Escenario

"Sobrevivir 28 años ya es un éxito para un grupo de rock", afirman los Bulldog

El líder de la banda, Hernán Mantoani, habló de "Sangre & Fuego", el nuevo disco que grabaron en España y que hoy presentan en Vorterix.

Sábado 14 de Octubre de 2017

Reinosa, un pueblito medieval de 10 mil habitantes en Cantabria, en el norte de España. Ahí, entre montañas y el río Ebro, en un escenario idílico, Bulldog grabó su nuevo disco, "Sangre & fuego". La banda rosarina que es sinónimo de punk rock fue invitada a grabar allí en el estudio de su amigo Fernando G. Miguel, guitarrista del grupo español La Fuga. Miguel de hecho produjo "Sangre & fuego", y en el álbum participan dos cantantes de la Madre Patria: Kutxi Romero (de la banda Marea) y Fernando Madina (de Reincidentes). A fuerza de puro trabajo, y con 28 años de carrera, los Bulldog hoy pueden darse esos lujos. El combo formado por Hernán "Mantu" Mantoani (voz y guitarra), Guillermo "Willy" Tagliarini (guitarra), Ramiro España (bajo) y Adrián Gómez (batería) ha hecho contactos en muchos países gracias a sus largas giras, y se mantiene activo como uno de los grupos más convocantes de la escena independiente argentina.

   Justamente por ese status los acaban de convocar para ser teloneros en el show de Green Day en Vélez, el próximo 10 de noviembre, y cerrarán el año con un recital en el estadio de Obras, en diciembre, junto a Cadena Perpetua. En el medio los espera una gira nacional, y hoy presentarán su nuevo trabajo en Vorterix (Salta 3519), a partir de las 21. Como banda invitada tocará Mal Momento. Antes del show en su ciudad natal, el cantante Hernán Mantoani habló con Escenario sobre la gestación de "Sangre & fuego", la vigencia del punk rock y los sacrificios que hay que hacer para mantener un grupo unido por más de dos décadas.

   —¿Cómo se gestaron las canciones de este álbum?

   —Nosotros nunca paramos de componer. Como nuestra base de operaciones es la sala de ensayo, estamos siempre ahí. Cuando terminamos de grabar el disco anterior ("Ciudad deseo", de 2013), ya empezamos a escribir nuevas canciones, y como somos una banda independiente, nunca nos encontramos con un tiempo tope para grabar. Nosotros habíamos hecho una gira con (el grupo español) La Fuga, y el guitarrista de la banda nos mostró el estudio que él tiene en España y nos invitó a grabar ahí. Entonces juntamos todas las canciones que teníamos y grabamos dos demos con diez temas cada uno acá en Rosario, y después en España hicimos la selección final.

   —¿Cómo nació el vínculo con España? ¿Cuándo fueron por primera vez allá?

   —La primera vez que tocamos allá fue en 2011. Hicimos un primer contacto con La Fuga. Ese contacto lo hizo un manager que acercaba a grupos similares y que también llevó a España a Bersuit, a Cerati y a Ataque 77. Nosotros no conocíamos a La Fuga, pero allá tenían mucha convocatoria. En la primera fecha tocamos en una plaza de toros de Leganés, y había como 15 mil personas. En esa plaza habían tocado Metallica y AC/DC. Después de esa primera gira nos hicimos amigos de los integrantes de La Fuga y los invitamos a tocar en la Argentina. Tenemos una excelente relación con ellos, hasta tal punto que nos abrieron la puerta de su casa, donde está el estudio.

   —¿Qué diferencia a este disco de los anteriores?

   —A través del tiempo nos fuimos dando cuenta que, por querer hacer más linda una canción, uno por ahí le pone cosas de más y termina siendo un cachivache (risas). Cuando grabamos con Michel Peyronel el disco "Salvaje" él nos decía: "Ustedes tienen un montón de ideas y quieren meter un montón de cosas, pero menos es más", nos repetía. Esta vez quisimos direccionar el disco hacia algo más minimalista, más simple, con menos arreglos, hacer el ABC del rock: los estribillos abiertos y los coros. La selección de las canciones se hizo en ese sentido, las que quedaron afuera era porque no encajaban en ese concepto. El productor también terminó de darle esa forma más ramonera, más primitiva. Ahora veo que los seguidores dicen: "Volvieron a las raíces, a las primeras épocas". La verdad es que nosotros nunca nos fuimos de ahí. Una va teniendo una evolución natural, pero la ruta es siempre la misma.

