Escenario

Slash, rutina de rock' n rolly algunos chispazos

Slash ofreció el miércoles en Metropolitano, ante escaso público, un show con un hard rock de manual y muy pocos matices. Tocó sólo un clásico de los Guns N'Roses

Viernes 17 de Mayo de 2019

Antes de llegar a Rosario, el pasado 7 de mayo, Slash dio un recital en Lima, Perú, como parte de su larga gira por Latinoamérica. El diario peruano El Comercio no se anduvo con vueltas para calificar al show como "esquemático" y "pasteurizado". Tal vez no sea para ensañarse tanto, pero es justo admitir que sí, que las dos horas de un recital de Slash se hacen demasiado largas y que la música que hace con su banda (Myles Kennedy y los Conspirators) es un hard rock de manual con muy pocos matices.

Slash y los suyos aparecieron súper puntuales en el escenario de Metropolitano ante un público escaso (la crisis económica está haciendo estragos). De todas formas, la concurrencia raleada poco importó: estos son músicos hiper profesionales que podrían tocar y sentirse estrellas de rock incluso ante cinco personas.

Desde el principio quedó clara la potencia la banda, aunque el registro agudo (muy típico del heavy) de Miles Kennedy sonaba en el conjunto un tanto apagado. También quedó claro que Slash está lejos de hundirse en la nostalgia: los 22 temas del show se concentraron en sus cuatro discos como solista (en especial el último, "Living The Dream") y sólo hubo espacio para un tema de los Guns N' Roses (el glorioso "Nightrain").

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Esto por un lado se aplaude (nada más triste que venir a lucrar con puros covers de tu pasado) y por otro se lamenta, porque no hay nada, ni un simple tema de Slash con los Conspirators, que logre movilizar y emocionar al nivel de las canciones de los Guns. Es decir: una lista de temas con apenas más material de los años 80 ó 90 (incluso algo de Velvet Revolver) hubiese completado un show mucho más interesante.

De todas maneras, entre tanta rutina de hard rock y clisés del metal, entre tantos "motherfuckers" que se gritaron desde el escenario, también hubo espacio para los brillos en la noche del miércoles. ¡¿Y cómo no va a haber chispazos si Slash es uno de los mejores guitarristas de los últimos 30 años?! Ahí está el tipo dándole a su Gibson, como un obrero millonario del rock'n roll. Una especie en extinción. Un abanderado del rock clásico. Hubo solos para aplaudir al final de "Wicked Stone" (casi diez minutos de febril destreza), en "Standing In The Sun", en las baladas rockeras "Lost Inside The Girl" y "Boulevard Of Broken Hearts" y en los bises con "Anastasia".

Slash se acercó sólo una vez al micrófono, para presentar a Miles Kennedy. Pero la comunicación con el público igual fue intensa. El bajista y ocasional cantante Todd Kerns (que parece salido de una banda dark de los 80) se pasó el show arengando y regalando púas, y Miles Kennedy hizo lo que pudo (que no es mucho) como voz principal y frontman. Cada uno cumplió a la perfección con su papel de rockero de estirpe. Sólo faltó (qué detalle) un puñado de buenas canciones.

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