Escenario

Sebastián “Enano” Teysera: “Siempre fuimos una banda atípica”

El cantante  habló de los 20 años de La Vela Puerca y el fenómeno del rock uruguayo. Hoy se presentan, a las 21, en el Anfiteatro Municipal Humberto de Nito.

Viernes 16 de Octubre de 2015

Este año La Vela Puerca cumple justo 20 años de carrera, pero la banda insignia del rock uruguayo no encaró una “gira aniversario” como hacen la mayoría de los grupos con trayectoria. “Siempre hemos hecho las cosas marketineramente muy mal”, dice entre risas el líder del combo, el cantante Sebastián “Enano” Teysera. De todas formas, el presente les sonríe. El grupo que se completa con Sebastián “Cebolla” Cebreiro (voz), Santiago Butler y Rafael Di Bello (guitarras), Nicolás Lieutier (bajo), Carlos Quijano (saxo), Alejandro Piccone (trompeta) y José Canedo (batería) está en plena gira con su último disco, “Erase”, que se editó en noviembre del año pasado. En su sexto álbum de estudio La Vela volvió a sus raíces con canciones breves y concisas, redefiniendo su estilo entre el rock, la balada y el pop. Con su nuevo material la banda llenó cuatro veces el Luna Park y ahora llega a Rosario para presentarse esta noche, a las 21, en el Anfiteatro Municipal. “No tenemos ni un fin de semana libre”, dijo Teysera sobre la intensidad de la gira, que seguirá por el sur del país y los tendrá ocupados hasta mediados de 2016. En charla con Escenario desde Montevideo, el cantante habló sobre el fenómeno del rock uruguayo y aseguró: “No creo que los grupos argentinos sientan celos de nosotros”.
  —Hay muchos mitos sobre cómo es la vida de una banda de rock en la ruta. ¿Cómo son ustedes cuándo están de gira?
  —Cuando estamos de gira es cuando nos vemos más las caras (risas). Estamos todo el tiempo planeando y programando cosas, y tomando decisiones sobre qué es lo que vamos a hacer y cómo queremos hacerlo. Nuestras giras son todo un trabajo, son una especie de brainstorming (tormenta de ideas) constante. Pero no somos una banda que compone en las giras. No somos como los grupos que dicen “a esta canción la escribí en el hotel tal”. No componemos, estamos abocados a programar y a tocar. También dormimos mucho y descansamos. Las giras nuestras son medio matadoras. A veces hay tres, cuatro ó cinco conciertos seguidos y no te queda espacio para otra cosa.
  —¿Es más difícil ahora tener la energía que se necesita para una gira? ¿Físicamente te preparás de alguna manera?
  —No. Generalmente antes de subir al escenario con el Cebolla hacemos un poquito de calentamiento de la voz. Pero el mayor secreto es no hablar y dormir mucho. Lógicamente que a esta edad, a los 42 años, no podemos hacer muchos conciertos seguidos. Nuestro récord es una gira por Alemania en la que hicimos 16 conciertos seguidos. Eso creo que ya no lo podemos hacer más (risas).
  —¿Cómo le fue a “Erase” en cuestión de ventas? ¿En qué punto los afecta la crisis de la industria discográfica?
  —Yo no tengo mucha idea de las cifras. En Uruguay “Erase” fue disco de platino y creo que disco de oro en la Argentina, pero no sé mucho más. A nosotros, siendo una banda independiente, nos cuesta mucho editar un álbum en formato físico. Y cuando sos disco de platino creo que queda reflejado que la gente trata de apoyar y de ayudar para que nosotros podamos seguir haciendo las cosas como nos gustan, con un buen arte y una edición de calidad. Lógicamente que ya no se venden discos como antes, y el disco ahora es como una excusa, como una gran plataforma para girar. Nosotros vivimos de tocar en vivo, más allá de los discos. Como uruguayos te digo que estamos acostumbrados. Creo que en la historia del rock uruguayo ninguna banda vivió de vender discos. No es algo que haya cambiado para nosotros. No somos como Metallica, que antes vendía un millón y medio de discos y ahora vende 180 mil. Para nosotros nunca hubo un antes y un después en la industria discográfica. Para nosotros sigue todo igual.
  —Este año ustedes llenaron cuatro veces el Luna Park y No Te Va Gustar hizo dos shows en Vélez. ¿El rock uruguayo viene a ocupar un lugar vacío en el rock argentino?
  —No sé si es tan así. La historia se dio de forma muy natural. La primera banda del rock uruguayo que logró vivir de la música fue La Vela. Y obviamente que ese era nuestro sueño máximo, la utopía de vivir de una banda de rock formada con amigos. Para lograr eso tener una ciudad como Buenos Aires a tan pocas horas era primordial, era el primer paso a dar para poder intentarlo. No Te Va Gustar, buscando el mismo sueño, también cruzó el charco, y lo mismo sucedió con El Cuarteto de Nos. Ahora están cruzando un montón de bandas más chicas y el sueño que persiguen es el mismo: poder vivir de lo que uno hace. Eso se dio naturalmente, era una ecuación que no podía fallar: teníamos a Buenos Aires al lado, con una historia rockera increíble y con una escena que iba desde el Marquee hasta Cemento y después los Obras y los Lunas. Quizás sí, en algún momento, cuando se separaron Los Piojos y Los Redondos, quedó un espacio un poco más amplio y nosotros nos metimos por ahí, al igual que un montón de bandas argentinas. Nosotros toda la vida escuchamos rock argentino. Empezamos haciendo covers de Sumo y escuchábamos a Soda, Virus y Los Abuelos de la Nada. Cuando las bandas uruguayas empezamos a ir allá, a los argentinos les picó una pequeña curiosidad por algo nuevo, porque ellos nunca habían escuchado rock uruguayo. Creo que toda esa escucha recíproca enriqueció mucho al rock del Río de la Plata.
  —Cuando No Te Va Gustar salió en la tapa de la revista “Rolling Stone” se armó un gran revuelo porque el título decía: “La gran banda del rock nacional es uruguaya”. ¿Creés que puede haber algo de celos en los músicos de acá? ¿O en cierto público?
  —No, en el público no. Y en las bandas que hemos conocido a través de los años nunca hemos sentido ningún tipo de celos. De pronto (Ricardo) Iorio puede tener un poco de celos. Le mando un saludo igual a Iorio desde acá (risas). Digamos que el título de la revista tampoco fue muy acertado, porque lo que genera no aporta para nada. A los mismos No Te Va Gustar no les cayó muy simpático ese título. Creo que allá se vive una historia distinta. En Argentina una banda de rock es como un cuadro de fútbol, con eso del aguante y el “te sigo a todas partes”. Tampoco me parece algo ilógico, los argentinos lo viven naturalmente.
  —Este año La Vela cumple 20 años de carrera, pero ustedes no lo están festejando con una “gira aniversario”, como hacen la mayoría de las bandas. ¿Por qué?
  —Nosotros siempre fuimos una banda atípica (risas). Sin querer, por nuestra idiosincrasia, hemos hecho las cosas marketineramente muy mal (risas). No queríamos mezclar la gira de “Erase” con el festejo de los 20 años. Vamos a terminar el tour de “Erase” y después sí festejaremos con algunos conciertos los 20 años, porque nos merecemos celebrarlo. Es muy importante después de 20 años seguir siendo las mismas personas que éramos cuando arrancamos. Es muy digno de festejo.
  —¿Cómo recordás en perspectiva los comienzos de la banda?
  —Caóticos (risas), con una frescura impresionante, con una inocencia tremenda. Era la búsqueda de un sueño que era como la gran zanahoria. Lo recuerdo como un aprendizaje constante, tanto en las relaciones humanas como en lo musical, cada uno como músico con su instrumento. Hoy mismo el aprendizaje continúa, porque tuvimos que aprender a ser compañeros de trabajo además de amigos.
  —¿Desde siempre quisiste ser músico o también te gustaban otras cosas?
  —Siempre quise tener una banda de rock con mis amigos. Mi padre toda la vida tocó instrumentos y mi abuelo también. Los dos eran músicos, aunque no se dedicaban profesionalmente a la música. También me gusta cocinar y hacer un montón de cosas, pero la música es lo primordial. Me recibí de hotelero hace muchos años porque mi viejo me dijo “estudiá algo como para tener un back up por si te va mal”. Pero la música siempre fue mi sueño, y era un sueño tan grande y tan utópico que no daba tiempo para dedicarse a otras cosas.

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