Escenario

Silvio Rodríguez retoma sus raíces de trovador con guitarra en su nuevo disco

El autor de "Ojalá" volvió con "Para la espera", un trabajo que grabó completamente solo. "Son canciones introspectivas y suavecitas", según él mismo expresó.

Lunes 15 de Junio de 2020

A días de cumplirse medio siglo de la canción "Oda a mi generación", Silvio Rodríguez acaba de volver a escena con un nuevo álbum, "Para la espera", un trabajo que marca su regreso a un formato absolutamente solitario, donde el trovador cubano canta y se acompaña con la guitarra, pero también interpreta el bajo, la percusión y hace las segundas voces. Este disco, el vigésimo de su extensa carrera, llega cinco años después de "Amoríos", en el que estaba acompañado por un grupo al estilo de jazz band, y además es el primero que el compositor lanza únicamente en plataformas digitales.

En "Para la espera" aparecen señales de aquella intensidad estética e inconforme de "Oda a mi generación" en temas como "Después de vivir" ("Allí confirmo lo que hay que salvar/ Por ejemplo, lo que sé: mi buena suerte para encontrar de todo/ incluso lo que no fue") que también puede escucharse como un eco amable de "El necio".

En esa vertiente también figura "Si Lucifer volviera al paraíso" ("El ángel más hermoso y consentido/fue desterrado por contradecir/Y, desde entonces, a todos los nacidos/se nos suele juzgar por discutir") y la hermosa "Modo frigio" ("Dando abrazos y besos me voy/ regresando a la cuna de hoy/ preguntándome aún cuál será/ la absoluta, profunda y rotunda verdad").

En "Viene la cosa" la referencia pesimista es más explícita ("Viene la cosa, por más que sea injusta y ofenda/ viene la cosa a exhibir desparpajo total/ Viene la cosa invocando lo que le convenga/ porque ha pasado de moda la noble moral"). "Es una metáfora de muchas cosas, tanto personales como colectivas", explicó Rodríguez en su propio blog. "Pero lo que repito en esta canción es la necesidad, la voluntad de aprender y de ser autocrítico en cualquier circunstancia adversa, sea momentánea o trascendente", dijo el compositor de más de 600 canciones publicadas.

El tema que da su nombre al álbum, el acogedor "Danzón para la espera", abre una posibilidad ("Para decir te espero/ para aprender fragancia/ para empezar de cero en la distancia") y además contiene una historia que define a su mentor. "Empecé a hacerla cuando los Cinco (espías cubanos arrestados en 1998 en Estados Unidos y condenados por espionaje) todavía estaban presos. Yo quería hacer una canción sobre eso. Pero, a veces, a esos temas tan obviamente políticos es difícil acercarse de una manera que no sea vulgar. Igual le quedó esa aureola de esperanza, así que la retomé ahora con lo que estamos viviendo (la pandemia del coronavirus) y el hecho de que todo el mundo esté esperando y esperando", relató.

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La tapa. “Para la espera”.

La tapa. “Para la espera”.

El nuevo repertorio fue grabado en los estudios Ojalá, en la ciudad de La Habana, entre 2010 y 2020. "En general el disco está hecho de canciones que, aunque haya sentimientos afines, son muy distintas entre sí, y eso es algo que me complace. Eso y que no hay violencia. Son canciones introspectivas, suavecitas; aunque nunca me gustaron las canciones bonitas. No las persigo, ni las odio tampoco, pero desconfío un poco de lo bonito, por principio", dijo Silvio en un reportaje publicado la semana pasada en su blog "Segunda cita".

Un mes atrás, cuando anunció la salida de "Para la espera", el músico, de 73 años, escribió en su cuenta de Instagram que la placa "incluye algunas de las canciones que he compuesto en los últimos años. En todos los casos son primeras versiones, realizadas poco tiempo después de haberlas compuesto".

"Noche sin fin y mar"

El legendario cantautor dedicó su nuevo álbum a seis artistas recientemente fallecidos: el fundador de Les Luthiers Marcos Mundstock (ver aparte), los músicos Luis Eduardo Aute (España) y Oscar Chávez (México), el escritor español Luis Sepúlveda y dos compatriotas: el sociólogo y cineasta Tupac Pinilla Núñez y el historietista y cineasta Juan Padrón Blanco.

En el caso de Aute, con quien compartió el antológico registro en vivo "Mano a mano" (1993), la alusión se repite en "Noche sin fin y mar", escrita en medio de los 48 días en coma que el español pasó luego de un infarto (en 2016). "Yo estaba tocando su guitarra porque Miguel, su hijo, la llevaba al hospital para tocarle mientras estuvo en coma. Cuando llegué con el doctor Calixto Machado (neurólogo cubano) me puse a cantarle «Noche sin fin y mar», y en ese momento despertó", evocó Rodríguez.

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