Escenario

Ritmo para los bajitos con Canticuénticos en Plataforma Lavardén

La banda formada por Daniela Ranallo y Laura Ibáñez en voz y flauta, Daniel Bianchi en guitarra, Gonzalo Carmelé en bajo y Nahuel Ramayo en percusión, se presenta hoy, a las 14.30 y a las 16. 

Domingo 17 de Mayo de 2015

La propuesta de Canticuénticos es clara: “Juntarnos a cantar, bailar, jugar y pasar un lindo momento junto a los padres, abuelos, tíos o vecinos”, señaló Ruth Hillar, creadora y cantante del grupo santafesino destinado al público infantil. La banda formada por Daniela Ranallo y Laura Ibáñez en voz y flauta, Daniel Bianchi en guitarra, Gonzalo Carmelé en bajo y Nahuel Ramayo en percusión, se presenta hoy, a las 14.30 y a las 16 en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza).

    Las canciones de Canticuénticos suenan en todos los jardines y hogares del país y de Latinoamérica ya que acaban de llegar de una exitosa gira por Colombia. El grupo lleva editados dos discos; “Canticuénticos embrujados” (2009) y “Nada en su lugar” (2013) en los cuales realizan un aporte al cancionero infantil con composiciones propias sobre ritmos argentinos y latinoamericanos. Antes de las funciones, Hillar dialogó con Escenario sobre la importancia del juego en el crecimiento de los más chicos y el deseo de vincular a los chicos con su propia cultura.

   —¿De dónde surgió su pasión por componer para el público infantil?

   —Creo que nuestra pasión surge porque tenemos un vínculo con la infancia relacionado con la responsabilidad y el compromiso. Creemos que el público infantil es muy importante y que a veces está un poco descuidado. Hay muchos grupos para chicos que hacen las cosas muy bien, pero por otro lado hay propuestas que los dejan en un lugar secundario. Al público infantil hay que darle todo lo mejor desde la música hasta las letras. Todos los integrantes del grupo somos músicos y es un disfrute trabajar para ellos, ponerse en clave de niño, poder jugar. Desde que componemos, hasta que grabamos y estamos en el escenario estamos pensando siempre en ellos. Hay una retroalimentación por todo lo que damos y los chicos nos devuelven. Y los grandes también juegan...

   —Los grupos infantiles tienen un doble trabajo, ya que además de conquistar a los chicos, tienen que cautivar a los padres.

    —Es un trabajo súper interesante que comenzó hace mucho tiempo María Elena Walsh, ella es nuestra guía en esto de poder presentar una propuesta artística que tenga diferentes puertas de entrada. Hay que saber cautivar al público adulto también. Buscamos que las canciones nos conmuevan y nos lleguen como adultos que somos y como niños que fuimos. Quizás en el texto, hay palabras que los chicos no entienden desde el principio, pero algo van intuyendo. Tenemos la seguridad que estamos yendo por el camino que queremos, porque los chicos nos devuelven un montón de cosas, y los grandes también; recibimos mensajes de ellos diciéndonos que disfrutan de las canciones hasta cuando están solos, aunque no vayan con sus chicos, ponen el CD en el auto. Eso está buenísimo, porque estamos llegando a un público más amplio.

   —Tienen canciones como “La cumbia del monstruo”, que es pegadiza y para bailar, y otras como “Quiero para mí”, en la que hablan de compartir. ¿Es fundamental que sus canciones tengan una enseñanzamás allá de ser entretenidas?

   —Más que entretenimiento nos gusta decir la palabra juego. Creemos que desde el juego se puede crear activamente como un desafío, mientras que el entretenimiento es para pasar el tiempo. Algunas canciones hablan del juego, y se les propone a los chicos estar atentos, como una de un mamboretá que está por ser comido por las hormigas, y los chicos tienen que ir siguiendo las pistas de los animales que lo van ayudando, que están en idioma guaraní. Otras hablan de valores humanos, como “Quiero para mí”, que habla de la solidaridad, de compartir y de incluir al prójimo en el propio mundo. Buscamos que las canciones apunten a un ser humano inteligente e íntegro, pensamos a los chicos como sujetos. Siempre buscamos que las canciones nos conmuevan y recién ahí podemos conmover a los demás.

   —Según la psicóloga Pilar Sordo, los padres modernos perdieron la autoridad y les cuesta establecer límites para formar a los hijos. ¿Ves que esté pasando esto?

   —Creo que hace falta más acompañamiento de parte de los padres. Hoy están muy ocupados con el trabajo, no hay tiempo para compartir y es fundamental hacerles sentir que acá estamos para ellos, generar contención. En ese sentido, creo que Canticuénticos es una forma de generar ese espacio para que se encuentren los chicos con su familia tanto en casa escuchando el disco, como en el teatro.

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