Escenario

Ricardo Darín: "Decir la verdad puede ser incómodo"

El actor protagoniza "escenas de la vida conyugal" con Erica rivas. una obra que se sumerge en el universo íntimo del matrimonio.

Domingo 28 de Junio de 2015

Todo lo que toca lo convierte en oro. Será porque posee la tenacidad digna de un capricorniano, la picardía de su mirada y la humildad de los grandes. Del otro lado del teléfono está Ricardo Darín, quien admite que "decir la verdad puede ser incómodo pero te hace sentir muy bien con vos mismo". Y es que precisamente en eso se enfoca "Escenas de la vida conyugal", la obra que protagoniza junto a Erica Rivas y se estrena en Rosario en una seguidilla de funciones, del 1 al 5 de julio, en el Auditorio Fundación Astengo.

Ambos vienen de encabezar el boom de "Relatos salvajes", que fue nominada al Oscar y batió el récord de espectadores transformándose en la película más vista de la historia argentina. Lejos de la pantalla grande Darín y Rivas son en el escenario Juan y Mariana, un matrimonio como cualquier otro y único como ninguno. Esta comedia dramática, escrita por el sueco Ingmar Bergman en 1973 y que tiene como directora a Norma Aleandro (que protagonizó la pieza en 1992 junto a Alfredo Alcón), narra la relación que mantienen los dos personajes durante su matrimonio, la misma que continuará aún después de haberse divorciado. "Esta obra es una oportunidad para hablar de la franqueza y la sinceridad, que están bastante en desuso en esta época", destacó el actor sobre la pieza ganadora de 4 Estrellas de Mar 2015 y vista por de 150 mil espectadores.

Antes de su desembarco en Rosario, Darín mantuvo una entrevista exclusiva con Escenario en la que habló de todo: su visión del amor, los pilares del matrimonio y su compulsión por decir la verdad. También contó el real motivo por el que Valeria Bertuccelli abandonó la obra y fue reemplazada por Rivas, y explicó por qué el guión de Bergman genera tanta identificación en los tiempos modernos. La radiografía de un actor que le dice que no a Hollywood pero que fantasea con interpretar a un velociraptor en "Jurassic Park". Con ustedes, Ricardo Darín.

—La última vez que hiciste teatro fue en "Art", ¿qué te conquistó de este guión para subirte de nuevo al escenario?

—Todo empezó por Norma Aleandro, a quien no sólo admiro y respeto, también quiero mucho. Cada vez que nos cruzábamos me hablaba de "Escenas de la vida conyugal". Me decía: "Es una obra que vos tenés que hacer en algún momento, estoy segura de que te va a encantar". En ese momento, yo estaba con otros proyectos pero aún así, siempre la escuché a Norma porque además de un gran talento tiene una visión fantástica. Cuando terminé "Art" nos volvimos a comunicar y me pasó el libro. Lo leí y lo que más me gustó es que hace una muestra de sinceridad total entre dos personas, en donde lo que se plantea como conflicto es la estructura matrimonial, y no el amor. Entonces me pareció que tenía razón Norma, y hacer esta obra es una oportunidad para hablar de lo que es la franqueza y la sinceridad, que están bastante en desuso en esta época. (risas)

—¿Cuáles son los rasgos de tu personaje, Juan?

—Mi personaje es bastante polémico, sobre todo para las mujeres, porque toma decisiones, por lo menos, discutibles. Tiene una sinceridad brutal: no tiene miedo a decir todo lo que se le cruza por la cabeza. Eso me pareció que era un buen vehículo para mí, sobre todo por lo que me está pasando en la vida, ahora que estoy más grande no puedo hacer otra cosa que decir la verdad. Yo sé que todo el mundo lo intenta, pero a veces la edulcoramos, la enmascaramos, tratamos de que sea más suave, de que no se tan contundente e hiriente. Decir la verdad puede ser incómodo, polémico o te puede traer choques, pero te empezás a sentir muy bien con vos mismo. Por eso me pareció que era un libro ideal. Después empezamos a pensar en con quién podríamos hacerlo. Surgió Valeria Bertuccelli, quien no sólo es una gran amiga, sino también una actriz formidable. Se lo propusimos y a ella le gustó. Hicimos una temporada bastante larga juntos. Después ella decidió bajarse por cuestiones personales y exigencias de trabajo, pero es absolutamente entendible. Y apareció Erica, lo que le dio una especie de refresco al proyecto, fue como empezar de nuevo.

—Si en un corto tiempo, para una pareja teatral, es necesario cambiar de aire, ¡lo que le queda a una pareja en la vida real!

—Sí, también existe eso. Probablemente lo que le pasó a Valeria es que necesitaba cambiar de aire. Es absolutamente lógico. Y surgió Erica, con quien veníamos de atravesar la experiencia de "Relatos salvajes". Un día me preguntó que estaba haciendo y le dije que estaba viendo con quién llevar adelante la obra. Nos agarró un ataque de risa y me dijo: "¡Conmigo!". Me pareció un gesto tan lindo y sincero de su parte, que automáticamente me entusiasmé y lo compartí con Norma y la producción. Todos estaban muy contentos. Y empezamos de cero.

