Escenario

Sabina brilló en su primer show porteño antes de llegar a Rosario

Sin apelar a novedades o efectos especiales, colmó de canciones y devoción el porteño estadio Luna Park en el primero de los 10 recitales previstos en para el tramo de la gira sudamericana de “El penúltimo tren”. Mañana volverá al Luna y el sábado 26 a Rosario donde tocará en Metropolitano.

Jueves 24 de Marzo de 2011

Sin necesidad de apelar a novedades ni a efectos especiales, Joaquín Sabina colmó de canciones y devoción el porteño estadio Luna Park  en el primero de los 10 recitales previstos en un ámbito convertido  en verdadera subsede de esta gira sudamericana de “El penúltimo tren”.

Este nuevo tour que, según confió días atrás en una  entrevista con Télam, fue motivado por “una demanda para que  volviéramos que no hemos querido ni podido eludir”, el cantautor  español no precisó modificar el espíritu de sus últimas  presentaciones de 2010 cuando vino a acompañar el lanzamiento de su  más reciente álbum “Vinagre y rosas”.
De hecho, apenas “Tiramisú de limón”, que fue el hit de  aquella placa, estuvo incluido en el generoso repertorio que se  extendió por tres horas y que mantuvo en vilo a un público que lo  adora y que vibra con cada una de las historias propuestas.

En tiempos donde imperan las baladas ruines, los rockeros de  “reality” show y los folcloristas de culebrón, que las obras  complejas, picantes y poderosas de Sabina despierten semejantes  adhesiones, parece ser una buena noticia.
Desde las 21.10 y en un recinto donde no cabía un alfiler, el  creador de recientes 62 años empezó reinando a partir de una  apertura que reunió a Contigo“, ”Virgen de la amargura“, ”Aves de  paso“, ”Peor para el sol“ y ”Dieguitos y Mafaldas“.

“No soy de tener sueños de gloria ni grandiosos, pero si los  hubiera tenido hubiera elegido cantar en el Luna Park”, piropeó a  la muchedumbre.
Con mayoría de piezas transitadas que, de todos modos, se  esforzó por defender en escena sin ceder a la tentación del coro  eufórico y desbordado de la multitud, el artista urdió otra velada  donde el disfrute no anuló el pensamiento ni la toma de posición.

“A mí no me gustan las cuestiones nucleares ni que Kaddafi  bombardee a su gente, pero menos me gusta que un consorcio  internacional mate a la gente de Kaddafi”, comentó ligando la  realidad con la irrenunciable postura de un tipo de izquierdas.

Y enseguida y a tono con esta fecha dolorosa para esta tierra  que lo ama, recordó que “ya han pasado 35 años desde que esos hijos  de puta tomaran el poder en la Argentina” e, inevitable y  saludablemente entonó ese himno de amores y exilios que es “Con la  frente marchita”.

Un par de cambios de sacos antes de un explosivo final  elegante en el que apeló al frac y al bombín, fueron todo el  aditamento que acompañó a un menú donde tampoco faltaron gemas como  “Medías negras”, “19 días y 500 noches”, “Peces de ciudad”, “El  caso de la rubia platino” y “Eclipse de mar”, entre otras.
Ante un público que tuvo las butacas de adorno y que siempre  que pudo rompió filas para acercarse al tablado y así testimoniar  un afecto irrefrenable, el cierre pretendió ser brioso y  contundente.
“Nos sobran los motivos”, “Tan joven y tan viejo”, “Noches de  boda”, “La del pirata cojo” y “Pastillas para no soñar” sonaron  encendidas para llegar a la medianoche de un miércoles agitado en  el que Joaquín volvió a disfrutar de ser uno de los nuestros.

La serie de estaciones sudamericanas para “El penúltimo  tren”, volverá a estar mañana en el Luna, para después llegar al  Metropolitano de Rosario (el 26), ir al Estadio Charrúa de  Montevideo (el 29) y rematar marzo, el 31 en el Orfeo Superdomo  cordobés.

Ya en abril regresará a Buenos Aires para actuar los días 2,  3, 6, 7, 8, 9 y 13, luego pasará el 17 por el Yacht Golf Club de  Asunción y se despedirá el 19 con un último Luna Park agregado a  pedido del público. (Télam)

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