Escenario

Ricky Martin le cantó a la libertad sexual y pasional en Metropolitano

El intérprete puertorriqueño arengó a ser uno mismo en el show de anoche en Rosario Unas ocho mil personas se conmovieron con los hits del músico en el "M A S Tour". "Esta noche vale todo, todo", dijo Ricky, así, repitiendo el "todo", para que no queden dudas que sería una noche sin límites.

Miércoles 14 de Septiembre de 2011

"Esta noche vale todo, todo", dijo Ricky, así, repitiendo el "todo", para que no queden dudas que sería una noche sin límites.

Más allá de la metáfora, el show que ofreció ayer Ricky Martin, ante unas ocho mil personas (mujeres en su gran mayoría) en Metropolitano, superó la media de los espectáculos internacionales que llegan a la ciudad. Tuvo una impactante puesta en escena, con 9 músicos y un cuerpo de baile, una dinámica sin respiro a partir de una atrapante apuesta multimedia, con hits de todas las épocas y hasta se permitió coreografías con alta dosis de erotismo.

Pero el plato fuerte de esta presentación fue el concepto del show. Es que este "M A S Tour" tuvo el común denominador de la libre elección en la vida. "Sé tú mismo" insistió el intérprete puertorriqueño, mientras las mujeres, desde niñas hasta las que cuentan unas cuantas décadas, les ofrecían fidelidad y devoción con gritos que atravesaba la popular y la platea. Todas de pie, bailando, cantando, sacando fotos, filmando y mandando mensajes. Una manera ya establecida de disfrutar los recitales, que deja en el archivo de los más gratos recuerdos la llamita del encendedor que iluminaba las almas en las oscuridad.

El cantante centroamericano estuvo pleno. Se paseó por la balada, la salsa y el pop, y arengó cuantas veces pudo hacia la multitud, que estallaba cada vez que decía una y otra vez la palabra "Rosario", un mal vicio de los artistas internacionales que, para peor, les sigue dando resultado.

"No tengan miedo, hay que vivir, vuela", y literalmente Ricky voló desde lo alto de la estructura hasta las manos de los bailarines. Era la apertura con "Será, será" y era un guiño de lo que vendría después.

"Hace tiempo que no estaba en esta maravillosa tierra. Esta noche voy a dejar mi alma y mi piel. Esta noche vale todo, todo", esbozó antes de "Vuelve", una de esas entrañables baladas de su repertorio.

A continuación, un bailarín solo en el escenario acompañado por imágenes y palabras que planteaban la libre elección sexual le dieron la "intro" ideal para "Livin' la vida loca". Vestido de noche, con saco y chaleco blanco y pantalón y camisa negra, Ricky mostró su carisma a ultranza y su destreza coreográfica, mientras se lucía la sección de cuatro vientos y el cuerpo de baile se lucía en un acting que hubiesen envidiado en "Bailando por un sueño".

Pero habría mucho más. Desde la espontaneidad rítmica de "María", con una pequeña participación de Ricky en cajón peruano, hasta el set acústico que se inició con "Tu recuerdo", otro lento de alta sensibilidad y buen gusto, donde la raíz centroamericana deja su sello en lo rítmico.

La cosa se puso hot y hasta un tanto sadomasoquista en la coreografía de "Frío", que fue por más en "I Am", donde un cuadro que representaba una orgía generó un clima de sorpresa y tensión en el público. Claro, después vino "Más" y Metropolitano se convirtió en una gran disco, con Ricky que arengaba: "Nunca te detengas, haz lo que tu sientas, sigue tu destino fuera del camino".

Y todavía faltaba el toque salsero con "Lola, Lola" y "La bomba", que se convirtió en una suerte de promoción turística de Puerto Rico, reflejado en los leds y en las palabras de Ricky. "Pégate" le siguió agregando el ritmo caliente a una fiesta que llegaba a su fin. El cierre, con "Lo mejor de mi vida eres tú" coronó un show en el que Ricky Martin se soltó las cadenas. Y decidió contarlo y cantarlo.

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