Escenario

"Siento que estoy recorriendo un camino lleno de posibilidades"

La actriz Sofía Gala Postiglione cuenta cómo fue encarnar a la prostituta de "Alanís", la película que se estrena el próximo jueves en Rosario.

Martes 19 de Septiembre de 2017

Tiene 30 años y mucha gente la sigue definiendo como "la hija de Moria Casán", pero tiene nombre y apellido propios: Sofía Gala Castiglione, quien este jueves regresa a la pantalla grande como protagonista de "Alanís", la última opus de Anahí Berneri, donde sorprende en la piel de una prostituta y con la que viajará al próximo Festival de San Sebastián.
   "Como tengo sobre la espalda el «ser hija de», que me vea gente que no te conoce me parece fantástico porque puede ser más objetiva. Nadie me va a decir algo lindo o feo por ser quien soy", reflexionó Gala Castiglione durante una entrevista con Télam.
   Esta es la segunda producción en la que es protagonista, como lo fue hace una década en su debut en "El resultado del amor", de Eliseo Subiela, que le mereció el Cóndor de Plata de la crítica como revelación femenina y el del Festival de Huelva como mejor actriz. Sofía Gala, que fue dirigida por Francis Ford Coppola, coprotagonizó con Viggo Mortensen "Todos tenemos un plan" y actualmente en teatro encabeza "La empresa siempre perdona", fue convocada por Berneri para interpretar a Alanís, una prostituta que cuida a pequeño hijo y lucha diariamente por sobrevivir. En la propuesta, que fue elegida para la competencia oficial del inminente Festival de San Sebastián al que viajará, la intérprete es figura central en todo su discurrir, y así debe aceptar el desafío que significa poder ser juzgada por su trabajo sin concesiones hasta el último detalle, y también el de su hijo, Dante Della Paolera.
   En ese viaje por la noche en el barrio porteño del Once, Gala Castiglione consigue transmitir con un talento que sorprende todos los registros de su personaje, mujer, madre, prostituta, victima del entorno, de la hipocresía de la sociedad que todavía no resuelve la problemática de esa profesión.
   —¿Qué relación observás entre la intensidad de "Un año sin amor", primera película de Berneri, y "Alanís"?
   —Lo que tiene de bueno el cine de Anahí es que logra una crudeza, hay una realidad, más allá de la relación que esta historia tenga que ver con aquella primera de ella, y que tiene relación directa con su cine, algo crudo y real que en buena medida parece documental, más allá de que sea una ficción y estés viendo actores. Muestra muy crudamente los mundos que te está queriendo contar.
   —No hay una intriga, sino un suspenso a propósito de que tan bien o mal puede terminar su recorrido esta mujer, en este pequeño fragmento de su historia?
   —Creo que es una ventana que te abre a tres días en la vida de esta mujer. Es bueno que no tenga algo cotidiano en eso de cómo se manejan las películas, un conflicto y un suspenso de cómo se va a resolver. En ese sentido tiene algo del cine de Jim Jarmusch. En "Flores rotas" te muestra una secuencia que no empieza ni termina el conflicto de lo que está hablando, sino te abre una ventana para que vos entres y te metas en la historia.
   —¿Cómo ves tu carrera hasta ahora?
   —Estoy muy contenta. Siento que estoy recorriendo un camino lleno de posibilidades. El cine es con lo que empecé junto con el teatro y lo que más hice en mis primeros años, es dónde aprendí hasta dónde podía llegar mi rango, mi capacidad para hacer distintas cosas.
   —Te relacionan siempre con una chica que "no tiene pelos en la lengua". ¿Cómo te llevás con esa idea?
   —No me lo planteo mucho. No es un personaje que tenga planeado para los medios o algo así. No sé si me beneficia o me perjudica. Creo que los medios explotan eso de mi rebeldía. Ya no hago eso para salir en programas de televisión y decir que "...me gustan las mujeres". No me siento ni una rebelde ni una transgresora en mi vida. Me gusta hacer la mía sin importarme lo que piensan los demás, y tratar de ser lo más sincera posible, porque si no uno termina siempre complaciendo a los demás.
   —¿Cuáles son los lugares de trabajo en que te sentís mejor?
   —Teatro y cine, es decir donde más se me busca para trabajar. Creo que en televisión salí tantas veces como personaje, desde muy chica y por ser hija de mi mamá. No es por una decisión mía sino situaciones que se fueron dando. Cuando pueda hacer lo que me gusta me gustan casi todos los ámbitos.
   —¿La actuación es tu forma de expresarte?
   —Claro. Es donde más puedo expresar mi verdad y mis emociones reales. Los medios pueden ser frívolos y llegar a mostrar un lado que para mí no es importante ni me pone contenta, porque generalmente son conclusiones del otro que busca títulos. Es la parte incómoda de esto.
   —Dicen que el actor tiene que sentirse el personaje...
   —Sólo trabajo de esa manera, no me gusta hablar de mi personaje en tercera persona como hacen muchos actores. No tengo ese método, si hago de loca no voy al Borda. Si tengo que hacer algo muy especial consulto, pero trato que los personajes salga de adentro mío que es la única forma de que el otro te crea., es decir tirar todas tus emociones en un contexto que no es el tuyo, pero sí todas las emociones. Si yo tengo que llorar, no tengo un método para hacerlo pero lloro, sale todo de adentro mío.
   —En este caso es un personaje que conocemos pero al que desconocemos puertas adentro?
   — Es lo lindo de la película, la puta, un trabajo supermarginal, que para la gente siempre tiene que ver con excesos, con algo oscuro. Más allá de las cosas a las que tiene que enfrentarse es madre con su bebé , tratando de sobrevivir como todas las mujeres, haciendo todos los sacrificios para que su hijo este bien. Lo más grave no sólo es que haya una ausencia de pensamiento al respecto sino un vacío legal. ¿Porqué estas mujeres no pueden tener obra social, jubilación? están a merced de la inseguridad de los que le pueden pasar. Igual es necesario aclarar que no es una película abanderada de las putas. Muestra si lo que le pasa a esta y que es común a todas. Eso sí, yo respeto y defiendo el trabajo de prostitución cuando es tomado como un trabajo, no cuando hay trata o un tipo que la está obligando.
   —Hablame un poco de eso...
   —La hipocresía con que manejamos este tema es religiosa y supermachista. No sé cual es la diferencia. Es un trabajo muy poco valorado desde que el mundo es mundo, prejuiciado y marginado. Me parece que hay que levantar la voz. Hay contradicciones entre las feministas y nosotras mismas. Me parece superextremista y hasta machista las feministas que critican la prostitución.
   —¿Otro desafío es trabajar con tu hijo?
   —A mis hijos no se los conoce y no van a los medios. Sigo pensando igual. Tenía que trabajar y de hecho tenía un hijo muy chiquito, y resultaba mucho mejor que hacerlo con uno ajeno. No fue un yeite de marketing. Fue muy natural como se dio. Recordemos que la película empezó como un corto y después se convirtió en un largometraje. Fue muy mágico para todos.

Claudio Minghetti

Télam

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