   —¿Escuchan grupos nuevos o siguen escuchando a los clásicos?

   —Escuchamos desde Green Day hasta Foo Fighters. También escuchamos The Killers y Suicidal Tendencies. Vamos escuchando los nuevos discos de los grupos que nos gustaron siempre. Hay un grupo de España que conocimos allá, una banda de hardcore melódico que se llama Mala Reputación y que es buenísimo. Hoy en día, con Internet, la posibilidad de descubrir grupos es mucho más grande. Así que siempre estamos curioseando para ver qué sale. También me encanta cuando lo clásico se fusiona con lo nuevo, como en el caso de Iggy Pop con los Queens Of The Stone Age. Los últimos discos de Iggy Pop estaban quedando como viejos, y ellos le actualizaron el sonido.

   —El punk rock sigue convocando, más allá de los cambios en la industria y las modas. ¿Por qué creés que el género está vigente?

   —Nosotros giramos desde Ushuaia hasta México, y nos encontramos que en todos los lugares que visitamos, sea en Zacatecas (México) o en Gobernador Gregores (Santa Cruz), hay una banda que hace punk rock. Eso nos llama mucho la atención. En todos lados surge esa rebeldía adolescente que se relaciona con el género. Yo creo que el punk rock transmite esa rebeldía y ese grito potente como ningún otro estilo. Y también hay una cuestión técnica: a mí me gustaba mucho el heavy metal, pero es más fácil tocar punk rock (risas). Ahora hay grupos que son mainstream, que son cabezas mundiales, como Green Day y Foo Fighters, que representan ese estilo, y eso es una suerte. El público sale de abajo de las baldosas. En Buenos Aires hay mucho público y recitales a lo loco: Bad Religion, Die Toten Hosen... Todos llevan gente.

   —"Sangre & fuego" es su disco de estudio número 11. ¿Qué los incentiva a seguir componiendo?

   —Nosotros creemos que es un éxito haber sobrevivido como banda, más en un país como este, con tantos vaivenes económicos. Sobrevivir 28 años es un éxito para un grupo de rock, para una familia o para una empresa. Aunque pasó mucho tiempo y tenemos experiencia, nosotros pensamos que tenemos que seguir mejorando. Nos faltan un montón de cosas. Sabemos que podemos hacer mejores shows, mejores DVDs. Eso nos hace seguir teniendo ganas, porque creemos que no alcanzamos todo lo que podemos lograr. Además siempre hay un público nuevo por conquistar. Nosotros tenemos nuestra edad, y a los 45 años y con más de 25 años de carrera esto puede llegar a pesarte, pero yo no necesito vacaciones porque disfruto todo el tiempo de lo que estoy haciendo. Pensar que todavía nos falta y disfrutar mucho lo que uno hace es la clave para que sigamos en la ruta.

   —¿Qué cosas tuvieron que dejar de lado para mantener a la banda unida durante más de 20 años?

   —Más que nada la vida en familia: uno se pierde muchos cumpleaños, muchos Días del Padre, muchos encuentros con los amigos. Igual no lo digo como quejándome. Nosotros estábamos contentos con lo que íbamos logrando, estar en el escenario es algo que disfrutamos a pleno. A veces hay alguno que está medio rayado o cansado, entonces decimos "esto no se hace" y chau. Hay veces que hacemos giras de 20 días, volvemos, y al otro fin de semana salimos otra vez. Nuestra oficina está en Buenos Aires, y a veces uno no tiene ganas de ir, pero bueno, por suerte todo es charlable, nosotros somos un grupo humano ante todo. Pero para que las cosas se den tiene que haber sacrificios y sobre todo una actitud de ir para adelante. Acá no hay ningún sillón con laureles y no se conquistó nada. Hay que seguir y seguir. Si nos vamos a Playa Unión y hay que tocar con mal sonido se toca igual. No hay ninguna cosa que veamos como problemática, intentamos ver el lado positivo. Eso nos hizo crecer y nos ganamos el respeto de nuestros pares y de la prensa a nivel nacional. Nosotros tenemos mucho empuje. Si nos va bien en Buenos Aires es porque insistimos desde hace años. En los 90 nos íbamos en tren desde acá a ver qué pasaba en Cemento. Y así lo seguimos haciendo. Todo depende del empuje y las ganas.

