Escenario

Soledad estrenó repertorio y canciones que muestran su renovado rumbo artístico

La cantante contó con la aprobación de su público en el debut de "La gringa", el nuevo álbum que prensentó a sala llena en el teatro El Círculo.

Lunes 09 de Septiembre de 2019

Con los nervios de un debut, Soledad puso a consideración del público "La gringa", su nuevo álbum. Con localidades agotadas, la cantante de Arequito mostró en el teatro El Círculo su renovado repertorio y nuevas canciones con las que certificó su nuevo rumbo artístico acompañada por la aprobación de los fans.

Antes de levantar el telón, el rapero bahiense Matías Carrica realizó una sorprendente intro de música urbana. "Fiesta en el sur" y "La gringa", con aires de candombe, marcaron la impronta de esta nueva etapa que la cantante de Arequito comenzó a mostrar en el show que dio el viernes en Rosario.

De impecable vestuario, con varios cambios pero siempre de largo y muy seductora, en las primeras canciones rozó temas diversos como el amor, la educación, la música y la actualidad. La rítmica resaltó la idea general y la búsqueda de un nuevo rumbo artístico, enriqueciendo la puesta en escena con la participación del Ballet "El Chúcaro" y su hermana Natalia.

"Qué hermoso se ve todo desde acá, no nos esperábamos este recibimiento tan cálido", agradeció en el saludo inicial. "Van a escuchar canciones que no conocen y que sólo podrán seguirlas con palmas", anticipó, asumiendo el desafío y la incógnita de la respuesta que daría el público a su nuevos trabajo.

Con un par de canciones iniciales resaltó el valor de la familia, los afectos y su pueblo. "Parte de mí", obra que escribió con Claudia Brant, describe Arequito, su lugar de origen, al que le cantó con especial sentimiento, incluyendo en el final la sentencia yupanquiana "me gusta el aire de aquí", fragmento de "Milonga del peón de campo".

Luego, con la percusión al frente, casi al borde de la saturación, cantó "La abuela Emilia", cerrando con un guiño cómplice a la platea que le aprobaba la labor.

"Apurate José", "Posadeña linda" y "Merceditas", formaron parte de un set litoraleño. Instalada en las formas más tradicionales, terreno donde se siente más segura, invitó a cantar al público y quedó claro que en este rubro ya no tiene que rendir ningún examen.

El recital fue sumando intensidad con la chacarera "Cuando me abandone el alma" para después rescatar "Vivir es hoy", del hasta ahora último disco de estudio. El final de la versión tuvo sonidos del rock con la labor de Alejandro Rossi destacándose en el riff de cierre del tema.

Promediando el show, la Sole le cedió la escena a Natalia, quien también recibió gran afecto del público que le reconoció su eficaz desempeño al cantar "Todo lo que quiero eres tú".

Después de esa pausa y con cambio de vestuario, Soledad regresó al escenario para interpretar una versión despojada de "Aunque me digas que no", otro sencillo adelanto del disco que se viene.

Acompañada por Bruno Orgaz, pianista y director musical, la escena fue matizada con imágenes de nocturnidad. El contraste con el vestuario hizo lucir la nueva estética buscada y en esa línea ofreció la balada "Tal como siento".

Hay una idea instalada, certificada por la historia, de que la improvisación de los freestylers tiene su origen en el antiguo trabajo de los payadores. Para demostrarlo, Soledad produjo un impactante encuentro entre Nicolás Membriani, el payador del festival de Jesús María, y el freestyler Mosco. El arte de la improvisación borró fronteras en este original encuentro al que se sumó el beatbox Milloo Moya con el agregado en pantalla de párrafos del Martín Fierro, de "Cambalache" y de textos de Samanta Schweblin.

Con un bloque de zambas lentas, la cantante rescató parte del cancionero tradicional argentino y logró crear un clima que permitió que lucieran las letras. Allí incluyó "Alfonsina y el mar", "Zamba para no morir", "Zamba de usted" y la siempre eficaz "Zamba para olvidarte", la que más rinde últimamente en los repertorios de los artistas populares.

La banda aceleró y con otro clima sonoro versionó las zambas carperas "La serenateña", "De Alberdi" y "De Simoca"y los gatos "Gato de la fiesta" y "El 180", con las cuales mostró una diversidad de climas sin necesidad de caminar el escenario ni agregar revoleo alguno.

"Vamos a chacarerear un rato", propuso Soledad, sumándose a la euforia de la gente que se soltó y acompañó con palmas su interpretación de "Nacer y morir", "Somos nosotros" y "La olvidada".

En una pausa del show, la Sole agradeció los apoyos y reflexionó acerca de la cercanía con el público. "Aún con nervios, disfruto de verlos", confió, y de inmediato quiso demostrar lo que acababa de decir. Así, le acercaron un celular al escenario, hizo un llamado y la atendió Cacho, un espectador de San Gregorio que no lograba responderle ante la sorpresa y la emoción. Lo invitó a subir para reconocer en su figura a todos los que le escriben y le demuestran tanto afecto.

También trajo otra figura al discurso: su abuela de Los Molinos y contó la historia de su casamiento para simbolizar la necesidad de valorar a los mayores. "Dedico esta canción a todas las mujeres que se casaron, tuvieron que irse a vivir con la suegra, lavar los calzones de toda la familia y tuvieron hijos, con mucho sacrificio", destacó antes de cantar "La Valeria".

Buscando el final, en un compilado de cumbias incluyó "La suavecita", grabada con Los Palmeras. Ahora sí, suelta y movediza, cantó y bailó la danza boliviana tinku en un electrizante final propuesto por la banda. Para los bises, regresó con una canción más. En un arriesgado movimiento, se trepó a un palco para conectarse físicamente con la gente lo que generó la sorpresa y también inquietud en el público y en el staff que la asistía.

Independientemente del repertorio elegido, su gente la acompaña en las decisiones. Ya no le piden los clásicos "A don Ata" ni "Entre a mi pago sin golpear". Sin embargo, habrá que ver qué sucede en los festivales. En los teatros ella decide, el público la respalda y la Sole devuelve ese apoyo dando todo, llegando con lo justo con la voz y arriesgando con canciones desconocidas. Es su impronta de siempre: jugarse y conseguir logros a base de perseverancia y trabajo incansable.

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