Escenario

Rodó: "El musical aguanta y arriesga a pesar de la crisis"

Juan Rodó y la joven revelación Ángeles Díaz Colodrero hablaron de "Papaíto Piernas Largas".

Sábado 18 de Agosto de 2018

Hay pocas personas autorizadas para hablar del musical en la Argentina como Juan Rodó. El cantante y actor se consagró en los años 90 con "Drácula", el gran éxito de Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler, y después protagonizó grandes títulos del género como "Las mil y una noches", "Dorian Gray", "La Bella y la Bestia" y "Los miserables", entre muchos otros. Hoy, con 30 años de carrera, Rodó no se detiene, y este año volvió a los escenarios con "Papaíto Piernas Largas", el inolvidable libro de Jean Webster que se transformó en musical. Este clásico de la literatura juvenil, publicado en 1912, fue llevado al cine, al teatro y a los dibujos animados, y en 2015 brilló en el off-Broadway en una nueva versión musical creada por Paul Gordon y John Caird (ganador de un Tony Award por "Los Miserables"). Esta es justamente la versión que llegará hoy a Rosario, con una única función, a las 21.30, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223). Los protagonistas son Juan Rodó y la joven Angeles Díaz Colodrero, considerada toda una revelación. La dirección general es de Lía Jelín, la directora del suceso de "Toc Toc".

   "Papaíto Piernas Largas" cuenta la historia de Jerusha Abbott, una huérfana que está cansada de vivir entre los muros del orfanato John Grier. Un día recibe la misteriosa carta de un benefactor que le promete pagarle sus estudios, siempre y cuando nunca intente ponerse en contacto con él de ninguna manera. Jerusha acepta la propuesta, pero comienza a enviarle a su querido "Papaíto" extensas cartas donde le agradece su generosidad y le cuenta sus aventuras estudiantiles, sus nuevos amigos y sus nuevas ambiciones. Mientras, gracias a la lectura de estas cartas, conocemos a Jervis Pendleton, el generoso benefactor. Lejos de ser un anciano como imagina Jerusha, se trata de un hombre joven y solitario. Las cartas de su protegida pronto lo hacen interesarse más por ella, hasta comprender que se ha enamorado.

   Antes de llegar a Rosario, Rodó y Díaz Colodrero charlaron con Escenario sobre este musical "distinto" que rescata la esencia del género. "La escena de los musicales aguanta y arriesga a pesar de la crisis", aseguró el cantante.

   —¿Cómo nació esta puesta de "Papaíto Piernas Largas"?

   Rodó: Es un proyecto que yo impulsé para producirlo. Apareció casi por casualidad. En uno de mis viajes a Broadway, veo que una de las obras que estaba dentro del off-Broadway (circuito alternativo) era "Daddy-Long-Legs". Me sorprendió enterarme que había una versión de este clásico hecha musical. La propuesta me encantó porque yo conocía a los compositores, que son geniales, y además me parecía interesantísimo porque era un proyecto con sólo dos actores y una pequeña agrupación de música de cámara, con tres instrumentos. Entonces me pareció accesible para hacer. También influyó en la decisión que yo era amante del libro, de chico lo tenía en la colección Robin Hood. Para mí el libro está ligado a una época de encanto, y gente que lo ha leído me contó que para ellos marcó un antes y un después. La historia tiene un grado de sencillez y de ingenuidad que la hace muy emotiva. Y eso lo vivimos con el público en esta puesta. El público sale fascinado porque la historia toca fibras muy íntimas. La obra habla de la caridad pero en un sentido profundo, y del desarrollo de una mujer, que de estar desvalida, desprotegida y sin nada, pasa a tener un futuro y una educación. Me pareció interesante traer esta historia que tiene una música bellísima y que, en el mundo del musical moderno, repleto de efectos especiales y grandes escenografías, es la antítesis. Nos encanta mostrar este lado más esencial del musical.

   —¿Se puede aggiornar una historia que se escribió en 1912? ¿O adaptarla a un público que ahora está acostumbrado a los formatos audiovisuales más vertiginosos?