   —¿Se siente igual la pasión por el rock a los 20 años que a los 40?

   —Sí. Te diría que se siente más ordenada, porque en un primer momento era más desenfrenado todo (risas). En un principio ni sabíamos a dónde íbamos. Solamente vivíamos el frenesí de tener una banda, de haberla armado entre cuatro amigos en la habitación de una casa y después hacer recitales y llegar por primera vez a Buenos Aires. No analizábamos lo que estaba pasando, lo hacíamos. Era pura sangre. Con el correr del tiempo uno piensa más las cosas, pero se puede ser rockero a los 40, se puede disfrutar tranquilamente, y de hecho nosotros lo hacemos. También vemos que lo hace gente de nuestra edad y más grande, como cuando compartimos escenario con Marky Ramone, que tiene casi 70 años. El tipo tiene las mismas ganas de subirse a un escenario y hasta es re simpático antes de tocar. La única diferencia que hay es que antes después de tocar te ibas de joda y hoy te vas a dormir (risas). Pero son cosas naturales de la edad. Las ganas están intactas.

   —Tenés tres hijas. ¿Ellas escuchan a la banda? ¿Qué opinan de tu trabajo?

   —Yo tengo tres hijas y Willy también tiene hijos. Y todos escuchan a la banda, obviamente. Van a los shows y escuchan los discos. Los chicos fueron creciendo con el grupo. A lo mejor sufrieron ciertas ausencias en momentos especiales, pero sabían que nosotros estábamos contentos, o al menos se lo imaginaban. Hoy día ven que estamos contentos y también se alegran por nuestros logros. Cuando se enteraron que vamos a tocar en Obras en diciembre después de mucho tiempo toda la gran familia Bulldog se alegró. La familia incluye a los asistentes, sus hijos, el manager, nosotros, nuestros hijos... Ellos saben los años y los kilómetros que recorrimos para llegar hasta acá. Ellos son un pilar fundamental para la banda.

"Rosario no es una ciudad narco"
En "Amo al viento", el segundo tema de "Sangre & fuego", Hernán Mantoani canta: "Me cansé de tanta muerte, de tanta sangre en mi ciudad, ya no jugamos en las calles, ya no dormimos en los bares". La pregunta se hace inevitable: ¿Es una referencia a la violencia narco que se vive en los últimos años en Rosario? El cantante contestó y también hizo varias aclaraciones. "Creo que esa canción habla de lo que pasa en todos lados. Nosotros hemos estado tocando en México, así que imaginate. Pero igual lo que pasa en tu ciudad te duele más. Que haya un asesinato en 27 (de Febrero) y Entre Ríos es terrible. Antes esa zona era tranquila", comentó. "Nosotros somos defensores de la ciudad, levantamos la bandera de Rosario. Por eso es muy feo cuando tocás en otras ciudades y te preguntan en las entrevistas: «¿Ustedes cómo están, cómo se vive en una ciudad narco?». Yo les digo: «No sé ustedes qué ven, porque yo vivo normalmente. Si bien hay robos y hay inseguridad, a ustedes les pasa lo mismo». Rosario no es una ciudad narco, es una ciudad como cualquiera que ha tenido sus vaivenes de violencia. Claro que uno extraña la tranquilidad de antes. Yo de chiquito jugaba en la calle. Me crié en 27 y Dorrego. Estábamos todo el día en la vereda. Eso no existe más. Ahora estás inseguro hasta dentro de tu propia casa. Estás con miedo de que te entren a robar. Esa es la realidad", opinó.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario