Escenario

Sexteto Vendabal, tango sin gomina y en zapatillas

La agrupación rosarina presentará esta noche en vivo en vinilo café los temas de su álbum debut, "Intemperie".

Sábado 14 de Noviembre de 2015

Si bien el tango es un género que construyeron nuestros abuelos, sigue evolucionando", dice uno de los bandoneonistas del Sexteto Vendaval. Y también tiene en claro que ese tango de ahora tiene que ser "sin gomina y en zapatillas".

Vendaval nació en 2010 en Rosario, en 2013 realizaron su primera gira europea con más de 20 presentaciones y este año lanzaron su primer álbum, "Intemperie", trabajo publicado por la Editorial Municipal de Rosario y que presentarán en vivo esta noche a las 21.30 en el Cec Vinilo Café (Paseo de las Artes y el río Paraná).

El grupo toca composiciones propias y clásicos de diferentes épocas de la música ciudadana, pero todas las obras interpretadas suenan en una misma sintonía: una lectura fresca e intensa de un género tradicional. "Algunos ven al tango en blanco y negro, pero nosotros vemos otras cosas y a puro color", añade Santiago Federici en la entrevista con Escenario. Completan el sexteto Federico Gayoso (violín), Mariel Ríos (violín, voz), Pablo Aureli (bandoneón), Andrea Roberts (piano) y Germán Realini (contrabajo).

¿Qué expresa el espíritu de Vendaval?

—Vendaval es un grupo que se formó con la idea de compartir y hacer conocer una de nuestras músicas que fue tan golpeada por diversos procesos como la globalización y la consecuente invasión cultural desde los años 60. Posterior a eso el tango entra en una etapa de poca difusión, quedando desplazada hasta la casi extinción del género. Es por eso que nos pusimos la camiseta y salimos a difundir el tango, un tango sin gomina y en zapatillas. Y salimos a la calle a tocar, ya que consideramos que es un escenario fundamental para dar a conocer el arte. Son muchos los espectadores que hay caminando que tal vez pocas veces se acercan a una sala o teatro a disfrutar la música.

¿Qué buscan cuando se expresan a través de un género que tiene un montón de años de existencia?

—El tango, a pesar de tener el peso de la palabra, los años y una carga de imágenes de todo tipo -algunos las verán en blanco y negro, pero nosotros vemos otras cosas y a puro color- nos permite expresar lo que realmente sentimos y vivimos hoy. Si bien es un género que construyeron nuestros abuelos, sigue evolucionando. Es una máquina que no para, o no la dejamos parar. Y lo interesante es que podemos interpretar un tango de Osvaldo Pugliese del 40 y que tenga una polenta como cualquier tema de rock actual, ni hablar de arreglos más modernos como "Evaristo Carriego" (Eduardo Rovira) o "Zum" (Piazzolla) o interpretar tangos contemporáneos de grandes artistas actuales como Julián Peralta, Mariano Calo, Tape Rubin, Yuri Venturin que realmente la rompen y sus letras dicen mucho de la sociedad y vida actual. Creo que las letras de tango permiten hablar de lo que sentimos, la bronca, la injusticia social y hasta del desamor.

El disco incluye temas propios y versiones de clásicos, aunque mantiene una unidad musical y de estilo muy homogénea... ¿los temas propios son la referencia del álbum?

—En el disco hemos incluido tangos clásicos con un estilo de interpretación más cercano a Pugliese. Es este estilo que nos identifica por su fuerza, su calidad de composición y arreglos; pero más aún por la visión de trabajo cooperativo que tenía el tipo para con su orquesta. Asimismo hay una composición nueva de Pablo Aureli llamado "Como un vendaval", que es un aporte al mundo tanguero; también estamos trabajando en nuevas composiciones como "Barajas en llamas", que está inspirado en un casi incendio que ocasionó Pablo en un tacho de basura al tirar un cigarrillo en el aeropuerto de Madrid en nuestra primer gira por Europa. El nombre del disco, "Intemperie", está inspirado en nuestra actividad callejera.

—¿Qué tiene de diferente hoy una orquesta de tango surgida en Rosario en vez de Buenos Aires? ¿La ciudad actual permite una mirada diferente del tango desde Rosario?

—Creo que una orquesta nacida en Rosario no se diferencia en nada a una orquesta de Buenos Aires, aunque Rosario siempre se ha caracterizado por tener una impronta propia en el arte y al tango no le es ajeno? Rosario nos ha dado muchos referentes del tango, que han dejado su huella en el género y actualmente hay muchos músicos y orquestas que tienen un sonido propio dando vueltas por la ciudad que se proyectan al mundo, por nombrar La Biaba, Orquesta de Señoritas, Orquesta Utópica y Masmedula, entre otras. El Rosario de hoy es un caldo de cultivo excelente para el tango.

¿Hay ambiente propicio para el tango en Rosario? Cómo es ese ambiente, dónde se genera y dónde se desarrolla mejor?

—El tango actual en Rosario creció gracias al maestro Javier Martínez Lo Re, quien coordina y dirige su proyecto de Orquesta Escuela de Tango. De este proyecto hemos salido gran parte de los músicos jóvenes que actualmente estamos dando pelea con el tango. Este proyecto, sin exagerar, realmente ha sido excelente para el tango rosarino. Fue motor para la formación de nuevas agrupaciones que comenzaron a yirar y hoy día las milongas incorporaron nuevamente la música en vivo para bailar. Así también otros espacios nos abrieron las puertas y pudimos presentarnos compartiendo escenario con otros géneros permitiendo llegar a un público diferente que muy difícilmente se acerque solo al tango.

¿Cómo se explica una generación que creció escuchando rock hoy haciendo tango?

—¿Cómo se explica? ¡Al día de hoy nos preguntamos que nos pasó! Pero el tango tiene rock y el rock tiene tango... Si bien hemos crecido con rock y otros estilos, ya que varios de nosotros tocó rock, punk y otras yerbas, hemos sentido la necesidad de expresarnos en este género. El tango tiene algo que te atrapa y no te suelta más, es un estilo o filosofía de vida... y eso me parece que es lo que realmente nos gusta.

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