Escenario

Romántico de última generación

En seis años Robert Pattinson se convirtió no sólo en una de las estrellas más taquilleras de Hollywood, sino también en el objeto de las fantasías de millones de adolescentes en todo el mundo.

Domingo 27 de Junio de 2010

En seis años Robert Pattinson se convirtió no sólo en una de las estrellas más taquilleras de Hollywood, sino también en el objeto de las fantasías de millones de adolescentes en todo el mundo. Según contó, disfruta tanto como padece de ser el centro de atención. El intérprete reconoció que el fenómeno es producto de la saga vampírica “Crepúsculo”, de la cual el miércoles próximo se estrena su tercera parte, “Eclipse”.

Pattinson, a pesar de todo, no se resiste a seguir en la cresta de la ola: ya confirmó su presencia en la cuarta parte, “Amanecer”, que se será dividida en dos tramos y cuyo estreno está previsto para el año que viene. A los 24 años, además de ícono sexy, también es inmensamente rico, teniendo en cuenta que la dos primeras entregas recaudaron 1.100 millones de dólares en las taquillas de todo el mundo.

Quizás el aspecto lánguido y un poco desaliñado que ofrece Pattinson en “Crepúsculo” sea el punto focal en torno al cual se difumina el peligro que supone su personaje. Es un vampiro, pero uno que cumple uno de los mandatos de la tradición romántica: el sacrificio por amor. Pálido y sufriente, la mirada perdida y fuera de plano, con la voz en un murmullo casi permanente, su personaje de Edward Cullen es hoy un símbolo del amor torturado. Y junto a su novia en la ficción, Bella Swan, a cargo de Kristen Stewart, forman una suerte de Romeo y Julieta revisitado a través de la sangre.

Más cerca del difundido estereotipo del metrosexual, sensible y pulcro, que del tipo de acción, en “Eclipse” Edward volverá a encontrar un adversario de peso en Jacob, interpretado por el atlético Taylor Lautner. Ambos tienen que luchar por conquistar el corazón de la Bella mientras ella deberá decidir por uno de los dos al tiempo que tratará de evitar una guerra entre los vampiros y los hombres lobo, comunidad a la que pertenece Jacob. Bella sabe que haga lo que haga romperá el corazón de uno de los dos muchachos.

La película fue dirigida por David Slade, el mismo responsable de la inquietante “Hard Candy”. Fue un cambio notable con respecto a la primera parte, que estuvo a cargo Catherine Hardwicke, y a la segunda, “Luna Nueva”, de la cual se hizo cargo Chris Weitz.

“Imagino que en términos de violencia y contenido, esta tercera película es un poquito más adulta”, comentó Pattinson, al que en su país de origen, Gran Bretaña, el sitio de internet sobre genealogía Ancestry.com, acaba de revelar que es descendiente del mismísimo Drácula.

“Creo que tiene una trama más accesible a un público mayor porque no me imagino un triángulo amoroso sucediendo a una niña de ocho años... En este sentido también es más adulta”, añadió el intérprete que debutó profesionalemente en el filme “Harry Potter y el Cádiz de fuego”. Sólo un año antes había sido parte del elenco de la película “Vanity Fair”, aunque no figuraba en los créditos.

La película, una adaptación de las novelas de Stephenie Meyer, ya generó la histeria colectiva. 

Según informó el portal de MTV, los fans comenzaron a acampar el domingo pasado cerca del teatro Nokia, en Los Angeles, sólo para ver desfilar por la alfombra roja a Pattinson y el resto de los protagonistas del filme el día de su estreno.

A pesar del delirio, Pattinson parece tener la cabeza en su lugar. “Las fans van a ver las películas porque les gusta la historia.

Nunca sentí que desempeñase un papel en el éxito de todo eso. Como siempre he dicho, es al personaje al que la gente ama, no a mí. Espero ser capaz de llegar a la gente por la calidad de las películas que haga no porque espere ver un nuevo «Crepúsculo» tan pronto salga mi nombre en los créditos”, aseguró a la prensa.

Pese a todo, reconoció que la fama que le acercó “Crepúsculo” tiene sus costados buenos y otros que si no lo son tanto, son parte del juego: “Me gustaría no ser tan paranoico de conocer nueva gente. Cuando camino por la calle voy asustado por si me encuentro con alguien y me reconoce. Tengo que esconderme constantemente, es un poco inquietante. No puedo ser tan abierto como me gustaría”, aseguró.

Pero la experiencia lo relajó. En ese sentido explicó: “Con el paso de los años aprendés a manejar la situación. Me tomo con más tranquilidad toda esta locura que rodea a «Crepúsculo». Creo que llegué a un punto en que o lo perdés, te recluís y te olvidás de la gente, o aprendés a aceptarlo. Sé bastante bien que todo esto no habría sido así de no ser por todas las fans que me siguen a todas partes. Hay que ser realista”, dijo el carismático actor.

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