  Rodó: Cuando nosotros recibimos el material podíamos tomar la decisión de aggiornarlo. Pero decidimos mantener el estilo de la época. La obra está ambientada en los cuatro años que van de 1908 a 1912, con el vestuario y todo. A la directora Lía Jelín le pareció una cátedra de estilo y a nosotros también, y nos pareció que debía ser respetado. Hoy un benefactor no haría lo que hizo Jervis Pendleton. Y la huérfana tampoco sería la misma, los códigos hoy son distintos. No tendría sentido hacer esta obra aggiornada, porque habla de una época en la que la mujer está empezando a conquistar derechos que ahora posee, como el sufragio. Lo interesante de la obra es mantenerla en el tiempo en que fue pensada. Lo importante es que Lía le agregó y le confirió, sobre todo al rol de Angie (su compañera Angeles), mucho más dinamismo, más carácter en el personaje, más rebeldía y una presencia hasta caprichosa. En ese sentido se diferencia de la versión de Broadway.

   —¿Cómo describirían sus personajes y qué es lo que más les atrae de ellos?

   Díaz Colodrero: Jerusha es una huérfana que creció con mucha carencia material y afectiva, pero lejos de victimizarse es una chica que va para adelante, que tiene mucha fuerza e imaginación. Tiene mucha vida interior y eso la salva. Es súper agradecida y se sorprende por todo lo que le sucede. Hay cosas que uno da por sentadas y ella lo toma como un regalo. En un momento festeja que tiene una abuela, por ejemplo, lo que para la mayoría de nosotros es algo común. Es un gran aprendizaje interpretarla, es una mujer con mucho carácter, muy espontánea y querible.

   Rodó: Jervis es un millonario y, por lo poco que podemos conocer de él, porque el libro no da mucha información, decidimos pensar que era un ermitaño, porque es un multimillonario raro, medio excéntrico. El es uno de los síndicos del orfanato y aporta dinero, la caridad es casi una convicción en él, aunque no sabe que la caridad iba a terminar modificándolo, a tal punto de comprometerlo emocionalmente. El tiene la libertad que le confiere el poder de la plata, de hacer lo que quiere, pero con un mundo interior muy rico, es muy lector y desde ese lugar se conecta con Jerusha. El nota que ella tiene un don para la escritura, y por eso quiere fomentar su talento pidiéndole que le escriba una carta una vez al mes. Ahí nace una empatía que va alimentando esa relación. A ella le gusta escribir y a él le fascina leer. Yo quería rescatar eso de la comunicación a través de cartas, porque hoy las cartas no se escriben más. Y por eso dejamos la obra como estaba, hace un siglo. Ella escribe y él no responde, pero interviene en su vida, aunque no vamos a contar cómo (risas). Es una relación mágica y misteriosa que se da sólo a través de las cartas.

   —Son sólo dos personas en escena. ¿Es muy exigente este musical a nivel físico?

   Rodó: Yo respondo por ella (risas). Este es su primer gran protagónico, y la elegí por su cualidad vocal, su cualidad actoral y porque, como indica su nombre, tiene un ángel especial para sobrellevar este papel. Ella tiene casi el 60 por ciento de la obra sobre sus espaldas. Y lo hace increíble. Desde el lado mío, por mi experiencia, te digo que es dificilísimo saber que uno no puede aflojar y que la obra la tenés que remar entre dos. Creo que trabajamos desde esa conciencia y Lía Jelín también. Sabíamos que el pilar somos nosotros dos y que no podemos tener renuncios ni nada (risas). La verdad es que la gente nos dice a la salida del teatro: "No sé cómo hacen para mantenernos tan entretenidos en dos horas que pasan volando".

   Díaz Colodrero: Cuando la gente se entera que los personajes se comunican por cartas dice "mmmmm". Creen que puede ser aburrido. Pero después se encuentran con que el musical es muy dinámico y entretenido. Para nosotros igual es un desafío doble, dar vida a personajes que cautiven a la gente.

