Escenario

Roberto Moldavsky, un fenómeno para reír frente al espejo

El humorista llenó dos funciones el sábado en el teatro El Círculo. De la política al chiste judío, con guiños a la clase media de buen pasar.

Lunes 03 de Diciembre de 2018

Extraño fenómeno el de Roberto Moldavsky. Mientras que para muchos es un desconocido, el humorista no para de llenar teatros. Y no sólo en la calle Corrientes porteña o, como seguramente ocurrirá este verano, en la temporada marplatense que arrancará el 3 de enero en el teatro Roxy, sino también en Rosario. El sábado pasado Moldavsky llenó las dos funciones en el teatro El Círculo, cuya platea terminó ovacionándolo de pie. Pero, ¿qué tiene este standapero que no tengan otros? Muy simple, Roberto Moldavsky utiliza un humor directo sobre situaciones cotidianas, va de la autorreferencia de su nacionalidad judía hasta las trampitas de su época de comerciante en Once, pasando por chistes escatológicos y algún que otro pantallazo a la realidad social y política. Su destinatario es el público de clase media de buen pasar, que puede sentirse identificado con esa vez que compró ofertas en una tienda de Miami o que intentó eludir los controles del Afip en su negocio. La mirada hacia la política incluye cierta crítica hacia el macrismo y al kircherismo, pero sin ofenderlos demasiado. Es un espejo donde muchos argentinos se pueden mirar, y eso explica parte del fenómeno.

Moldavsky sale a escena suelto de cuerpo, fiel al título de su espectáculo que, para la ocasión, se llamó "Moldavsky sigue suelto en Rosario".

Detrás suyo tiene una banda aceitada que aporta el humor necesario, siempre en dosis justas y cuando el anfitrión lo requiere. Ellos son Chelo K, en guitarra y voz; Matías Scheines en violín (quienes también fueron objeto de alguna humorada por su origen judío) y Lucas Ramírez en piano, integrantes de La Valentín Gómez. Esa formación, junto con su hijo Eial Moldavsky, conforman un combo que nunca pierde sintonía con el concepto del espectáculo. No es un detalle menor, porque el show tiene poco más de hora y media de duración, y tanto las canciones o la breve secuencia teatral de padre e hijo, le dan el aire necesario para que el espectáculo nunca decaiga.

Y se nota principalmente en la respuesta del público. Porque la gente disfruta tanto de las cargadas a los músicos como de los momentos en que Moldavsky habla de un ministro macrista, dueño de una frase que excede cualquier participación de un guionista. "Vamos a tener un crecimiento negativo, dijo Dujovne y yo le dije, dejá, mejor no crezcamos más", disparó Moldavsky y el teatro se vino abajo. Como cuando habló de los bolsos millonarios de López en el convento, del gremialista de camioneros Hugo Moyano ("Le dije que mi espectáculo andaba sobre ruedas y ya me quería afiliar") y hasta algún pincelazo actual sobre el G 20, que demuestra cierta cintura para actualizar su espectáculo y adaptarlo según las novedades de la coyuntura.

Moldavsky sabe cómo llevar el ritmo de su show. A veces elige un registro efectivo de autocargada para hablar de su gordura o de la facilidad que tiene para hacer sus necesidades fuera de su casa o hasta en el baño de un avión. Y se mueve como pez en el agua cuando habla de su época de vendedor de camperas en el Once y de cómo se volvía loco cuando no entraba nadie en el negocio o sus empleados miraban el celular mientras él se lamentaba porque igual tenía que pagarle las cargas sociales.

Humor efectivo si se hace la vista gorda con lo ideológico. A veces reírse más implica cuestionar menos. Y si eso significa salir del teatro con una sonrisa en la cara, bien vale ver a Moldavsky.

De la intendenta a Yankelevich

Moldavsky convocó a figuras conocidas y políticos. En la segunda función del sábado se vio a la intendenta de Rosario Mónica Fein, acompañada de su marido y su hermano, y también al conductor de "La peña de Morfi" Gerardo Rozín, quien fue con su padre a ver el espectáculo. También asistió el concejal del Frente Progresista Pablo Javkin y el director deportivo de Rosario Central Mauro Cetto. Mientras se hacía larga la cola de la segunda función sorprendió ver salir de la primera a Gustavo Yankelevich, el histórico productor televisivo y teatral.

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