Escenario

"Reimon": lucha de clases en el Bafici

Un documental fuera de competencia sobre los directores James Bennig y Richard Linklater llena una sala en un domingo a la noche. La función se demora por la cantidad de gente que intenta ingresar a las otras proyecciones del Festival Bafici en el Village Recoleta.

Martes 08 de Abril de 2014

Un documental fuera de competencia sobre los directores James Bennig y Richard Linklater llena una sala en un domingo a la noche. La función se demora por la cantidad de gente que intenta ingresar a las otras proyecciones del Festival Bafici en el Village Recoleta. No todos conocen a Linklater y se podría suponer que Benning es una especie de autor secreto, pero allí está el Bafici, para desmentirlo a cualquier hora.

Esa es otra de las postales del festival porteño de cine independiente que este año llama la atención por su competencia argentina más que por la internacional.

"13 Puertas", de David Rubio, es un documental sobre una experiencia inédita, un centro universitario que funciona dentro de una cárcel de máxima seguridad en la provincia de Buenos Aires, al que asisten por igual los internos y los guardias. Los alumnos toman clases de filosofía y son atravesados por las ideas de Platón o Nietzche, como sucedía con Shakespeare y los protagonistas de "Cesar debe morir", de los hermanos Taviani.

Las clases también son el tema elegido por Rodrigo Moreno para "Reimon", aunque en este caso se trate de reactualizar la lucha de clases. Como en "El custodio", Moreno sigue al protagonista en su rutina cotidiana. En este caso se trata de una empleada doméstica (apodada "Reimon" por sus patrones) que trabaja en la casa de unos jóvenes de clase alta que estudian "El Capital". La confrontación entre lo enunciado por ellos y lo vivido por la empleada es el motor que vuelve atractiva la propuesta.En la competencia internacional, "El futuro" generó más reprobación que aplausos (tres) en su primera función, aunque nadie fue indiferente. El "futuro" del título es el lugar en donde se sitúan los espectadores para ser testigos de una fiesta en la España gobernada por Felipe González en los 80. Una serie caótica de imágenes crea una atmósfera inmersiva que reniega por completo de cualquier intención narrativa.

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