Escenario

Santiago Motorizado: "Me rehúso a pensar que hoy se argumenta a partir de los likes"

El líder de El Mató a un Policía Motorizado presenta este sábado su segundo show en Rosario. El amplio y heterogéneo universo del artista

Sábado 19 de Diciembre de 2020

“Me rehúso a pensar que hoy se argumenta a partir de los likes”, dice Santiago Motorizado, quien tras agotar localidades ayer en su show de Rosario vuelve hoy, sábado 19, a las 20 al Centro Cultural Güemes, Güemes 2808 (entradas en https://entradaplay.com/). El líder de El Mató a un Policía Motorizado es uno de los referentes más destacados de la música argentina del nuevo milenio. De escuela punk y rock alternativo, admira a Los Cadillacs y compartió escenario con Fito Páez y Los Pericos. Es dibujante e ilustró libros de los escritores Fabián Casas y Walter Lezcano; programó ciclos de cine donde convivieron “Amadeus” y “Rocky 3”. Mientras tanto, en sus shows como solista interpreta canciones de bandas contemporáneas a su obra como 107 Faunos y clásicos del punk nacional lado B como Embajada Boliviana.

   Es amplio y heterogéneo el espectro del universo Motorizado, aunque confiesa: “Seguro predomina el gusto por la cultura pop en todas sus ramas”. Inmerso en ese espíritu, aparece “Easy”, la canción que compuso Lionel Richie para The Commodores y Santiago siente que es la mejor que escuchó en su vida. “Me despierta algo único. Es de esas que no se gastan. Muchas canciones por más geniales que sean, llega un momento que saturan, y otras que no. Podría sumar canciones de The Cure, algo más cercano a lo que puedo hacer yo, que las escucho y siento lo mismo. Lo de Lionel Richie es algo más lejano, entonces me genera una atracción diferente, lejana y muy genial”.

   En ese universo donde conviven Lionel Richie y Robert Smith, este año a partir de participar en la musicalización de una serie argentina modelo 2000 pronto a reestrenarse, exploró también el folclore argentino: “Siento algo muy nuevo en mi vida. Parte de mi universo tiene que ver con el folclore, porque se escuchaba mucho en mi casa por mi viejo, pero nunca me terminaba de gustar. Lo asociaba con algo adulto, de los padres, cosa que uno trata de esquivar. Pero por la música de la serie, exploré géneros nuevos y tuve que componer música folclórica. Escuché mucha samba, y me parece genial. Siento que hay climas únicos, entre la oscuridad y la melancolía, que solo se generan ahí. No descubro nada diciendo esto, sólo hago mi descripción desde la ignorancia y desde ese choque que tuve desde chiquito. Pero en el ejercicio de tener que recrear eso, descubrí otra dimensión en las canciones. Todo eso de alguna manera suma algo más al universo de cosas que voy atravesando”.

   —¿Cuándo te sentiste cantante?

   —Previo a El Mató canté en varias bandas, y no eran composiciones mías. Pero en lo que tiene que ver con cantar y ser el protagonista de una banda, eso sí me costó. Porque soy muy tímido. Lo hacía igual, y en esa timidez, me refugiaba en la figura de Joey Ramone. El Joey que conocí, que era más viejo, más grande y más quieto. Lo veía como una persona tímida, que se tapaba un poco la cara con el pelo. Eso me daba un permiso para seguir siendo tímido, me parecía genial. Con el tiempo entendí que también ser cantante tiene que ver con soltarse un poco en el escenario, porque eso ayuda a que tu voz llegue a otro lugar. Lo fui capturando, y por más que siempre tengo nervios y timidez dando vuelta, estoy más seguro y siento que en ese sentido mi voz está mejor. Tiene que ver con adueñarse de la situación y hacerse cargo.

   —¿Alguna vez estudiaste canto?

   —No, y no estoy orgulloso de eso. Pensaba que era contraproducente, porque tengo un recuerdo de la educación académica, rígida, que generó tantas cosas malas en mis compañeros, que todos terminaron odiando su instrumento y nadie continuó, teniendo un conflicto con eso. Me quedó dando vueltas, y aunque sé que no necesariamente se va a repetir, siempre quedó esa idea. Más allá de eso, lo quiero hacer.

   —¿La educación académica rígida va en detrimento de la cultura pop?

   —Tengo el recuerdo de una educación académica traumática, todo lo contrario a lo que hay que vivir con el arte. Hay una discusión eterna entre lo pop y lo más académico, que hoy está en una situación rara. Evidentemente en la actualidad eso correcto, exclusivo, como de elite intelectual, se fusionó con la cultura pop. Lo que llamaban hipster, avalan al reggaetón o el trap, que es la expresión popular masiva de la actualidad. Y se genera una cosa que me cuesta analizar. Siempre sentí que esa división era una tontería, pero hoy siento que no hay lugar donde apoyarse para empezar a discutir. Siento que hay una cosa media vacía de significado. Se rompió una barrera, y eso está bueno, y a la vez se perdió el análisis. Me cuesta encontrar argumentos que hacen divertida y rica la discusión artística. No estoy en contra de ningún género porque siempre mi posición es ampliar el espectro, pero me rehúso a pensar que hoy se argumenta a partir de likes. Es muy vacío, muy aburrido. Y termina imperando la estadística, es una cosa muy extraña. Hace poco estuvieron en boga las estadísticas de Spotify con una parte divertida que es ver qué escuchaste. Pero hay otra parte, que son los músicos mostrando sus triunfos a nivel numérico. Me tenté y lo posteé en el Instagram de El Mató, porque estaba contento de que, a pesar de todo este año sin tocar, la gente nos siguió escuchando y es algo para celebrar. Pero en la intimidad. Al toque me arrepentí y lo borré. Porque es una tontería descomunal. ¿Cómo vamos a celebrar eso? Es el fin de la discusión y de la profundidad que genera el arte que nos ayudó siempre a alejarnos de ese mundo de los números. Entiendo que lo celebren artistas que siempre se educaron así, ¿pero lo que siempre buscaron la alternativa? Sentí tanta vergüenza cuando lo publiqué, pero lo borré rápido. Fue un momento de darme cuenta del horror, y por eso mi pesimismo.

   —Ese pesimismo lo volcás en arte y la gente se divierte. ¿Cómo se explica eso?

   —Es verdad. Lo que más me gusta de toda esa ecuación es que esas canciones en vivo son celebradas como si fuesen de fiesta. De alguna manera toda esa cosa pesimista sale afuera para liberarnos otra parte, que va de la mano, y es el optimismo.

   —¿Te sentís bien musicalizando producciones audiovisuales?

   —Me encanta y estoy más cómodo que la primera vez, con la película “La muerte no existe y el amor tampoco”. Este nuevo proyecto es una serie que yo vi más de 50 veces, tenía en VHS todos los capítulos grabados desde la televisión. Es algo muy importante en mi vida, parte de un universo más. Es un sueño ser parte de algo que amo mucho, histórico para el arte y la producción audiovisual argentina. Pero también es un peso, porque es una serie que la viví como perfecta, a la cual no hay que cambiarle nada. Es un trabajo fino, porque hay que mantener el clima y espíritu. Y a la vez que sea algo novedoso. No se va a dar vuelta, todo lo contrario. Es lograr que se pueda volver a ver, porque mucha gente no la conoce, y no hay otra forma de hacerlo que reemplazando algunas cosas.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario