Escenario

Sabina: "Decidí estar vivo y no ser un cadáver mítico que vendiera discos"

Joaquín Sabina llegará el próximo sábado 26 al Salón Metropolitano del Alto Rosario como pasajero de “El penúltimo tren”, la gira que lo trajo desde el Viejo Mundo al sur de América para ponerlo cara a cara con su público.

Sábado 19 de Marzo de 2011

Joaquín Sabina llegará el próximo sábado 26 al Salón Metropolitano del Alto Rosario como pasajero de “El penúltimo tren”, la gira que lo trajo desde el Viejo Mundo al sur de América para ponerlo cara a cara con su público. Para entonces ya lo habrán escuchado en Tucumán, Bahía Blanca, Mar del Plata y Buenos Aires, escalas previas a la rosarina e intermedia entre las 16 que ofrecerá en el Cono Sur, antes de retornar a su hogar madrileño.

La Capital dialogó con el artista e indagó sobre su relación con la ciudad a la que profesa un cariño expreso y fundado en su amistad con músicos rosarinos. También se explayó sobre su visión actual de la vida luego de haber asomado al mundo protagonizando la rebeldía europea de finales de los 60 y soportar un exilio en Londres, al que lo obligó el franquismo tras sus primeras acciones como opositor al régimen.

El artista no oculta su alegría por estar en la Argentina y ésta suena genuina. Más cuando la palabra Rosario es pronunciada en su presencia y desata una pregunta.

—¿De Rosario Central?

—No. Del otro... Usted declaró que Buenos Aires era un barrio de Rosario...

—Me dijeron que lo iba a pagar caro ¿eh?

—¿... Por qué lo dijo?

—Primero por broma. Luego por joder. Y luego porque es verdad que me gusta mucho Rosario.

—¿Qué lo une a Rosario?

—Primero los amigos: desde (Juan Carlos) Baglietto que fue el primero hasta Fito (Páez), el Negro Fontanarrosa. Luego el amor a unos colores que no son los tuyos (risa), Rosario Central. Y después ese clima portuario, antiguo que tiene, esa memoria que aún conserva de los marinos del puerto, las putas. Todo eso me encanta. Y luego que ha sido una ciudad productora de gente muy importante, de artistas y hasta del Che Guevara. ¡Imagínate!

Hincha del Atlético de Madrid, de Boca y de Rosario Central, el ubedano y madrileño por adopción es un sufrido amante del fútbol que por momentos lo disfruta y en otros lo padece.

—¿Está al tanto de la situación de Boca? ¿Hubiera cambiado el título ganado por España para que Diego fuera campeón?

—La pregunta es bien jodida. Yo sufrí bastante con los sufrimientos de Diego. Incluso hubo un partido que lo pasé muy mal porque era España-Perú, yo estaba viéndolo en casa, mi novia es peruana, así que no era fácil gritar ¡gol! Tenía conflictos domésticos, pero sí me sentía muy cerca de Diego y me sigo sintiendo cerca y creo que tenía un equipo maravilloso que luego no funcionó por los motivos que fueran. En cuanto a lo de Boca procuro enterarme de todo lo que pasa. Son sentimientos parecidos a los que siento por mi Atleti que nos da una alegría y muchas penas.

—Todos hablan del romance que tiene con el público porteño, pero en el norte hay gente que tiene como referente a artistas criollos como Atahualpa Yupanqui y viaja cuatro o cinco horas para ir a verlo?

—A mí don Ata siempre me pareció un grande entre los grandes.No se puede olvidar a alguien que escribió: “Tu que puedes vuélvete, me dijo el río llorando”. Creo que eso es inmejorable y versos como ese tiene 600 o 700. Me sé muchas zambas y muchas chacareritas de don Ata. Con respecto al público que viaja para vernos a mí me parece un milagro que no entiendo, me llena de emoción pero también de zozobra porque siempre creo que no merece la pena hacerse ese viaje para verme a mí.

—Hay momentos en la vida en los que uno tiene que elegir entre seguir con el vértigo o ganarle un poco más de tiempo, ¿en qué situación se encuentra usted?

—¡En la peor! (risas). En la de no seguir con el vértigo. No, yo decidí estar vivo en lugar de ser un cadáver mítico que vendiera muchos discos. Prefiero venderlos en vida. Y tampoco ha cambiado tanto mi vida. Ha cambiado por la edad, es normal cumplir años y adaptarse a la situación. Yo peleo contra lo de cumplir años pero sí, me he sosegado un poquito. Afortunadamente en la Argentina todavía debe ser el único lugar en el mundo en el que se puede hacer ruedas de prensa con un pucho y una cerveza.

—Usted dice que está en el peor de sus momentos. Charly García está en un buen momento de salud.

—En el caso de Charly lo tengo clarísimo: prefiero mil millones de veces un Charly gordo que un Charly muerto.

Exiliado en Londres luego de ser detenido por tirar una bomba molotov contra un banco español en los años 60, Sabina pasó de ser un estudiante de filología románica en la universidad de Granada a squatter londinense y cantante callejero.

—Mi ida a Londres cambió toda mi vida para bien. Fue huir de una etapa muy negra y muy gris de España que era durante los últimos coletazos del franquismo, donde no se podía respirar y yo llegué a un Londres que estaba en la resaca de Los Beatles, de los Rolling Stones.

—¿Cual es su opinión sobre la comercialización de los discos y las descargas de música por internet?

—Mi opinión es que los músicos somos un colectivo mucho más extenso de los que salimos en la tele o en las fotos. Hay mucho más por detrás y tienen muchas familias. Deberían poder vivir holgadamente de su trabajo. Dicho eso, yo tengo una canción que se llama “La del pirata cojo” y es muy raro que me veas firmar nada contra la piratería.

—¿Cómo vive la situación mundial desde los sucesos de Japón?

—Estupefacto y asombrado. Los gobiernos que se reúnen en Kyoto no pueden hacer nada porque no mandan los gobiernos sino eso que llaman aquí los Kirchner las corporaciones.

—¿Cómo explica el vínculo que lo une a la Argentina ?

—Cuando llegué el corazón me daba saltos, como la primera vez. Me siento en casa. No me siento para nada gallego; más bien porteño. Pero la relación sigue siendo de amantes. Todavía no nos hemos casado. Todavía no estamos aburridos. Todavía no me duele la cabeza a la hora de coger.

—Hablando de la cultura...

—¡Ah! Ya viene Vargas Llosa... (risas). Creía que no iba a tardar tanto.

—¿Qué piensa de la controversia que surgió por la invitación que le hicieron para abrir la Feria del Libro?

—Primero decir que Vargas Llosa es mi amigo y yo a mis amigos no les pido ni el carnet de identidad ni les pregunto sus ideas políticas. Segundo, decir que es un enorme escritor. Tercero decir que, aunque él en sus artículos y en sus proclamaciones políticas se declare casi siempre de un ultra-liberalismo feroz con el que no comulgo en absoluto, sus novelas -incluida la última-, son unas novelas mucho más de izquierdas, a pesar suyo, que las de muchos escritores de izquierda. Tercero, decir que sí me he enterado de lo que ha pasado aquí y creo que la única persona que ha estado realmente en su sitio ha sido la presidenta, que ha dicho que no había porqué vetar a nadie.

—¿Cómo ve a la Argentina en vísperas de una elección que podría confirmar o cambiar su gobierno?

—Voy a opinar mejor cuando me vaya, dentro de un mes, y haya hablando con la gente.

 España, Japón y lo que vendrá

 

 

(*) mmenichetti@lacapital.com.ar

 

Hablando de la actualidad Joaquín Sabina reflexiona: "España está en un momento malo. Había un proyecto político que era el del partido socialista con Zapatero, al que yo apoyé, y ha sido absolutamente derrotado. Cuando se menciona a Japón se enciende la alarma: "A mí el planeta no me importaba nada hace veinte años pero ahora que tengo dos hijas sí me importa. Me importa que puedan vivir un mundo, al menos, como el que yo viví y en muchas cosas no lo podrán hacer".

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