Escenario

Sofía Gala Castiglione: "Trato de ir viviendo en carne propia a mi personaje"

La actriz interpreta en "El cuidado de los otros" a una mujer humilde que sufre una situación laboral dramática. El filme de Mariano González se estrena hoy en Rosario.

Jueves 28 de Noviembre de 2019

"Todos los personajes me modifican, entro a una película de una manera y salgo de otra", dijo Sofía Gala Castiglione, la protagonista de "El cuidado de los otros", el segundo largometraje de Mariano González, que participó de la Competencia Internacional del último Festival de Cine de Mar del Plata y que hoy se estrena en Rosario.

En este filme, la actriz compone a Luisa, una joven que, entre otras actividades, cuida niños y que a propósito de un accidente, producido por un descuido involuntario, atraviesa una situación de riesgo, lo que trae aparejado un terremoto emocional en su vida, donde se ponen en juego su seguridad afectiva, emocional e, incluso, legal.

Al igual que en "Alanis", de Anahí Berneri y por el que ganó la Concha de Plata a la mejor actriz del Festival de San Sebastián en 2017, Castiglione interpreta un personaje que lleva adelante todo el peso de la historia, está prácticamente presente en todos los planos de la película y logra traspasar la pantalla con una actuación natural, libre de excesos y de una franqueza demoledora.

De hecho, la actriz viene transformándose desde ese filme de Berneri en una de las grandes intérpretes del cine argentino, al punto que además del estreno de "El cuidado de los otros", filmó "La sabiduría" de Eduardo Pinto y están en proceso de posproducción "Cadáver exquisito", de Lucía Vasallo; "Crímenes de familia", de Sebastián Schindler; y "La vagancia", de Ayar Blasco.

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"Desde que empecé a hacer cine tuve como un romance, fue el primer lugar en que se me reconoció desde los colegas, el primer lugar donde me sentí segura. El cine, el teatro y la televisión proponen distintos métodos de trabajo que me encantan, pero el cine es lo que más naturalmente se me da, hay algo ahí que se termina convirtiendo en orgánico y puedo transitarlo de manera un poco más liberada", cuenta Sofía Gala sobre su relación con la pantalla grande.

"No tiene mucha explicación, es como un romance por la cámara, y lo que puedo transmitir es porque no miento cuando estoy actuando, los personajes me atraviesan, así sea el papel de mi vida, uno chiquito o incluso uno que no me sale bien. Todos los personajes que hago en cine me modifican, entro a una película de una manera y salgo de otra", reconoció.

—¿Qué era lo central del personaje de Luisa de "El cuidado de los otros" a la hora de componerlo?

—Me pasa que en el momento que empiezo a atravesar los personajes los voy entendiendo, no es que tenga un camino muy pensado antes de empezar a rodar sino que trato de ir viviendo en carne propia lo que le pasa al personaje. Con Luisa, básicamente, fue la angustia, el crecimiento de la angustia a partir de una situación que podría pasarle a cualquiera y que la pone en otro lugar desde lo emocional y lo social; tener la culpa por algo que sucedió sin que tuviera responsabilidad directa pero que dependió de ella, se le empiezan a caer un montón de fichas.

—¿Cómo te sentiste con esa cámara que te sigue paso a paso en la película, con planos muy cortos y primeros planos constantes?

—El rodaje fue muy arduo, ni siquiera en "Alanis" sentí tanta demanda, creo que acá estoy en todos los planos de la película, todo fue parte de la construcción de ese estado del personaje, desde la opresión de la cámara, tener que filmar con una cámara en la nuca o siguiéndote desde un lugar mucho más introspectivo, con primeros y primerísimos planos. Eso ayuda a sentirte oprimido, que es lo que le pasa al personaje, el mundo se le empieza a achicar ante la imposibilidad de resolver el problema, una situación que vive como algo emocional, pero que al mismo tiempo puede tener consecuencias legales. Por eso ella está sintiéndose todo el tiempo culpable y lo único que le importa es este chico que la está pasando mal.

—Mariano González habla de la necesidad de realizar una película incompleta, que sea el público el que la termine, pero también considera que él no puede completar los personajes sino que terminan de darle vida los actores. ¿Coincidís con eso?

—Creo que es un camino muy hermoso toparte con un director que no tiene una idea específica de cómo quiere que vos atravieses la situación de la película. Aunque él tiene muy claro qué quiere contar no determina de qué manera vos lo tenés que atravesar, sino que te da la libertad de sentirte adentro y atravesarlo vos. Que uno pueda definir qué camino transitar con el personaje está muy bueno. Yo siempre trabajo muy instintivamente y no tengo muy armado el recorrido que voy a transitar cuando agarro el personaje. Y cuando el director está en la misma, que quiere ir viendo qué te pasa a vos con esto que van a transitar, se arma algo muy rico, de comunión silenciosa y todo está ahí mucho más que en las marcaciones que él te pueda hacer.

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