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Hay historias que resultan muy grandes para sus respectivas biopics, y este es el caso de "Colette".

Sábado 08 de Diciembre de 2018

"Colette: liberación y deseo", retrato de una transgresora

Calificación: ***. Intérpretes: Keira Knightley, Eleanor Tomlinson, Fiona Shaw y Dominic West. Dirección: Wash Westmoreland. Género: Biográfica. Salas: Del Centro, Showcase, Hoyts y Village.

Hay historias que resultan muy grandes para sus respectivas biopics, y este es el caso de "Colette: Liberación y deseo". La película protagonizada por Keira Knightley recrea la fascinante vida (o al menos la juventud) de Sidonie-Gabrielle Colette, la célebre escritora francesa que rompió moldes y se rebeló contra la cultura machista a principios del siglo XX. La historia arranca cuando Colette se casa con un pseudo escritor 14 años mayor que ella que la introduce en el mundo artístico de París. De a poco la chica descubre su vocación por la escritura, pero su marido explota su talento y la utiliza como una escritora fantasma: ella escribe y él firma, y las novelas se transforman en un éxito editorial sin precedentes. El director Wash Westmoreland ("Siempre Alice") se enfoca después en el proceso de emancipación de la escritora, que descubre su deseo sexual por las mujeres y empieza a reaccionar contra la cruel manipulación de su marido. Hay pocas películas que puedan dialogar con el presente como "Colette", que expone temas candentes como la reivindicación de derechos de igualdad entre el hombre y la mujer y la revalorización del feminismo. Sin embargo, el filme por momentos pierde esa fuerza natural que irradia su heroína, y hacia el final los personajes se desdibujan porque les falta intensidad y carnadura. Keira Knightley se luce con un personaje que tiene muchos matices, aunque también parece limitada por el planteo algo esquemático del director.

Por Carolina Taffoni


"Eso que nos enamora", un misterio sin solución

Calificación: ***. Intérpretes: Benjamín Rojas, Paula Ciancio, Carlos Portaluppi, Julia Kartún, Leticia Siciliani, Barbie Funes y Sabrina Machi. Dirección: Ariel Broitman. Género: Drama. Salas: Hoyts y Showcase.

El primer primer minuto de "Eso que nos enamora" es una muestra del estilo de humor que explora el director Federico Mordkowicz en su ópera prima. El filme es una comedia romántica que cumple lo que promete: un acercamiento desde el humor a las consecuencias de los vínculos rotos y las posibilidades de otros recién establecidos con un humor que nunca resulta obvio sino producto del guión y el trabajo del elenco.

   Benjamín Rojas interpreta a Ariel, un arquitecto del cual en la escena inicial ya se ve lo que le espera. Adiós a la vida en pareja y convivencia con un primo en una habitación de adolescente. Con un diseño de producción que busca el detalle sin subrayarlo, Ariel pasa de un departamento con muebles de diseño a una habitación caótica en la que la cama de una plaza tiene un estampado infantil. En ese estado de vulnerabilidad empieza la nueva incursión de Ariel en el mundo de los solteros.

   Mordkowicz le impone ritmo a la sucesión de intentos de Ariel por superar su estado, con una edición dinámica de escenas con pantalla dividida, diálogos y situaciones con algunos personajes extremos. Así es hasta que conoce a la única chica que no tiene ninguna chance. Una fotógrafa que lo aborda borracha en medio de una fiesta. Pero la vida da sorpresas y más vale estar atentos porque donde menos se piensa salta la liebre.

Por Rodolfo Bella

"El jardín de la clase media", política el clave de cómic
Calificación: **. Intérpretes: Luciano Cáceres, Eugenia Tobal, Roly Serrano, Esteban Meloni, Enrique Liporace, Leonor Manso, Ludovico Di Santo. Dirección: Ezequiel C. Inzaghi. Género: Thriller. Sala: Showcase.
La corrupción política es tan pornográfica que la realidad siempre supera la ficción. Ezequiel C.Inzaghi lo sabe y quiso ir por todo en "El jardín de la clase media". Es allí donde mostró una suerte de caricatura de la política, pero lo hizo con trazos tan gruesos que su mensaje perdió nitidez, se desdibujó. Claudio Sayago (Cáceres) es precandidato a diputado nacional y para llegar al poder tendrá que sacarse un muerto de encima. Pero literal. Para el caso, es una muerta. Porque un buen día le plantan un cadaver decapitado en el jardín de su casa (¿habrá surgido allí la idea del título?) y él deberá sortear obstáculos cada vez mayores para salir ileso y convertirse en alguien digno para el voto de la gente. Pero para cristalizar esta idea, Inzaghi plantó otros "muertos" en la trama, que son las una y mil vueltas de tuerca de entramados políticos, roscas, vendetas y hasta alguna que otra historia de amor, que termina generando una ensalada agridulce, que no es ni agria ni dulce. Las frases redonditas de los personajes son tan contundentes como poco creíbles y la figura estereotipada del político villano se asemeja al Guasón de un comic. O sea, es demasiado. Quizá con un poco más de sutileza la película salvaba la ropa, pero eso es una decisión del director. Y la realidad le sigue ganando a la ficción.
Por Pedro Squillaci

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