciendo con la Argentina y con todos nosotros.

   —Recién hablabas de lo peyorativo de algunos que te identifican como un cantante político como si fuese una mala palabra. ¿Te sentís un cantante político?

   —No, sencillamente porque no es exclusividad de un artista o de un determinado ciudadano hacer comentarios políticos. Yo le preguntaría a cualquiera de qué habla con sus amigos cuando se juntan a tomar un café. Eso no implica que sean políticos, hablan de cómo les va en el trabajo, de los que echaron, de los que tomaron, de los que les falta cobrar el sueldo, de la situación del país. Yo soy un artista y cuando escribo, escribo sobre esto que veo alrededor mío todo el tiempo. Yo siempre cito una frase maravillosa de Picasso cuando los fachos le preguntaron frente al Guernica «¿maestro, usted hizo esto?»”. Y el respondió: «no, lo hicieron ustedes». Es decir, yo no hago más que contar lo que pasa, eso no me transforma en un ser político, me transforma en un artista consciente que mira la realidad. Yo escribo sobre lo que veo.

   —¿Qué te provoca cuando escuchás a artistas que no cantan sobre lo que ven?

   —(Risas) Creo que todos tenemos una percepción distinta sobre nuestra realidad. El arte tiene eso, la mágica diversidad. Hay una diversidad que a mí me parece necesaria porque de otra manera nos transformaríamos en seres oscuros incapaces de salir de una situación trágica, difícil. Está bueno que alguien de vez en cuando tenga una mirada puesta en cuestiones que le impactan o le importan, como el amor. Yo también escribo canciones de amor, pero no puedo evitar escribir sobre lo otro. No sé si es adrede o no, hay artistas que no le cantan a los temas de la realidad porque definitivamente no les interesa. No soy quién para juzgarlo, es maravillosa la diversidad porque nos abre el panorama. Viste cuando estás con tu mujer y le decís “¿vemos un documental?” Y te dice “no, dramas no”. Bueno, es así.

   —Sí, pero la película de la Argentina siempre incluye dramas, se terminaron las comedias.

   — Quizá muchos de nosotros dejamos el ejemplo trágico. Lo trágico mío fue la censura y el exilio; lo trágico de Alfredo Zitarrosa fue la censura y sus exilios exacerbados porque él tenía un espíritu y una manera de sentir lo que le pasaba mucho más trágica que la que sentí yo en ese momento. Estoy pensando en Víctor Jara, o el exilio de la Negra Mercedes Sosa, del Tano Piero, o también de León Gieco, es decir, de todos los que nos tuvimos que exiliar en ese momento. Quizá eso que se vivió quedó como ejemplo para que las nuevas generaciones tengan cuidado de no meter la pata en algunas cuestiones porque jugarse en ese sentido implica también recibir a cambio una respuesta que puede ser dura, puede ser complicada para las expectativas de realizar una carrera artística. Yo no puedo juzgar eso, yo solamente digo que cada uno hace lo que puede. Yo en algún momento tuve oportunidad de colaborar políticamente en la vida de la Argentina y dije que no simplemente porque no me sentía capacitado para hacerlo. Quizá porque intuí que me iba a poner en un lugar incómodo y preferí preservar mi carrera. Bueno, si tengo algo que criticarme y censurarme, quizá sea eso.

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