   —Esta es una época difícil para el país, con inflación y recesión, y montar musicales a gran escala es muy complicado. ¿Cómo ven al género ahora? ¿Cómo abordar el musical en este presente?

   Rodó: Mirá, con la noticia de hoy (por el lunes), que el dólar se fue a 31... (risas). Los derechos de las obras se compran en dólares... Es una apuesta tremenda porque si hay un 30 por ciento de inflación y uno aumenta un 30 por ciento la entrada no viene nadie. Y si no la aumentás tampoco recuperás. Es muy, muy difícil. Siempre la hemos remado, todo el tiempo tratamos de hacer cosas a pesar de que la situación no acompaña. Pero lo que veo ahora es un panorama muy complicado. Es imposible proyectar desde acá un 2019. Nadie tiene la fórmula para saber qué obra puede llegar a ser un éxito. A veces te dicen "poné a dos personas mediáticas como protagonistas", pero ahí cae el nivel. ¿Por dónde pasa la cosa? ¿Por la calidad? ¿Por vender? Además, si el poder adquisitivo de la gente sigue bajando, va a ser imposible planificar una salida familiar para ir al teatro o al cine. No es este año, esto viene pasando hace muchos años, pero parece que nunca terminamos de sacar la cabeza. Igual la escena de los musicales aguanta y arriesga a pesar de la crisis. El año que viene se van a estrenar tres musicales en Buenos Aires: "Hello Dolly", "A Chorus Line" y "La jaula de las locas". Yo estoy pensando en opciones para el año que viene, pero si la plaza se empieza a saturar y empiezan a competir se complica para todos.

   —Juan, vos protagonizaste muchos musicales. ¿Hay alguno que veas como un sueño?

   Rodó: Me encantaría hacer el musical "Nine", pero es carísimo y no creo que rinda a nivel comercial. Es un musical de culto basado en la película de Federico Fellini "Ocho y medio". La música es una belleza y la temática no es para un público masivo: es la crisis del hombre de mediana edad y cómo sale de eso. Las licencias de esta obra son muy caras, entonces ya de arranque es una inversión, y comercialmente ni sabés qué va a pasar. Vos decís "Nine" y no le suena a nadie. ¿Y cuánta gente conoce hoy a Fellini? Hacer "Nine" es un sueño y tal vez lo pueda concretar cuando mejore el país, no sé (risas).

   Díaz Colodrero: Juan tuvo la suerte de estar en los dos musicales que a mí más me gustan: "Los miserables" y "La Bella y la Bestia". Soy fanática de Bella desde que era chiquita y me encantaría ser una princesa de Disney. Pero no va a suceder...

   Rodó: No sabemos. Por ahí te vas afuera y lo hacés. O te podés hacer mediática, más simple... Pero mejor no, para ser mediático le tenés que vender el alma al diablo (risas).

Un debut inesperado y el aplauso de los críticos
Los críticos porteños elogiaron a Angeles Díaz Colodrero como una de las grandes revelaciones de este año. "Papaíto Piernas Largas" significó para ella su primer gran protagónico, después de haber pasado por varios musicales de la calle Corrientes como reemplazo de protagonistas o ensamble.
"Llegué a esta obra por un llamado que me hizo Juan (Rodó), totalmente inesperado", contó a Escenario. "Al principio pensé que era un chiste que me estaba haciendo un amigo, no me lo creí", recordó entre risas. La esposa de Rodó, la actriz Eluney Zalazar, fue quien recomendó a Angeles para el papel, después que comprobó su talento cuando trabajaron juntas en el musical "Ghost". "Cuando escuché la voz de Juan dije que sí, aunque no sabía bien de qué se trataba", agregó Díaz Colodrero. "Después conocí el musical y me enamoré de una. No dudé en hacerlo y estoy feliz con la oportunidad", afirmó. La joven, que se apasionó con la comedia musical desde pequeña, estudió en la escuela Act&Art de Buenos Aires y después se perfeccionó en la Universidad de Nueva York.

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