Escenario

Semilla Negra y una recreación del blues rural, del Mississippi al Paraná

Natalia Nardiello, en piano, y Florencia Ruiz Ferretti, en banjo y voz, se presentan esta noche en Berlín con invitados especiales. El dúo da las puntadas finales a su primer disco.

Sábado 14 de Junio de 2014

Semilla Negra, el dúo formado por Natalia Nardiello, en piano, y Florencia Ruiz Ferretti, en voz y banjo, se presenta esta noche en Berlín Café, pasaje Poeta Fabricio Semeoni (ex Zavala) al 1100. Una cita que promete una recorrida por los orígenes del blues y el jazz, en una combinación de sonidos que recrea fielmente la música surgida en el Delta del Missisippi y que tanto ha marcado a varias generaciones de músicos.

Con un disco en plena preparación, el reciente lanzamiento de un DVD que refleja la presentación del dúo en la sala Empleados de Comercio e invitaciones para tocar en festivales del rubro, las chicas no paran y le dan una vuelta de tuerca más a un género que a pesar de reflejar historias tan ricas de una amplia porción de desposeídos en los Estados Unidos, vibrando con instrumentos de la época netamente acústicos, está lejos de las primeras planas.

“En este recorrido tomamos las historias de amor que tuvieron las diferentes mujeres del blues, desde Memphis Minnie y Billie Holliday a  Sippie Wallace. Es decir, haremos los estilos de blues que interpretaban esas damas. Memphis Minnie hacía un blues rural porque venía del sur del Mississipi, con guitarras slides y con  letras que eran muy osadas para la época. Si hablamos de Billie Holliday ya nos vamos para el lado de New Orleáns. Las canciones tienen que ver con historias personales de estas mujeres, y nosotras las vamos enlazando y vemos la evolución del blues a través de estas mujeres”.

Esa es la síntesis que hace Nardiello a La Capital de lo que se escuchará y verá sobre el escenario del conocido reducto. La pianista igual hace una aclaración. “También hacemos temas de varones, pero enfocamos mucho en la parte femenina de lo que fue ese momento del blues”.

La propuesta de Semilla Negra tiene su eje en la recreación del sonido de lo que conoce como “country blues” o blues rural. Y en ese sentido, las chicas dicen que últimamente, gracias a la repercusión de sus actuaciones y  el "timing" que adquirieron en estos años, se han puesto “más puristas. Queremos que esto suene lo más negro posible”, dice Natalia.

“En cada tema utilizamos diferente instrumentación, dependiendo del estilo. En la parte del blues rural utilizamos el bajo, que es un instrumento que primero se utilizó en el blues country y después pasó al jazz dixieland. Arrancamos con canciones de 1917-1920, y llegamos a los años treinta o cuarenta”, agrega Natalia.

Un rato antes de juntarse con Florencia para ensayar y en la fría tarde donde parece que la polémica se instaló en el Mundial de Fútbol, esta profesora de música que abrazó el teclado a los nueve años, dice que el show se refuerza con invitados en guitarra slide, armónica, clarinete, “tabla de lavar” y “cigar box”, una especie de guitarra que en aquellos lejanos años se construida con una caja de habanos y cuatro cuerdas, y se tocada con silde. Ella misma incursiona también en el “kazoo”, un artefacto que emula a la trompeta y suena parecido a un peine con papel celofán. “Todo eso suena zarpado, alucinante”, asegura ella en tono poco académico, pero desde el corazón.

“Este show es el que hicimos en abril en el Teatro Empleados de Comercio. La gente lo disfrutó mucho y lo vamos a repetir en Berlín”, promete Natalia.

Los planes del dúo en el corto y mediano plazo son cumplir con algunas invitaciones para tocar en festivales y darle las puntadas finales a lo que será el primer disco oficial de Semilla Negra. “Está casi listo, faltan dos temas. Participan algunos músicos que tocan jazz tradicional como Hugo Marelli, en clarinete y que es una institución. En el disco buscamos hacer un recorrido desde el Mississippi al Paraná. Se dice que Rosario es la Chicago argentina. Bueno, en Rosario recibimos mucha música de tambores. Todo lo rioplatense tiene mucha influencia en nuestra música. Y así fue de Africa hacia Estados Unidos. Fue muy proceso parecido. Hay cosas que tienen que ver”, sostiene.

El disco estará listo para noviembre o diciembre y toda su producción se realiza en Rosario. “Queremos que suene lo más fiel posible al blues rural. Sin retocar mucho, nos pusimos más puristas”, concluye
 

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