Escenario

“Soy simplemente un eslabón”, afirma el santiagueño Raly Barrionuevo

El cantautor santiagueño regresa con un show en formato de peña con todos sus clásicos y músicos invitados.

Sábado 27 de Junio de 2015

“Me siento en un momento de gran vitalidad, con muchas ganas de hacer cosas”, dice Raly Barrionuevo. Y hay motivos para creerle. A 20 años de la edición de su álbum debut, el santiagueño que revitalizó la chacarera y encontró nuevos colores en la canción popular está en plena actividad. Tiene un disco en vivo a punto de salir, planea editar la segunda parte de “Radio AM” (su álbum de versiones de 2009) y esta semana estuvo en Chile ensayando con Inti-Illimani para hacer una gira conjunta por el exterior. Entre viaje y viaje, el cantautor y su banda hoy vuelven a Rosario para presentarse en un show con formato de peña, con solistas y grupos invitados. En el repertorio habrá temas de “Chango”, “Rodar” y “Circo criollo”, entre otros discos, y por el escenario pasarán Enrique Marquetti y Los Lugones (de Santiago del Estero), Rodrigo Carazo, Franco Moreira y Fumel Suárez (de Córdoba) y Ayem Nohuet, Huahui Basualdo y Ralukuna (de Rosario). En charla con Escenario, Raly habló de su compromiso para difundir a los artistas emergentes y aseguró que, después de dos décadas de carrera, el mayor desafío es “buscar lo esencial”.

   —El año pasado viniste con la Peña Trashumante y ahora regresás con un formato similar. ¿Qué te atrae de la peña?

   —Lo más importante es abrir el juego a bandas y solistas emergentes, que es un concepto muy de la transhumancia, de esa forma de hacer música. Soy consciente del contexto en el que vivimos. Yo soy simplemente un eslabón, y hay que seguir tendiendo redes con los músicos que están surgiendo. Ese es el objetivo fundamental de este formato de show. El sábado (por hoy) voy a tener la alegría de que los rosarinos conozcan a muchos músicos nuevos. Yo creo que se van a sorprender.

   —¿Hay canales de difusión suficientes para los nuevos artistas del folclore?

   —Con Internet hay muchas posibilidades: todo el mundo está pudiendo grabar sus cosas en la casa y las sube directamente a la red. Y creo que eso es lo que se viene. Internet es una gran herramienta. Pero si la pregunta va dirigida a los medios masivos de comunicación... y bueno, los medios masivos difunden a los que ponen plata. Es mucho más fácil que pasen por la radio a Chayanne que a Fandermole, salvo que sea una radio independiente o comunitaria. Las compañías discográficas que manejan a Chayanne y ese tipo de artistas ponen mucho dinero en los medios, y así funciona el mercado. Por eso está bueno lo que está sucediendo ahora con los nuevos canales que nos ofrece Internet.

   —Tu primer disco, “El principio del final”, salió hace justo 20 años. ¿Qué balance hacés de estas dos décadas de carrera?

   —Creo que fue una gran aventura, y una aventura que se sigue construyendo. Me siento en un momento de gran vitalidad, con muchas ganas de hacer cosas. Igualmente siento que lo que uno hace entre los 20 y los 30 años —las canciones que uno escribe en ese tiempo— son las que quedarán para siempre. Lo digo por mí y también por lo que escucho de otros autores. Lógico que uno después también puede escribir canciones lindas y cosas que trasciendan, pero lo que sucede en ese tiempo es único, es irrepetible, y es el cimiento de toda una trayectoria.

   —¿Qué diferencias hay entre aquel Raly Barrionuevo de 1995 y el actual?

   —Uno va perdiendo muchas cosas en el camino, lamentablemente. Uno comienza a pensar distinto las cosas. Antes, cuando surgían las canciones, era un hecho que sucedía porque tenía que suceder. Hoy uno está lleno de cuestiones que lo rodean, y el desafío es sacarse todo eso de encima y volver a uno mismo. Hay veces que uno siente que está como dice la chacarera “corriendo para llegar a ningún lado”. El desafío es tratar de buscar lo esencial, siempre. Por suerte en el camino también se ganan muchas cosas, como los encuentros que te da la vida a través de la música.

   —¿Qué creés que cambió en la escena del folclore en estos últimos 20 años?

   —Algunas cosas evolucionaron y otras no, todo lo contrario. Creo que hay autores nuevos ligados a la poesía y a encontrar nuevos sonidos. En los 90 hubo una banalización de la música folclórica. La música folclórica de raíz ha sido tomada por el negocio y esto en un punto le ha dado difusión, pero también atentó contra la calidad, porque se buscan fórmulas fáciles para vender. De todas maneras creo que hay mucha tela para cortar todavía, porque hay cantautores nuevos, y eso es lo que importa. Por eso hacer estos shows en formato de peña me parece fundamental para poder difundirlos.

   —El año pasado, cuando tocaste en Cosquín Rock, dijiste: “El Chango Rodríguez fue un Johnny Cash de acá y los pibes no lo conocen”. ¿Por qué pensás que pasa eso?

   —Porque tenemos la mirada siempre puesta en el afuera, lamentablemente. Eso pasa desde la época del Virreinato hasta hoy, siempre con la mirada puesta fuera del puerto, y así se le da mucho más valor a lo que viene de afuera. Hay cosas increíbles que vienen del resto del mundo, pero no pueden impedirnos valorar a los artistas de acá. Para eso se necesita una política que descentralice, pero de verdad, no de sanata. Eso de poner una foto de un chico de Jujuy y ya creernos que somos federales no va más. Todo sigue centralizado en Buenos Aires. Yo voy a tocar a Buenos Aires porque me encanta el público de allá, pero mi vida no la construyo ahí, ni tampoco nada que tenga que ver con mi trabajo. Esa es una forma de pensar y también una decisión política.

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