Escenario

"Seguimos siendo la misma familia, somos los mismos"

Emiliano Brancciari, el líder del grupo, revela la verdad de las letras del nuevo disco. Y habla de mujica y el kirchnerismo.

Domingo 16 de Diciembre de 2012

A todo artista le gusta hablar de su obra. Pero ahora, en este momento, después de "ese maldito momento", más que nunca lo mejor que le puede pasar a Emiliano Brancciari es hablar de sus canciones. El líder y compositor de No Te Va Gustar, banda uruguaya que tocará en Metropolitano el sábado 27 de abril, todavía acusa en su voz el impacto por la muerte de su tecladista y amigo Marcel Curuchet el pasado 14 de julio, mientras estaban de gira por New Jersey. En esta entrevista, Brancciari desnuda las canciones más importantes de su nuevo disco "El calor del pleno invierno". Y revela que las letras de algunos temas nada tienen que ver con la desaparición de Curuchet, simplemente porque el disco estaba terminado antes de la tragedia. También habla de su paternidad, de su admiración al presidente José Mujica, del enfrentamiento de kirchneristas contra antikirchneristas, de los problemas de drogadicción que hay en Uruguay y de cómo la banda atraviesa la popularidad con absoluta normalidad: "Seguimos siendo los mismos, seguimos siendo la misma familia".

—¿Por qué el título del disco es "El calor del pleno invierno"?

—El título es una frase de la canción número 2, que se llamaba "El calor del pleno invierno" hasta que elegimos esa frase como título del disco y ahí cambió a "Nada fue en vano". Nos dimos cuenta que era el concepto que existía en varias canciones: la ambigüedad, lo bueno dentro de la malo, la alegría y la tristeza, que para que exista lo bueno a veces tiene que haber algo no tan bueno, me parece que venía por ahí la idea del disco. Y lo decidimos entre todos el nombre, incluido Marcel (Curuchet), después elegimos la tapa también, fue unánime. Nos gustó mucho el título, y la imagen de la tapa (un fósforo sin encender dentro de un cubo de hielo) ayuda mucho a mostrar lo que es el concepto.

—¿Las letras de "A las nueve" y "Ese maldito momento" fueron hechas después de la trágica desaparición del tecladista Marcel Curuchet?

—(Interrumpe) No, no, no. Todo el disco fue grabado antes, salvo los coros y las voces de los invitados. Ya teníamos todo grabado y, bueno, se dan casualidades y se reinterpretan un montón de cosas en las letras. Pero ya teníamos todo grabado, los teclados estaban todos grabados y hasta el corte ("A las nueve") lo teníamos elegido entre todos.

—Hay canciones como "Sin pena ni gloria", "Destierro" e "Hijo de las armas" en las que describís personajes bastante ambiguos y hasta polémicos.

—Sí, por ejemplo, en "Sin pena ni gloria" es una persona que no quiero llegar a ser; en "Hijo de las armas" es porque en Uruguay se está debatiendo la baja en la edad de inimputabilidad de los jóvenes, y a nosotros nos parece que el problema es mucho más de fondo, es de educación y justicia social más que bajar y subir un número. Creemos que va por otro lado la problemática y no que los metan presos a los 16 años. Y en "Destierro" habla de la pasta base, otro problema que también existe en Uruguay, que son niños que en vez de estar jugando están tratando de conseguir plata para comprar pasta base. Yo a esa edad estaba jugando a la pelota en la calle.

—En "El último jefe" hay una frase maravillosa, en la que mucha gente se sentirá identificada, que es "qué importa si no llegás a ninguna parte, si le pusiste amor a tus convicciones". ¿A qué jefe te referís puntualmente?

—Yo tengo suma admiración por quién es hoy presidente de Uruguay (en alusión a José Mujica), por toda su vida, más allá de lo político o del partido. Es alguien que admiro mucho como persona, sé las cosas que vivió y cómo siente la vida. Tuve la posibilidad de conocerlo y la verdad es que no creo que volvamos a tener en la región y en Uruguay un presidente igual, que done su sueldo, que siga viviendo en una casa humilde, y un millón de cosas más que te podría enumerar. Obviamente hablo de él y nada más que él, no hablo de los que tiene alrededor, porque no me interesa, pero él me genera algo especial.

—Vos sos argentino y sabés que acá se vive una efervescencia política muy fuerte entre el gobierno nacional y los antikirchneristas. ¿Tenés una posición tomada con respecto a la política argentina o por vivir afuera no te interesa?

—No, obviamente que Uruguay es muy permeable a todo lo que pasa en la Argentina, pero para opinar tenés que estar, es muy difícil desde afuera tomar partido por algo. Yo, lo que sí veo, es que está todo muy polarizado, o sos pro o estás en contra, y no hay nada en el medio. A mí me parece que debería haber un poco más de matices, porque ni todo está bien ni todo está mal. Pero para tomar partido tendría que estar viviendo en la Argentina, sino sería un irrespetuoso.

—¿"Por el agua", que refleja el peligro de que a los países del Tercer Mundo nos vengan a robar el agua, en qué momento surgió?

—Por lo que te decía recién, porque pasa en muchos lados esto de que estás en contra o estás a favor de un gobierno, y la gente se la pasa peleando por un millón de cosas que son infinitamente menos importantes que el planeta. Porque si no tenés planeta no vas a tener con quién pelear. Se trata de prestar atención a algo que está por arriba de cualquier diferencia ideológica, de religión o política. Tratemos de bajar los decibeles y pelear por lo importante.

—En "Religión pagana" aludís al placer que da la música. ¿Qué es la música para vos?

—Mirá, aparte de ser mi fuente de trabajo y mi vocación, soy de los que se curan con música. La verdad es que la música me acompañó a todos lados, en momentos tristes y alegres, en todo el tiempo estoy escuchando música desde que tengo memoria. Creo que ese poder sanador que tiene la música no lo tiene otra cosa. Hay gente que escucha música alegre cuando se siente mal, yo soy de los otros, de los que escucha música triste cuando necesita ayuda, y la verdad es que la música te la da, es algo como mágico.

—Al principio de esta charla hablaste de los temas que ofrecen distintas interpretaciones. ¿"Desde hace un sueño" se lo dedicás a un amor, a tu público, a un familiar que partió o a un hijo?

—Fue cuando mi hijo cumplió un año que hice esta canción, por eso se llama "Desde hace un sueño". La verdad es que cuando tenés un hijo te cambia todo y es algo único, que ni siquiera lo podes hacer canción, no se puede explicar.

—Antes pocos sabían qué era No Te Va Gustar y hoy la popularidad de la banda es cada vez mayor, ¿cómo viven esta etapa tan exitosa en la carrera del grupo?

—Lo vivimos con tranquilidad, porque no sufrimos las consecuencias de la masividad. Vivimos en Montevideo, de manera normal, y eso no cambió. Ya somos conocidos en Uruguay hace mucho tiempo y se nos respeta mucho. También nos pasa que podemos llenar un lugar para miles de personas y al otro día ir tocar para cien en un país donde vamos por primera vez, y nos gusta y damos el mismo show. Seguimos siendo los mismos, seguimos siendo la misma familia, el mismo grupo que hace lo que le gusta y tenemos la suerte de trabajar de nuestra vocación y conocer lugares gracias a la música.

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