Escenario

"Siempre creí que las melodías más bonitas se mantienen eternamente"

Sergio Denis da la imagen del tipo al que nada ni nadie lo puede derrumbar. Y no es una frase hecha. Su historia de vida y su presente lo confirman. De ser un ídolo romántico que agotaba localidades pasó a ser un hombre con problemas financieros, personales y de salud. Se quedó sin voz y su carrera entró en crisis. Pero renació.

Sábado 01 de Noviembre de 2008

Sergio Denis da la imagen del tipo al que nada ni nadie lo puede derrumbar. Y no es una frase hecha. Su historia de vida y su presente lo confirman. De ser un ídolo romántico que agotaba localidades pasó a ser un hombre con problemas financieros, personales y de salud. Se quedó sin voz y su carrera entró en crisis. Pero renació. Hoy promedia 150 shows al año y vende más discos que nunca. "Es un disparate la cantidad de shows que estoy haciendo, nunca trabajé así", comentó el cantante bonaerense de 59 años que, con un look de eterno joven, hoy canta a las 21.30 en la Fundación Astengo (Mitre 754).

—¿Te sentís más pleno que nunca?

—Es una etapa muy diferente de mi vida, logré resolver un montón de situaciones que me abrumaron durante años. En el 92 estuve 15 años pagando deudas contraídas por el alquiler de tres salas de teatro y quedé destruido. En el 95 perdí la voz y enfrenté apremios, apuros, amenazas, todo lo que te puedas imaginar. En el 97 perdí casa, auto, oficina, equipo de sonido y estudio de grabación.

—¿Cómo saliste de todo eso?

—Me ayudaron amigos, ex parejas y gente anónima, y empecé de nuevo con la ilusión de volver a grabar. Las compañías no me tomaban por la quiebra hasta que junto a Emilio Valle Hernández, en el 99, tuve la enorme suerte de escribir una canción con un mensaje muy bueno, y a partir de ahí cambió mi carrera. Ahí vendí 100 mil discos y empecé a soñar con que podía cambiar todo.

—¿Y cambió todo?

—Y, algo de eso hubo, aunque pasaron cosas. En el 2003 grabé "Te llevo en la sangre" para la BMG, y a los tres días de comenzar la promoción tuve que ir a declarar en una causa que era una pelotudez. Me mandaron a detener como a un delincuente, pero no bajé los brazos. Y poco después la empresa Terma tomó "Un poco loco" como leit motiv para una publicidad y ahí comenzó a crecer mi carrera. A eso se sumó la recuperación de la onda de los 80, el revival que hubo en el mundo entero, y encima los chicos del rock pasaron a cantar "Un poco loco", Nativo grabó "Me enamoré sin darme cuenta" y Massacre hizo "Te quiero tanto".

—¿Creés que la música romántica tiene una vigencia que supera el paso el tiempo?

—Sí, yo creo que las melodías bonitas duran eternamente. Yo tuve la suerte de tener un gran repertorio, con mucho dinamismo, una cantidad de temas fuertes, y la suerte de encontrar éxitos en todas las décadas de mi carrera (ver aparte), cosa no tan común.

—¿El éxito en las ventas de discos también se tradujo en cantidad de shows?

—En los dos últimos meses hice 39 shows, de los cuales tuve 21 en septiembre y 18 en octubre. Es un disparate la cantidad de shows que estoy haciendo, nunca trabajé así en mi vida, pero nunca, nunca.

—¿Considerás que en la música popular argentina la cantidad de grupos y solistas va de la mano de la calidad?

—Para mí hay una búsqueda interesante, hay letras interesantes y melodías muy bonitas, hay grupos que me encantan. El otro día escuchaba el tema "Bicho de ciudad" de Los Piojos, y me parece una hermosa la canción. Los últimos de la Bersuit, "El pacto", "La soledad", son temazos. Yo me niego a pensar que las mejores canciones fueron las primeras, hoy hay muy buenas propuestas, muy buenos grupos, muy buenas voces, me gustan Los Tipitos, también, Divididos de toda la vida, Catupecu es infernal, es una aplanadora.

—Ah, pero sos bien rockero.

—Sí, soy un rockero de ley, me gusta mucho el rock. Incluso fui con mi hijo a ver a Pity (Alvarez de Intoxicados) a Obras porque me encanta "Señor kioskero", y dije «acá me van a matar» y no, nada que ver, al contrario, me aplaudieron, me ovacionaron, me sentí recontrareconocido, era un público totalmente distinto, y sin embargo me respetan muchísimo, eso me enorgulleció mucho. El camino recorrido no fue en vano.

 

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