—¿Cómo se explica que un guión escrito por Bergman en 1973 -originalmente para televisión- en una tierra tan lejana como Suecia, se mantenga actual y siga generando identificación en el público?

—Hay temáticas que no pertenecen a una época sino que son universales. La delicadeza o la brutalidad en las relaciones son temas que nos van a acompañar hasta que la especie se extinga. Por eso esta obra y "Art" se convierten en clásicos. Esta obra revolucionó a la sociedad sueca por su sinceridad brutal. Eso generó, genera y seguirá generando una sensación de estar viéndose reflejado, estando o no de acuerdo.

—¿Cuál es el mayor desafío para una pareja? ¿Mantener la pasión, el sexo y el amor, ganarle a la rutina?

—Está todo relacionado, no hay una cosa más importante que la otra. Mantener una relación depende de que no mueran los resortes iniciales como la atracción, el enamoramiento, la pasión, el amor, la sinceridad y el humor. Creo que si tenés la suerte de estar metido en una relación en la que cada vez que te encontrás en la mirada de tu pareja, no sólo te ves reflejado, sino que además redescubrís ese brillo que te enamoró, entonces estás en el buen camino. Ahora, te puede pasar y no está ni bien ni mal, que de golpe un día te cruzás con esa mirada y no ves lo que venías viendo, ya sea por obstáculos no superados o por desgastes, por lo que también es válido decir: "Hasta acá llegamos con esto pero no dejamos de querernos". Pero mucha gente no lo entiende y cree que terminar una relación significa tener que pasar a odiar al otro. A lo mejor necesitan odiar para poder cortar.

—A nivel personal estás casado hace muchos años, ¿te sentís identificado con el contenido que aborda la obra?

—Sí, porque los personajes te permiten poner en práctica tus fantasías. Ahí podés ver qué te resulta atractivo y qué no. El teatro te permite revisarte a vos mismo todo el tiempo. Cuando uno siente que está haciendo un trabajo con el que además de estar dando algo, aprendés todos los días, es impagable.

—Generaste polémica cuando contaste que rechazaste una propuesta de Hollywood, que sería el sueño de muchos. Mientras que el actor Ewdards James elogió tu decisión argumentando que en Hollywood usan a los latinos estereotípicamente, generaste el asombro de periodistas como Alejandro Fantino a quien le dijiste en una nota que no necesitás más, que estás feliz con "pegarte dos duchas calientes por día".

—No tengo ningún problema con Hollywood ni con nadie, no sé ni dónde queda Hollywood. Si tengo un cuento entre manos que me entusiasme, estoy, se trate de lo que se trate, y no tiene nada que ver con cuánto me van a pagar. Ahora, si no me interesa lo que me proponen, sea de donde sea, no me interesa. No se trata de hacer cualquier cosa. Lo tengo que explicar hasta el cansancio. Es como lo que hablábamos al principio, la gente un poco se niega a entenderlo, prefiere que le mientan. Lo que le dije (a Fantino) fue una metáfora; a veces no me pego ni una ducha por día y a veces me pego tres. Estaba tratando de explicarle que afortunadamente vivo una situación de privilegio y no tengo que hacer cosas que no me gusten para mantener a mi familia.

—Sos fiel a vos mismo.

—Trato. Ojalá fuera fiel fiel fiel a mí mismo.

—¿Tenés alguna debilidad?

—Tengo el sí flojo.

—Ah, ¿sí?

—Sí. Viste te dije sí en seguida, te tendría que haber dicho no. De a poco voy aprendiendo (risas).

—¿Qué expectativas tenés con respecto a la remake hollywoodense de "El secreto de sus ojos", protagonizada por Nicole Kidman, Julia Roberts y Chiwetel Ejiofor?

—Ninguna. También se va a hacer la remake de "Un cuento chino", se compraron los derechos de "El hijo de la novia" y también se hizo la remake de "Nueve reinas", que se llamó "Criminal" y fue un desastre. Me alegro por mis amigos guionistas, porque ésto no sólo les reportará un beneficio económico, también les dará reconocimiento. Que cinematografías extranjeras se interesen por temáticas de guionistas argentinos habla muy bien de nuestros guionistas y al mismo tiempo, desenmascara la falta de contenido que están teniendo los norteamericanos. Igualmente nunca entendí las remakes. Es lo mismo que cuando la gente se enamora y después quiere cambiar a la persona de la que se enamoró. No se me ocurriría comprar "El Padrino 2" para hacerla en castellano.

—¿Pero no está en tus fantasías hacer la remake de algún clásico norteamericano? ¿"Ironman", por ejemplo?

—"Jurassic Park" me gustaría. Quisiera hacer de velociraptor, ese dinosaurio chiquito que parece angelical y cuando te acercás te hace "Grrr", y te cagás de miedo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS